África está desarrollando un nuevo sistema de cambio de divisas en línea para permitir los pagos transfronterizos en monedas locales.
El sistema tiene como objetivo reducir la dependencia del dólar estadounidense y disminuir los costes de transacción.
Sin embargo, el sistema presenta retos y riesgos potenciales, como las fluctuaciones de los tipos de cambio y las preocupaciones en materia de ciberseguridad.
Las economías africanas son pequeñas y dependen del comercio con el resto del mundo, lo que las hace vulnerables a las fluctuaciones de los mercados internacionales de divisas.
¿Por qué los países africanos están expuestos en el mercado internacional de divisas?
Hay tres razones principales. En primer lugar, las economías africanas son pequeñas y, por ello, dependen en gran medida del comercio con el resto del mundo. Sus exportaciones están dominadas por materias primas entre las que se incluyen el petróleo y el gas, los minerales y los cultivos comerciales. En cuanto a las importaciones, compran una amplia gama de bienes —desde productos básicos esenciales que no se producen en el país, como alimentos, medicamentos y fármacos, hasta bienes de capital y energía. Una gran parte de estos se obtiene de China y de otras grandes economías del norte global. Pero, dado que los países africanos son pequeños en relación con sus socios comerciales, rara vez tienen capacidad para determinar los precios de las importaciones y exportaciones. Son “tomadores de precios” en los mercados mundiales. Y, como los precios mundiales se fijan en las principales monedas de reserva del mundo (el dólar estadounidense, el euro, el yen y el renminbi), los países africanos están expuestos a los movimientos de estos precios mundiales.
En segundo lugar, el comercio “intraafricano” sigue representando una proporción relativamente pequeña del comercio total de los países africanos.
Por último, dado que las monedas de los países africanos en su mayoría no pueden intercambiarse directamente en las transacciones internacionales, el dólar sigue siendo la moneda más utilizada en el comercio, incluso entre países africanos.
¿Qué se necesita para que el sistema se ponga en marcha?
La idea básica del sistema es poder liquidar el comercio entre países africanos sin tener que utilizar el dólar estadounidense.
Hay dos grandes retos al respecto. En primer lugar, el comercio intraafricano representa actualmente menos del 15 % de las exportaciones de África (aunque los defensores de la Zona de Libre Comercio Continental Africana prevén que esta cifra crezca significativamente en las próximas décadas). Por lo tanto, el sistema de pagos africano no elimina por completo el papel del dólar (u otras divisas extranjeras) en la liquidación del comercio.
El segundo problema es que el comercio no está equilibrado entre los países africanos. Por ejemplo, Kenia exporta a Etiopía bienes de mayor valor total de los que importa de Etiopía. Si Etiopía pagara en su propia moneda, Kenia acabaría con moneda etíope que no necesita. Se requiere alguna forma de moneda de liquidación aceptable para todos, lo más probable es que sea el dólar estadounidense.
¿Cuáles son los retos y los riesgos potenciales?
Como el comercio rara vez se produce de forma instantánea, alguna institución de la cadena de financiación comercial asume el riesgo de tipo de cambio. Debido al desfase entre la realización de un pedido de importación y la recepción de los productos para venderlos en la economía local, existe el riesgo de que el valor de la moneda local cambie con respecto a la moneda en la que está denominada la importación.
En el sistema “antiguo”, este riesgo lo asume el comerciante, ya que todo se fija en dólares. El valor en moneda local de los ingresos por exportaciones o el coste en moneda local de las importaciones cambiará con los movimientos entre la moneda local y el dólar, pero los bancos y las contrapartes que fijan precios en dólares están protegidos.
Con el nuevo sistema, la misma distribución del riesgo se mantendrá en el “comercio exterior”. Este riesgo de divisas también está presente en el comercio intraafricano.
Una cuestión importante para el nuevo sistema de pagos africano es: ¿quién asume el riesgo de cambio si una moneda africana se deprecia con respecto a otra? ¿Debe asumirlo el importador o el exportador? ¿Puede y debe el sistema de pagos africano asumir por sí mismo este riesgo de los movimientos de los tipos de cambio? Cuando ambas monedas son volátiles, los comerciantes podrían seguir prefiriendo la relativa estabilidad de la liquidación a través del dólar estadounidense.
El éxito de este sistema también depende de la escala. Cuanto más comercio se liquide a través de él, más fácil será liquidar en monedas locales. Los grandes desequilibrios monetarios serán menos frecuentes. Pero, hasta que el sistema alcance esta escala, el sistema de pagos africano necesitará un balance sólido para que los comerciantes y los participantes puedan tener confianza en que la liquidación será rápida y sin riesgos. En este momento no está claro cómo se logrará.
¿Cuál es el mejor escenario posible?
Si el sistema consigue resolver el problema del desequilibrio comercial, aportar claridad en la gestión del riesgo y alcanzar escala, podría tener mucho éxito. Pero todo esto dependerá del desempeño económico subyacente. Una mejor liquidación ayudará, pero lo que realmente impulsa esta situación es la estructura del comercio. Cuanto más puedan desarrollar las economías de África el comercio intraafricano y menos dependan del comercio extraafricano, menor será la dependencia del dólar en el comercio. Este crecimiento del comercio depende en cierta medida de la liquidación y la financiación comercial, pero mucho más de la producción, el consumo, la política comercial y la política fiscal.

