El 92 % de la inversión en tecnología en África va a parar a solo cuatro países: Nigeria, Egipto, Kenya y Sudáfrica.
Según Disrupt Africa, esto se debe a que sus poblaciones numerosas y sus grandes PIB los convierten en destinos atractivos para la inversión.
Otros países pueden seguir su ejemplo adoptando normativas que favorezcan la innovación, reduciendo las limitaciones políticas y socioeconómicas y aprovechando el acuerdo sobre la Zona de Libre Comercio Continental Africana.
Sin dejarse afectar por la pandemia de COVID-19, los inversores internacionales han seguido inyectando dinero en el ecosistema de empresas emergentes del continente africano, pero esa afluencia de capital no se distribuye de manera uniforme.
De hecho, la gran mayoría del capital de riesgo en África acaba en solo cuatro países: Nigeria, Egipto, Sudáfrica y Kenya, los «cuatro grandes» de África.
Según el informe de 2021 del Banco Africano de Desarrollo (BAfD), estos cuatro países concentran alrededor de un tercio de las incubadoras y aceleradoras de empresas emergentes del continente y reciben el 80 % de la inversión extranjera directa (IED) destinada a África.
El ecosistema africano de empresas emergentes tecnológicas está creciendo
La séptima edición del informe de financiación de empresas emergentes africanas de Disrupt Africa, African Tech Startups Funding Report reveló que las empresas emergentes de los cuatro grandes recaudaron en conjunto 1.900 millones de dólares en 2021, alrededor del 92,1 % de la inversión total obtenida en África ese año. De hecho, las cifras más recientes forman parte de una tendencia de varios años de dominio de los cuatro grandes en el ecosistema africano de empresas emergentes.
La financiación obtenida por Nigeria, Egipto, Sudáfrica y Kenya ha aumentado de forma constante a lo largo de los años: de una cuota del 79,4 % en 2018 al 87,5 % en 2019 y, después, al 89,2 % en 2020.
Estas cifras contrastan claramente con el capital recaudado por países como Etiopía, la República Democrática del Congo y Tanzania, donde la actividad inversora en empresas emergentes sigue siendo escasa.
Aunque la financiación de capital está aumentando sin duda en África, se concentra cada vez más en los países de los cuatro grandes. Según el informe Disrupt Funding de 2021, los países africanos que no forman parte de los cuatro grandes recaudaron 170.607.500 dólares. Eso representa apenas el 7,9 % del total del continente.
El informe también indica que empresas emergentes de Ghana, Marruecos y Túnez obtuvieron más del 40 % de esa financiación. Según un informe, Argelia recaudó 30 millones de dólares en financiación para empresas emergentes; Marruecos recaudó 29 millones de dólares y Túnez obtuvo 23 millones de dólares en financiación de capital de riesgo en 2021. Estas inversiones son relativamente modestas en comparación con la financiación que los cuatro grandes de África obtienen año tras año.
Cómo los «cuatro grandes» de África tomaron la delantera
Según el BAfD, los países de los «cuatro grandes» avanzan más rápido que otros países africanos en inversión y financiación para empresas emergentes, en gran medida gracias a sus grandes economías y sus poblaciones numerosas.
Por ejemplo, se prevé que Nigeria, con un PIB de unos 440.000 millones de dólares y una población de 206 millones de personas, sea el tercer país más poblado del mundo en 2050. Esto convierte a Nigeria en un destino atractivo para la inversión en empresas emergentes. Del mismo modo, Egipto, Kenya y Sudáfrica cuentan con algunas de las mayores economías de África, con PIB de 404.000, 110.000 y 420.000 millones de dólares, respectivamente.
Las grandes poblaciones de los cuatro grandes —Egipto tiene 102 millones de habitantes, mientras que Sudáfrica tiene 59 millones y Kenya, 53 millones— ofrecen una base sólida para obtener rendimientos de la inversión de capital de riesgo. Sin embargo, la población y el PIB no lo explican todo. Se necesitan otros factores más sutiles para impulsar la inversión en empresas emergentes.
Países como Tanzania y Etiopía aún están lejos de conseguir las enormes inversiones de capital de riesgo que suelen atraer los cuatro grandes, pese a sus considerables poblaciones de 59 y 115 millones de personas, respectivamente. Los Estados insulares como Mauricio y Seychelles, que tienen ingresos per cápita más altos, todavía no han aumentado sus inversiones de capital de riesgo, pese a su elevado nivel de riqueza y a sus entornos regulatorios favorables para las empresas emergentes.
Las investigaciones muestran que la falta de innovación en tecnología financiera también contribuye a los bajos niveles de financiación para empresas emergentes en algunos países africanos.
De hecho, los cuatro mayores centros tecnológicos africanos también atraen la mayor parte de la financiación para tecnología financiera del continente. Sin duda, es menos probable que los países africanos que carecen de soluciones de tecnología financiera consigan altos niveles de financiación e inversión para empresas emergentes. Otros factores, como la disponibilidad de recursos económicos, las limitaciones políticas y socioeconómicas y unos sistemas financieros deficientes, también reducen el atractivo de invertir en muchos países africanos. En efecto, los elevados niveles de IED en los cuatro grandes les permiten acceder a las inversiones del continente y allanan el camino para que amplíen aún más su dominio del panorama tecnológico africano.
Cómo pueden ponerse al día los demás
Para impulsar la inversión de capital de riesgo en el continente, es fundamental que los países africanos comiencen a ofrecer incentivos fiscales y de otro tipo a los inversores de capital de riesgo para que inviertan en los sectores financiero y tecnológico. Los gobiernos africanos de países ajenos a los cuatro grandes también deben mejorar sus entornos jurídicos e institucionales para crear un ecosistema de inversión acogedor para inversores y empresas emergentes. Esto no solo transformaría el panorama de inversión de esos países, sino que también los convertiría en destinos atractivos para invertir en empresas emergentes en África.
Los países pueden utilizar la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) como herramienta para atraer inversiones. A través de la AfCFTA, los gobiernos africanos de países ajenos a los cuatro grandes pueden atraer más financiación para empresas emergentes reduciendo las barreras a la inversión y mejorando la gobernanza de las inversiones en sus respectivos países.
El éxito de Nigeria, Egipto, Kenya y Sudáfrica es motivo de orgullo para cada país y su población, y también demuestra que la innovación puede prosperar en cualquier lugar si se dan las condiciones adecuadas.
De este a oeste y de norte a sur, los africanos son jóvenes, ambiciosos e inteligentes. Si cuentan con las herramientas adecuadas para adentrarse en la tecnología y se introducen las normativas apropiadas, el incipiente panorama tecnológico del continente prosperará.
