Una empresa keniana ofrece juegos con mensajes sutiles sobre temas como la conservación, el cambio climático y la cultura.
¿Qué tiene de malo ser un héroe intrépido que huye de monos demoníacos o una modelo glamurosa en juegos de vestir? Según Jay Shapiro, cofundador de Usiku Games, con sede en Kenia, los jugadores se sumergen en mundos llenos de violencia y de imágenes corporales poco saludables.
El empresario canadiense espera revolucionar el mercado de los videojuegos en Kenia —y en África— ofreciendo no solo la «descarga de adrenalina» de competir para ganar, sino también mensajes sutiles sobre temas cercanos como la conservación, el cambio climático y la cultura.
«¿Cuándo fue la última vez que viste a un héroe africano en un videojuego?», preguntó Shapiro antes de la inauguración oficial, el 14 de diciembre, de las oficinas de Usiku Games y del Nairobi Game Development Centre, un espacio de trabajo compartido de alta tecnología creado también por Shapiro.
«Nos preguntamos cómo podíamos crear juegos distintos de los que hay ahora. Que se hagan en África, para África, con héroes africanos en entornos africanos... para que, cuando alguien juegue, se vea reflejado en el juego».
Hasta ahora, Usiku Games ha desarrollado 10 juegos de ingenio y preguntas de cultura general para los usuarios de teléfonos móviles de África, con el objetivo de fomentar una cultura de #GamingForGood. En ellos, el jugador debe salvar a leones de los cazadores furtivos o resolver atascos de tráfico.
El juego «Turkana» —llamado así por el árido condado del noroeste de Kenia— permite a los jugadores dirigir agua del río Kawalasee a una granja; en «Jam Noma», pueden conducir un minibús matatu local y sortear el tráfico para completar el trayecto.
La empresa, que tiene 16 empleados, también contrata a jóvenes de Kibera, en Nairobi —un extenso asentamiento informal con más de 200.000 habitantes— para poner las voces y producir la música rap de los juegos en inglés, suajili y sheng, la jerga local.
Entre los otros juegos que la empresa está desarrollando figuran «Seedballs», un juego de reforestación en el que el jugador debe dejar caer semillas sobre objetivos en el suelo, y «BeYOUtiful», un juego de vestir para niñas con personajes africanos.
«Estos juegos de vestir para niñas preadolescentes son muy populares, pero en todos aparece una mujer blanca de unos 20 años con curvas “a lo Barbie” imposibles de conseguir», dijo Shapiro.
«Si soy una niña keniana jugando a este juego, el juego me está diciendo subliminalmente que el ideal de belleza es esta mujer rubia, blanca y delgada. Creemos que eso está mal».
Actualmente, los juegos son gratuitos, pero Usiku Games planea cobrar a los usuarios unos 10 chelines (0,10 dólares) por jugar en el futuro. El ganador recibirá monedas, algunas de las cuales podrá convertir en dinero en efectivo en una cuenta de ahorro móvil para pagar gastos escolares o médicos.
«Es estupendo que Usiku Games se centre en juegos breves y socialmente responsables», dijo Gautam Shah, fundador de Internet of Elephants, que crea juegos sobre conservación, y añadió que la mayoría de los juegos populares se centran en temas muy alejados de África.
«Creo que su éxito dependerá de cuánto conecten estos juegos con los usuarios locales».

