El mundo sigue perdiendo 15 000 millones de árboles cada año, lo que acelera la pérdida de naturaleza y las emisiones mundiales de CO2.
Las comunidades rurales, y en especial las mujeres, son fundamentales para el movimiento de reforestación.
La plataforma UpLink del Foro Económico Mundial ha reconocido a ecoemprendedores que contribuyen a la iniciativa de restauración arbórea de la Gran Muralla Verde de África.
Tres de los ganadores del desafío son start-ups que apoyan a las mujeres locales.
Las cifras son alarmantes.
Antes del inicio de la revolución agrícola, hace 12 000 años, había alrededor de seis billones de árboles. Hoy solo queda aproximadamente la mitad, y el mundo sigue perdiendo un estimado de 15 000 millones de árboles cada año.
El efecto consiguiente sobre la creciente crisis climática es considerable. Si la deforestación tropical fuera un país, ocuparía el tercer lugar en emisiones mundiales de CO2.
Afortunadamente, cada vez se comprenden mejor los riesgos que supone para el mundo perder más árboles. Estamos viendo contribuciones significativas impulsadas por gobiernos a la reforestación, como el compromiso de Canadá de 2000 millones de árboles y el Proyecto Tsunami de 10 000 millones de árboles de Pakistán.
La reforestación en África también se considera una prioridad creciente. África alberga el 15 % de los bosques del mundo. Como señala la ONU, los bosques son los «pulmones del mundo», y los esfuerzos por proteger los árboles, los pastizales y otros ecosistemas ayudan a defender el suelo de la erosión y a regular las condiciones meteorológicas locales, entre otros beneficios.
Mujeres, sostenibilidad, reforestación y reducción de la pobreza
El movimiento moderno de reforestación se remonta a una mujer. La laureada con el Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai creó el Movimiento del Cinturón Verde en la década de 1970. Mediante un esfuerzo de base para plantar millones de árboles en Kenia, demostró que los bosques sanos contribuyen a los medios de vida, la seguridad alimentaria y la equidad para todos.
Involucrar a las mujeres en la reforestación es clave. El Banco Mundial afirma: “tener en cuenta las diferencias de género en el uso de los paisajes forestales, en el acceso a ellos y en los beneficios que de ellos se obtienen ha permitido diseñar intervenciones y mecanismos institucionales más justos y eficaces que han maximizado los resultados y los éxitos del programa para abordar la deforestación en muchos países.”
Además, las mujeres desempeñan un papel desproporcionado en la agricultura de subsistencia y en la recolección de alimentos y combustible. Como resultado, suelen ser más vulnerables a los efectos adversos del cambio climático. Encontrar formas de garantizar que los recursos naturales empoderen a las mujeres puede generar soluciones sostenibles que protejan el planeta al tiempo que reducen la pobreza.
Los empleos verdes transformarán las economías en los próximos años, pero las mujeres pueden quedar excluidas de muchas oportunidades. Algunas de las victorias más rápidas en empleos verdes, según el Banco Africano de Desarrollo, surgirán de sectores como la agricultura, en los que las mujeres ya predominan. La ecologización de estos sectores puede impulsar la sostenibilidad, tanto para las personas como para el planeta, a corto plazo.
El Trillion Trees: el Sahel y el Desafío de la Gran Muralla Verde forma parte de la plataforma UpLink del Foro Económico Mundial. Este desafío busca encontrar start-ups que puedan garantizar que la Gran Muralla Verde, una franja de 8.000 km de árboles que atraviesa todo el ancho de África, aporte beneficios a las personas y al medio ambiente del Sahel.
Ganadores del Desafío Trillion Trees: el Sahel y el Desafío de la Gran Muralla Verde
Estos son tres ganadores de ese desafío que garantizan que las mujeres estén en primera línea de su trabajo.
1. Nigeria: Shea Empowerment Foundation
La manteca de karité se utiliza en productos de belleza como cremas hidratantes, así como en alimentos como el chocolate. La mayoría de los recolectores de nuez de karité son mujeres, y la industria vive actualmente un auge. Las exportaciones de productos de karité desde países africanos han aumentado alrededor de un 600 % desde 2000, según informa Foreign Policy.
La Shea Empowerment Foundation es una ONG que busca impulsar la generación de ingresos y la reducción de la pobreza en el sector. La start-up afirma que su objetivo es plantar 2000 árboles de karité en el suroeste de Nigeria, para contribuir a crear seguridad económica y ambiental a largo plazo para las comunidades locales. También ofrece formación en gestión de parques agroforestales para «mejorar la biodiversidad y la salud del suelo en las plantaciones de karité».
“Nuestro mandato es empoderar a los marginados (especialmente a las mujeres y los jóvenes) de la sociedad nigeriana y, en el proceso, aumentar sus contribuciones económicas a sus comunidades, al tiempo que incrementan sus conocimientos y habilidades en su campo preferido o seleccionado”, afirma.
2. Senegal: Baobab des Saveurs
La pulpa del baobab tiene un sabor cítrico y es rica en vitamina C, calcio y magnesio, y se ha convertido en un «superalimento» popular en Estados Unidos y Europa.
Las exportaciones de este fruto pasaron de 50 toneladas en 2013 a 450 toneladas en 2017, según informa Reuters. Se espera que alcancen las 5000 toneladas en 2025, lo que podría convertirlo en una industria de 400 millones de dólares.
Baobab des Saveurs es una start-up que opera en Senegal y que ayuda a las productoras a obtener beneficios de una de las líneas de productos ecológicos de la empresa, los dátiles del desierto. “Estamos convencidos de que cada actor de una cadena de valor tiene un papel que desempeñar”, afirma la empresa.
Forma a mujeres locales para plantar árboles de gran valor económico, como el baobab. Añade que la restauración de los paisajes solo es posible si las personas reconocen el valor de vender productos forestales no maderables (PFNM), como los dátiles del desierto.
3. Malí: Herou Alliance
Las semillas del árbol de moringa contienen una gran variedad de nutrientes con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. El árbol también ha adquirido el estatus de «superalimento» y a menudo se utiliza como suplemento alimenticio.
Herou Alliance es una cooperativa de mujeres con sede en Malí que exporta productos de moringa a ocho países y apoya a más de 5000 productoras locales. Afirma que la demanda generada por sus actividades impulsa a los agricultores a plantar más árboles para también mejorar sus propios medios de vida.
«Al plantar moringa en 12 000 hectáreas para 2025 crearemos una gran reserva de carbono, favoreceremos una rápida cobertura de sombra en zonas áridas y semiáridas y proporcionaremos a los suelos pobres y degradados un fertilizante natural de buena calidad», explicó a WomHub la CEO Rokiatou Traore. «Nuestra innovación ecológica aborda la desnutrición, la pobreza de mujeres y jóvenes en zonas rurales, la migración y el cambio climático, todos ellos obstáculos para el desarrollo de África», añade ella.
UpLink, la iniciativa de innovación en fase temprana del Foro Económico Mundial, impulsa y acelera a los emprendedores con propósito que son esenciales para un futuro de cero emisiones netas, positivo para la naturaleza y equitativo. Para saber más y unirse a la comunidad de UpLink, haga clic aquí.

