En el Hospital Gubernamental de New Tafo, en la Región Oriental de Ghana, Gladys Dede Tetteh, enfermera de salud comunitaria, se ha quedado sin vacunas contra la fiebre amarilla. Una larga fila de madres preocupadas se abanica mientras espera en los bancos con sus bebés.
Se ha hecho un pedido de más vacunas, que normalmente tardarían dos horas en llegar por carretera desde los almacenes médicos centrales en un buen día (a veces más).
Pero 21 minutos después, un dron hizo el trabajo: dejó caer desde unos 80 metros de altura una caja con paracaídas que contenía vacunas en un pequeño patio con césped dentro del hospital, mientras un grupo de periodistas observaba. El dron no se detiene al hacer la entrega y regresa a su base. Una enfermera auxiliar recogió la caja y se reanudó la vacunación de recién nacidos. El hospital de Tafo es el primero de Ghana en inscribirse en el nuevo programa gubernamental de entregas médicas con drones, que espera utilizar aeronaves no tripuladas para entregar productos médicos a comunidades de difícil acceso de manera oportuna.
El Servicio de Salud de Ghana trabaja con Zipline, la empresa de drones más conocida por haber iniciado servicios de entrega de sangre en Ruanda. Los responsables de salud de Ghana esperan que las entregas más rápidas mejoren los resultados sanitarios, incluida la reducción de las tasas de mortalidad materna e infantil. Según la Organización Mundial de la Salud, «las hemorragias graves durante el parto o después del nacimiento son la causa más común de mortalidad materna y contribuyen a alrededor del 34% de las muertes maternas en África». El acceso oportuno a sangre segura podría salvar muchas vidas.
El programa de drones médicos se inauguró oficialmente el miércoles 24 de abril por el vicepresidente de Ghana, Mahamudu Bawumia, quien hizo el anuncio un año antes. La inauguración en el centro de Zipline en Omenako, Ghana (a 70 kilómetros al norte de la capital, Accra), es la primera de los cuatro centros que espera completar para finales de 2019.
Los drones podrán llegar a 500 centros de salud situados a menos de 80 kilómetros del centro de Omenako, que cuenta con medicamentos de emergencia, vacunas, sangre y hemoderivados. También se espera que el programa de entregas ayude a reducir el desperdicio de productos médicos, causado por el exceso de existencias en los hospitales.
La empresa aborda el desafío de las «entregas de última milla» al que se enfrentan muchos operadores logísticos en las ciudades y zonas rurales de África, donde las redes de carreteras están poco desarrolladas o mal mantenidas. Zipline describe su operación en Ghana como el mayor servicio de entregas con drones del mundo.
Ghana se convertirá en la base para formar a futuros operadores de vuelo de Zipline, que espera expandirse a más países en los próximos años. Funcionarios de Senegal y de algunos estados de Nigeria han expresado interés en un servicio similar.
Con sede en San Francisco, Zipline es una empresa con fines de lucro fundada en 2014, que inició sus operaciones en Ruanda en 2016 con la entrega de sangre y hemoderivados durante emergencias. Este año empezó a entregar más productos sanitarios, incluidas vacunas de rutina.
Zipline afirma que podría cubrir 2.000 centros de salud que atienden a 12 millones de ghaneses (de una población de poco menos de 30 millones), desde pequeñas clínicas comunitarias y centros de vacunación hasta hospitales generales más grandes como el de Tafo, cuando sus cuatro centros locales estén operativos.
El Gobierno de Ghana ha contratado a la empresa para realizar 600 entregas al día (150 desde cada centro) durante cuatro años, y se le pagará por cada entrega completada con éxito. El costo para Ghana durante ese período sería de 12,5 millones de dólares.
Los críticos han sostenido que el Gobierno debería haber gastado el dinero en cuestiones más importantes y sencillas que el sector sanitario realmente necesita, como la grave escasez de camas hospitalarias y guantes, el suministro constante de agua y la mejora de los edificios hospitalarios.
Aun así, para Ghana y muchos otros gobiernos africanos, el costo y la posible rapidez de utilizar entregas con drones para complementar o apoyar los servicios de salud resultan significativamente más eficaces a corto y medio plazo, en comparación con la magnitud de la inversión y el tiempo necesarios para la infraestructura logística y sanitaria.
Por eso, para enfermeras como Gladys Tetteh, el uso de drones es claramente algo que solo puede gustar. «Nos permite trabajar más rápido y las madres no tendrán que quedarse aquí mucho tiempo intentando vacunar a sus hijos».»



