8 desafíos clave para el futuro de las relaciones entre Rusia y África

Egypt's President Abdel Fattah el-Sisi and Russia's President Vladimir Putin attend the first plenary session as part of the 2019 Russia-Africa Summit at the Sirius Park of Science and Art in Sochi, Russia, October 24, 2019. Sergei Chirikov/Pool via REUTERS - RC11771B7F00
Egypt's President Abdel Fattah el-Sisi and Russia's President Vladimir Putin at the 2019 Russia-Africa Summit in Sochi, RussiaImage: REUTERS
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El año 2019 fue el Año de África en Rusia. La primera Cumbre Rusia-África, celebrada en octubre de 2019, marcó un punto de inflexión en la nueva estrategia de Rusia para regresar a África e impulsar iniciativas de gran alcance que faciliten el desarrollo en este continente.

Cabe señalar que, a través de su estrategia africana, Rusia no pretende competir con otras fuerzas externas, sino centrarse en aportar valor añadido a África en forma de los proyectos que tiene para ofrecer.

Junto con los países africanos, Rusia puede llevar a cabo esta estrategia en paralelo a otras iniciativas de cooperación que convergen con otros proyectos de asistencia al desarrollo. El nivel de confianza política entre los Estados BRICS hace que esta convergencia sea especialmente importante y alcanzable entre los principales socios no occidentales de África.

La cooperación entre Rusia y África está firmemente arraigada en valores compartidos, entre los que se incluyen:

• Compromiso con la descolonización. A diferencia de los países occidentales y de varios países asiáticos, Rusia nunca ha sometido a África, ni política ni económicamente, y no carga con la lacra de la trata de esclavos.

• Optimismo africano. Rusia no considera a África un desafío insuperable, una fuente de amenaza migratoria ni un continente fallido. Históricamente, Rusia ha apoyado la aspiración de los países africanos a desarrollarse de forma independiente.

• Intelectualismo africano. Rusia no ve a África ni a los africanos como “estudiantes inútiles” que no saben nada y son incapaces de aprender. Por el contrario, Rusia se compromete a liberar el potencial intelectual, tecnológico y creativo de la población africana y, en consecuencia, diseña su política educativa para África.

Image: El regreso de Rusia a África: estrategia y perspectivas, Club de Debate de Valdái

Rusia está intensificando de forma proactiva su contribución a los diversos formatos y canales de cooperación con África. Las alianzas empresariales, las iniciativas de la sociedad civil y la cooperación a nivel de expertos están ganando impulso además de los canales diplomáticos y de Estado a Estado ya establecidos.

Estos nuevos formatos incluyen:

• Mayor participación de empresas rusas en el mercado africano de servicios de seguridad, en los siguientes ámbitos: protección de altos cargos, formación de fuerzas de seguridad locales y servicios de ciberseguridad.

• Ámbito de la tecnología política, con rusos empleados para organizar campañas electorales y desarrollar estrategias para varios políticos africanos.

• Contactos proactivos de varias regiones musulmanas de Rusia con las comunidades musulmanas de África, incluidos los ámbitos de la consolidación de la paz y la resolución de conflictos.

• Cooperación en el ámbito religioso.

En consecuencia, Rusia y los rusos han logrado una presencia amplia y multifacética en África, lo que contribuye a fortalecer la confianza hacia Rusia entre la élite africana y el público en general.

Todo ello abre nuevas oportunidades para la cooperación económica de Rusia con África, tanto con grandes corporaciones como con pequeñas y medianas empresas (pymes).

Los sectores prometedores incluyen:

• extracción de minerales y tecnologías conexas;

• energía (incluida la generación hidroeléctrica y nuclear);

• cooperación técnico-militar y mantenimiento de activos militares;

• sector agrícola;

• tecnologías y producción de acuicultura y pesca;

• tecnologías y equipos médicos;

• ciberseguridad y servicios electrónicos;

• nuevas tecnologías educativas.

Objetivos clave

Sin embargo, existen varios desafíos y objetivos para la estrategia africana de Rusia.

1) Garantizar que las empresas rusas que participan en proyectos económicos en África, principalmente en la extracción de materias primas, actúen con espíritu de responsabilidad social corporativa. Esto incluye la formación del personal local y la oferta de oportunidades profesionales y de movilidad social ascendente. Podría ser recomendable que las empresas abran centros de formación corporativos en África, similares a las escuelas profesionales rusas, así como formar al profesorado ruso y contratar personal docente local. De lo contrario, Rusia se enfrentará inevitablemente a acusaciones de actuar como una potencia neocolonialista con el único objetivo de controlar los recursos minerales.

2) Combinar la ejecución de proyectos puramente comerciales con programas de asistencia al desarrollo en los países africanos (tanto a nivel estatal como empresarial). En este ámbito, la posición de Rusia parece mucho más débil —al menos desde el punto de vista de las relaciones públicas— que la de Occidente, los Estados del Golfo, China o India. La asistencia al desarrollo constituye la mayor parte de las economías de muchos países africanos, y son precisamente este tipo de proyectos de asistencia los que conformarán la opinión pública local sobre si Rusia ha aportado o no algo bueno a África.

3) Contrarrestar los clichés occidentales anti-Rusia que se difunden en África y que configuran una narrativa según la cual solo los dictadores y los marginados se asocian con los rusos. Por ello, los esfuerzos para mejorar la imagen de Rusia deben dirigirse no solo a la élite del continente, sino también a una opinión pública más amplia. Sería recomendable crear y desarrollar herramientas mediáticas adecuadas con este fin.

4) Mostrarse receptivo al discurso liberacionista de corte izquierdista que es común entre las élites africanas y la opinión pública en general. El éxito de China en África se debe en gran medida a que la ideología del Partido Comunista de China se basa en el mismo discurso, lo que significa que chinos y africanos se guían por las mismas nociones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un discurso de izquierdas está lejos de ser predominante en la política interior de Rusia.

5) Mostrar una actitud atenta y solícita hacia la diáspora africana en Rusia, incluida la ayuda a las víctimas de la trata de personas que se encuentran en Rusia y la interrupción de los flujos de trata de personas. Otro objetivo es superar los estereotipos racistas que persisten en segmentos marginales de la sociedad rusa.

6) Intensificar los programas de becas y ayudas destinados a los estudiantes africanos en Rusia, tanto a nivel público como privado, para garantizar un nivel de vida adecuado durante su estancia en el país.

7) Ampliar la oferta de programas de grado y máster para estudiantes africanos en inglés, francés y árabe, lo que debería convertirse en un objetivo general de la política educativa. Eliminar la barrera lingüística ayudaría claramente a los estudiantes africanos a aprender mejor y haría de Rusia un destino educativo más atractivo.

8) Promover la nueva estrategia africana de Rusia dentro del país para configurar una opinión pública positiva y superar los temores de que Rusia simplemente “alimente a África” como hace con Eurasia, teniendo en cuenta las consecuencias de la tragedia en la República Centroafricana y la forma en que afectó a los temas relacionados con África en la lucha política interna de Rusia.

El regreso de Rusia a África: estrategia y perspectivas, Oleg Barabanov, Vadim Balytnikov, Andrei Yemelyanov, Dmitry Poletaev, Igor Sid, Nathalia Zaiser, Club de Debate de Valdái

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