Estas son las 8 razones por las que 2018 podría ser el año de África

Turkana men herd goats as they head to a cattle market in Lodwar, in Turkana County, Kenya February 8, 2018. Picture taken February 8, 2018. REUTERS/Baz Ratner
The rise of renewable energy and investments in education are just two reasons why Africa can be optimistic.Image: REUTERS/Baz Ratner
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Aún estamos cerca del inicio de 2018, y ya parece que la tensión y el desorden serán las características definitorias del año. Desde las políticas contrarias a la inmigración en Estados Unidos hasta los focos geopolíticos en auge en Oriente Medio y Asia Oriental, la perturbación, la agitación y la incertidumbre parecen ser el orden del día.

Pero al menos una métrica ofrece motivos para un optimismo cauteloso: el crecimiento económico. El Fondo Monetario Internacional estima que el crecimiento mundial alcanzará el 3,7% este año, frente al 3,6% de 2017. Como Christine Lagarde, directora gerente del Fondo, lo expresó en un discurso en diciembre: «El sol brilla entre las nubes y ayuda a la mayoría de las economías a generar el crecimiento más fuerte desde la crisis financiera.»

No es casualidad que Lagarde hiciera esa observación en Adís Abeba, porque es en África donde los rayos de la prosperidad brillan con más intensidad. De hecho, pronostico que 2018 será un año de despegue para muchas –aunque no todas– economías africanas, gracias a los avances en ocho áreas clave.

Para empezar, África está preparada para una recuperación del crecimiento modesta, aunque fragmentada. Tras tres años de débil desempeño económico, el crecimiento general está previsto que se acelere hasta el 3,5% este año, desde el 2,9% de 2017. Las ganancias previstas para este año llegarán en un contexto de mejora de las condiciones globales, mayor producción de petróleo y la disminución de la sequía en el este y el sur.

Cierto es que el crecimiento será desigual. Mientras que casi una tercera parte de las economías africanas crecerán alrededor de un 5%, es probable que al menos una docena de otras se desaceleren. Los fuertes aumentos de la deuda pública, que ha alcanzado el 50% del PIB en casi la mitad de los países subsaharianos, son especialmente preocupantes. Pero, en conjunto, África está en posición de tener un año positivo.

Las 10 economías africanas de mayor crecimiento en 2018.Image: Banco Mundial

En segundo lugar, el panorama político de África se está liberalizando. Algunos de los presidentes con más años en el cargo en África –entre ellos Robert Mugabe, de Zimbabue; José Eduardo dos Santos, de Angola, y Yahya Jammeh, de Gambia– abandonaron el poder en 2017. En Sudáfrica, la dimisión de Jacob Zuma permitió que Cyril Ramaphosa se convirtiera en presidente. En enero, los liberianos fueron testigos de la primera transferencia pacífica de poder de su país desde 1944, cuando el antiguo futbolista George Weah juró el cargo.

Sin embargo, todos estos avances se pondrán a prueba, ya que los votantes de 18 países acudirán a las urnas este año. A la historia de divergencia de África se sumará la persistente fragilidad política de varios Estados, entre ellos la República Centroafricana, Burundi, Nigeria, Sudán del Sur y Somalia.

Una tercera fuente de optimismo es el sector agrícola de África, donde el potencial de los pequeños agricultores, la mayoría de los cuales son mujeres, por fin se está materializando. Se prevé que la producción agrícola africana alcance 1 billón de dólares para 2030. Esta maduración no podría haber llegado en un momento más oportuno; aproximadamente dos tercios de los africanos dependen de la agricultura para llegar a fin de mes. Las grandes extensiones de tierra sin cultivar, una fuerza laboral joven y la aparición de «agropreneurs» expertos en tecnología –empresarios agrícolas– están impulsando la producción y transformando economías enteras.

En cuarto lugar, los africanos se benefician de la disrupción tecnológica. Con más de 995 millones de suscriptores de telefonía móvil, la creciente conectividad de África se utiliza para impulsar la innovación. Sectores clave como la agricultura, la sanidad, la educación, la banca y los seguros ya se están transformando, lo que mejora notablemente el entorno empresarial de la región.

En quinto lugar, los líderes africanos se están tomando en serio la lucha contra las salidas ilícitas de capital derivadas de prácticas corruptas que privan a los países africanos de unos 50 000 millones de dólares al año, en gran parte en el sector del petróleo y el gas. Mientras que los legisladores estadounidenses tratan de derogar partes de la reforma financiera Dodd-Frank de 2010 –que contiene una disposición que obliga a las empresas petroleras, gasistas y mineras a revelar los pagos que realizan a los gobiernos–, la tendencia general apunta hacia una mayor transparencia y rendición de cuentas.

Por ejemplo, los Papeles de Panamá y los Papeles del Paraíso corrieron el velo sobre el opaco sistema de paraísos fiscales y empresas pantalla que resguardan miles de millones de dólares de algunos de los países más pobres del mundo, incluidos muchos en África. Y con el G20 y la OCDE trabajando para frenar la elusión fiscal, África podría beneficiarse pronto de los esfuerzos globales para acabar con la contabilidad turbia.

En sexto lugar, el sector energético de África está llamado a prosperar. Aunque 621 millones de africanos todavía carecen de acceso fiable a la electricidad, innovaciones como las energías renovables, las minirredes y la medición inteligente están llevando la electricidad a más personas que nunca. En Sudáfrica, las energías renovables han despegado; el precio de la energía eólica es ahora competitivo frente al carbón. Etiopía, Kenia, Marruecos y Ruanda también están atrayendo grandes inversiones en energías renovables.

Un séptimo ámbito que muestra signos de progreso es la educación. Cierto es que la oferta educativa de África sigue siendo deficiente; más de 30 millones de niños en el África subsahariana no asisten a la escuela, y quienes sí lo hacen no aprenden tanto como podrían. Pero muchos líderes y ciudadanos africanos han reconocido estas deficiencias; en algunos países, como Ghana, la educación se ha convertido incluso en un tema decisivo para los votantes.

Como la Comisión de Educación destaca, algunos países están aumentando las inversiones en educación. Esto representa una oportunidad para alinear los resultados del aprendizaje con las necesidades futuras de empleo. Pero, con más de mil millones de jóvenes que vivirán en África en 2050, es urgente aumentar la inversión en educación.

Por último, se presta mayor atención al desarrollo de una identidad panafricana, y las modas, el cine y la gastronomía africanos se están abriendo paso en nuevos mercados. A medida que estos vínculos culturales crezcan, el poder blando de África seguirá aumentando y trascenderá con creces el continente.

En muchos rincones del mundo, 2018 se perfila como otro año decepcionante, ya que la desigualdad y la pobreza siguen alimentando la ira y el populismo. África no estará del todo al margen de estos acontecimientos. No obstante, los habitantes del continente tienen al menos ocho buenas razones –muchas más que la mayoría de las personas en otras partes– para ser optimistas.

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