• La AfCFTA, la mayor zona de libre comercio del mundo por número de países participantes, podría transformar las perspectivas económicas del continente.
• Aspira a ser un modelo de cooperación transfronteriza en una época de creciente aislacionismo.
• El acuerdo debe superar los retos de implementación para hacer realidad sus numerosos beneficios.
La llegada de la COVID-19 en 2020 transformó rápidamente países, sociedades y comunidades. Nuestra respuesta a la pandemia cambió los sistemas políticos y sociales y creó nuevas normas sociales. El mundo sigue enfrentándose a una multitud de desafíos —entre ellos, el cambio climático, la desigualdad, el cambio tecnológico, la migración y el desplazamiento— que son complejos y evolucionan, y que requieren una acción colectiva. Lo más apremiante es que todavía no se comprende plenamente el impacto económico total de la pandemia: el FMI proyectó una contracción histórica del PIB mundial del 4,4% en 2020 y una recuperación parcial y desigual en 2021, con un crecimiento del 5,2%.
Y, sin embargo, a pesar de estos desafíos, el liderazgo y la cooperación mundiales han brillado por su ausencia desde el inicio de la crisis de la COVID-19. Durante este período, nuestro orden internacional basado en normas se volvió más frágil e incluso «desordenado». Vimos crecer el populismo, el proteccionismo y el nacionalismo, exacerbados por la COVID-19. La confianza de la ciudadanía en los gobiernos de todo el mundo se ha erosionado, lo que ha generado fragilidad en democracias que antes eran estables. Los acontecimientos del mes pasado en el Capitolio de Estados Unidos ponen de relieve la fragilidad de las democracias que antes se consideraban las más estables.
Entra en escena la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA).
Puesta en marcha el 1 de enero, la AfCFTA es una iniciativa apasionante que cambiará las reglas del juego. Actualmente, África representa apenas el 2% del comercio mundial. Y solo el 17% de las exportaciones africanas se realiza dentro del continente, frente al 59% en Asia y el 68% en Europa. Por tanto, el potencial de transformación en toda África es considerable. El pacto creará la mayor zona de libre comercio del mundo según el número de países participantes. Al conectar a 1.300 millones de personas en 55 países, con un producto interno bruto (PIB) combinado valorado en 3,4 billones de dólares, el pacto llega en un momento en que gran parte del mundo se está alejando de la cooperación y el libre comercio.
El acuerdo busca reducir todos los costos comerciales y permitir que África se integre aún más en las cadenas de suministro mundiales: eliminará el 90% de los aranceles, se ocupará de las barreras no arancelarias pendientes y creará un mercado único con libre circulación de bienes y servicios. La reducción de la burocracia y la simplificación de los trámites aduaneros generarán importantes aumentos de ingresos. Además del comercio, el pacto también aborda la circulación de personas y mano de obra, la competencia, la inversión y la propiedad intelectual.
Para superar muchos de los desafíos actuales y reconstruir mejor tras la COVID-19, ha llegado el momento de ampliar el comercio y estrechar la cooperación. Si se implementara plenamente, ¿qué aportaría a África y al mundo este nuevo y prometedor acuerdo?
1. La AfCFTA reducirá significativamente la pobreza
Según un informe reciente del Banco Mundial, el pacto aumentará los ingresos regionales en un 7%, o 450.000 millones de dólares, acelerará el crecimiento salarial de las mujeres y sacará de la pobreza extrema a 30 millones de personas para 2035. Los salarios también aumentarán un 10,3% para los trabajadores no cualificados y un 9,8% para los cualificados.
La AfCFTA pone de relieve el compromiso significativo y cada vez mayor de la Unión Africana con la reducción de la pobreza a través del comercio, un vínculo que se reconoce cada vez más. Como declaró recientemente Ngozi Okonjo-Iweala, candidata a directora general de la OMC: «El comercio es una fuerza para el bien y, si se aprovecha adecuadamente, puede ayudar a sacar de la pobreza a millones de personas y generar prosperidad compartida».
2. Los resultados económicos positivos serán numerosos y variados
Diversificar las exportaciones, acelerar el crecimiento, integrarse de manera competitiva en la economía mundial, aumentar la inversión extranjera directa, ampliar las oportunidades de empleo y los ingresos, y extender la inclusión económica son solo algunos de los resultados económicos positivos que puede aportar la AfCFTA.
Se estima que el acuerdo aumentará las exportaciones de África en 560.000 millones de dólares, principalmente en el sector manufacturero. Las exportaciones dentro del continente también aumentarían un 81%, mientras que las destinadas a países no africanos crecerían un 19%. Según la Fundación Mo Ibrahim, si se implementa con éxito, la AfCFTA podría generar un gasto combinado de consumidores y empresas de 6,7 billones de dólares para 2030. Además, los mercados y las economías de toda la región se transformarían, lo que propiciaría la creación de nuevas industrias y la expansión de sectores clave. De manera significativa, haría que los países africanos fueran más competitivos a escala mundial.
3. Las mujeres saldrán beneficiadas
La AfCFTA se centra claramente en mejorar la vida de las mujeres. Existe el riesgo de que la crisis de la COVID-19 revierta parte de los avances económicos que las mujeres han logrado gracias al comercio. Según la Comisión Económica para África, las mujeres representan alrededor del 70% de quienes comercian informalmente a través de las fronteras de África. En este tipo de trabajo, pueden estar expuestas al acoso, la violencia, la confiscación de mercancías e incluso el encarcelamiento. Las reducciones arancelarias previstas por la AfCFTA permitirán a las comerciantes informales operar a través de canales formales y contar con mayor protección. Además, un sector manufacturero en crecimiento ofrecería nuevas oportunidades de empleo, especialmente para las mujeres.
Como declaró el secretario general de la AfCFTA, Wamkele Mene: «[La AfCFTA] será una oportunidad para cerrar la brecha de ingresos entre hombres y mujeres, y para que las pymes accedan a nuevos mercados». Esto es significativo, ya que las pequeñas y medianas empresas representan el 90% de los empleos en África.
4. La integridad del comercio ocupará un lugar central
La AfCFTA ofrece una oportunidad para promover la buena gobernanza tanto a escala mundial como en toda África mediante el concepto de «integridad comercial» —definida como transacciones comerciales internacionales legítimas, transparentes y con precios adecuados— para garantizar la legitimidad del sistema comercial mundial. La presencia generalizada de bienes adquiridos o producidos ilegalmente (por ejemplo, mediante minería o pesca ilegales, o bienes derivados del trabajo infantil o forzoso), las transacciones comerciales con facturas incorrectas (es decir, fraude comercial) y la opacidad en la mayoría de las zonas de libre comercio privan a los gobiernos de ingresos —más necesarios que nunca para contribuir a la respuesta a la pandemia—, socavan las normas laborales justas y los derechos humanos, y ocultan quién participa en las transacciones comerciales y qué bienes se intercambian, lo que puede facilitar la delincuencia transnacional.
5. Se amortiguarán los efectos negativos de la COVID-19
Se espera que la pandemia provoque pérdidas de producción de hasta 79.000 millones de dólares en África en 2020. El Informe sobre las perspectivas económicas de África (AEO) 2020, suplemento del Grupo del Banco Africano de Desarrollo, estima que África podría sufrir pérdidas del PIB en 2020 de entre 145.500 millones de dólares (escenario de referencia) y 189.700 millones de dólares (peor escenario), respecto de las estimaciones del PIB anteriores a la COVID-19. Además, se ha interrumpido el comercio de suministros médicos y alimentos. En todo el continente se reconoce plenamente que la AfCFTA ofrece a corto plazo una oportunidad para que los países «reconstruyan mejor» y amortigüen los efectos de la pandemia. A más largo plazo, el pacto aumentará la resiliencia del continente ante futuras crisis.
6. Los beneficios de la cooperación serán un ejemplo para el mundo
En todo el mundo, los países cuestionan los acuerdos comerciales y la integración económica, al tiempo que se alejan de la cooperación mundial, el liderazgo y la acción colectiva. Las dinámicas políticas impulsan el cortoplacismo, la polarización y el aislacionismo. Sin embargo, nuestras múltiples amenazas exigen una visión a largo plazo y una mayor cooperación, precisamente lo que representa la AfCTFA. Mientras el mundo avanza en una dirección, la Unión Africana lo hace en la otra, estrechando los vínculos en todo el continente.
Al mismo tiempo, no debemos perder de vista los importantes desafíos que aún persisten. Destacan tres. El primero es la implementación. Un artículo reciente del Centro Africano para la Transformación Económica destaca cómo el acuerdo acelerará la transformación económica y ayudará a África a «escapar del legado colonial». Sin embargo, sus autores subrayan que «el diablo está en los detalles de la implementación» y recomiendan un enfoque de abajo arriba, centrado en problemas nacionales que requieren soluciones transfronterizas, como los recursos hídricos compartidos, los mercados energéticos regionales y las autopistas.
El segundo desafío es la equidad. Será crucial comprender quién gana y quién pierde con el pacto. Por ejemplo, los pequeños agricultores podrían salir perdiendo si se da prioridad a la agricultura comercial a gran escala, lo que podría aumentar la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Por tanto, es necesario hacer un seguimiento de los efectos en la pobreza y la sociedad en todos los sectores, y proteger a quienes se vean perjudicados hasta que los patrones de comercio extractivo sean reemplazados por cadenas de valor sólidas, la creación de valor añadido, una mayor integración interregional, más inversión, la creación de más empleos y el aumento de los ingresos. El tercer desafío es la infraestructura. Según el Banco Africano de Desarrollo, las necesidades de infraestructura de África son considerables: entre 130.000 y 170.000 millones de dólares al año, con un déficit de financiación de entre 68.000 y 108.000 millones, lo que orienta el comercio de la mayoría de los países hacia el exterior en lugar de hacia el interior.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para facilitar el comercio?
El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, declaró recientemente que la pandemia de COVID-19 ha reforzado la importancia de que la AfCFTA tenga éxito, un objetivo que ahora está al alcance pese a los desafíos actuales. El presidente añadió: «La destrucción de las cadenas de suministro mundiales ha reafirmado la necesidad de una integración más estrecha entre nosotros, para que podamos aumentar nuestra autosuficiencia mutua, fortalecer nuestras economías y reducir nuestra dependencia de fuentes externas».

