Un nuevo pacto entre India y China envía una señal global importante. He aquí por qué

Indian Prime Minister Narendra Modi (L) shakes hands with Chinese President Xi Jinping at the West Lake State Guest House ahead of G20 Summit in Hangzhou, Zhejiang province, China, September 4, 2016. REUTERS/Wang Zhao/Pool - S1AETZHBOTAA
A new course for Sino-Indian relations was charted in Wuhan earlier this yearImage: REUTERS/Wang Zhao
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La firma de un acuerdo de seguridad interna entre India y China el mes pasado es indicio de la naturaleza especial de su relación. En ella se combinan competencia, conflicto y cooperación.

Todos conocemos los puntos de conflicto: el disputado límite fronterizo de 4.000 km, Pakistán, la cuestión de Masood Azhar y la pertenencia de India al Grupo de Proveedores Nucleares (NSG).

Son menos conocidas las áreas de cooperación: la pertenencia de India al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, patrocinado por Pekín, nuestra pertenencia a los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Fomento de la Confianza en Asia (CICA) y diversos organismos internacionales en una serie de cuestiones.

China es el mayor socio comercial de India y un gran mercado para los productos chinos, y los minoristas indios están deseosos de adquirir mercancías chinas baratas para comercializarlas.

Nueva tendencia

El nuevo acuerdo puede considerarse parte de la nueva tendencia en las relaciones sino-indias iniciada por la cumbre de Wuhan entre el primer ministro Modi y el presidente Xi Jinping, a principios de este año.

El pacto se centra en el terrorismo, los estupefacientes y la trata de personas, el intercambio de información de inteligencia y la gestión de desastres. La importancia del acuerdo se desprende del hecho de que el firmante por la parte india fue el ministro del Interior de la Unión, Rajnath Singh, y el ministro chino de Seguridad Pública, Zhao Kezhi.

Las negociaciones del acuerdo comenzaron en 2015, tras la visita a China del ministro del Interior de la Unión, Rajnath Singh. Inicialmente, China quería acuerdos separados para las distintas cuestiones, pero tras Wuhan aceptó la idea de un acuerdo marco.

La cumbre de Wuhan se celebró tras el enfrentamiento de dos meses entre el Ejército indio y el Ejército Popular de Liberación en la zona de confluencia de las fronteras de India, China y Bután, en la meseta de Doklam.

Además de Doklam, las relaciones sino-indias se habían visto alteradas por la negativa china a respaldar la candidatura de India al Grupo de Proveedores Nucleares y a suspender los esfuerzos de India para que el líder de Jaish-e-Muhammad, Masood Azhar, fuera incluido en una lista de la ONU relativa al terrorismo.

A su vez, China se mostró molesta porque Nueva Delhi utilizó la carta del Tíbet al invitar al líder de la Administración Central Tibetana, Lobsang Sangay, a la toma de posesión del primer ministro Modi, y al enviar a un ministro de la Unión a dar la bienvenida al Dalai Lama en Tawang, en el estado de Arunachal Pradesh.

Preparando el terreno

Tras haber recurrido a la diplomacia megafónica para criticar a China por no respaldar nuestro caso del NSG o de Masood Azhar, Nueva Delhi emplea ahora un enfoque diplomático ortodoxo para persuadir a China de su postura. Hasta ahora, según afirman funcionarios indios, China no ha cedido en estas cuestiones. Pero es posible que una diplomacia paciente dé resultados.

China también se preocupa por el terrorismo, procedente de separatistas en Xinjiang. Los chinos realizan esfuerzos extraordinarios para erradicar las ideas islamistas en su provincia occidental y son sensibles al movimiento de los uigures por el mundo.

Más allá de estas cuestiones de alto perfil, el acuerdo será de utilidad práctica para abordar asuntos de interés mutuo, como el contrabando de estupefacientes, la trata de personas y la gestión de desastres.

Con el desplazamiento de indios y chinos a los países del otro, a menudo surgen cuestiones relacionadas con la detención y el encarcelamiento de sus respectivos nacionales. El acuerdo puede allanar el camino para tratar estas cuestiones y conducir a la firma de un tratado de extradición entre ambos países.

Delincuencia cibernética y transnacional

Más allá del terrorismo, India también quiere un acuerdo para combatir los delitos transnacionales y los ciberdelitos, así como los delitos de cuello blanco, dado que China tiene capacidades bien conocidas en el ámbito cibernético. El acuerdo incluirá un componente importante de intercambio de información que ayudará a prevenir actos delictivos. En última instancia, el plan es establecer una línea directa 24/7 para facilitar el intercambio de información.

El acuerdo tiene poco que ver con la disputa fronteriza sino-india, que se gestiona a través de otros mecanismos y acuerdos. Pero sin duda abordará la infiltración transfronteriza y, lo que es más importante, la gestión de desastres. Dado que los ríos fluyen desde China hacia India, a menudo se presentan situaciones en las que la alerta anticipada es vital para evitar víctimas por inundaciones o deslizamientos de tierra río abajo.

La cumbre de Wuhan ha marcado el tono de las relaciones sino-indias en el período actual. Su objetivo es que ambos países gestionen los aspectos difíciles de su relación y encuentren áreas de convergencia, y también promover una mejor coordinación entre ellos.

La cumbre también envía una importante señal a nivel mundial: que los dos países son perfectamente capaces de gestionar sus diferencias mediante el diálogo y la discusión.

¿Por qué firmaron India y China su nuevo acuerdo de seguridad? Manoj Joshi, de la Observer Research Foundation

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