Malaui está invirtiendo casi el 4 % de su PIB en la restauración de bosques

Storm clouds hang over a rainbow as a motorcyclist rides past a field of maize after late rains near Malawi's capital Lilongwe, February 1, 2016. Late rains in Malawi threaten the staple maize crop and have pushed prices to record highs. About 14 million people face hunger in Southern Africa because of a drought that has been exacerbated by an El Nino weather pattern, according to the United Nations World Food Programme (WFP). REUTERS/Mike Hutchings TPX IMAGES OF THE DAY - GF10000292435
Malawi's government recently announced a $7 million USD program for forest restoration.Image: REUTERS/Mike Hutchings
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Casi la totalidad – el 96 % – de la creciente población de Malaui depende de la leña o el carbón vegetal para cocinar. Mientras tanto, se sigue talando terreno para cultivar, ya que casi el 80 % de los malauíes depende de la agricultura para subsistir. Al igual que en otros países del África subsahariana, estos dos factores ejercen presión sobre los bosques, aumentan las emisiones que calientan el clima, alteran las cuencas hidrográficas y reducen la biodiversidad.

Los jóvenes malauíes plantarán árboles frutales y bambú y aprenderán a gestionar sus bosques locales.Image: Sabin Ray/WRI

El Gobierno de Malaui está decidido a combatir esta tendencia potencialmente desastrosa invirtiendo en soluciones a largo plazo para la gestión de los recursos naturales y ha anunciado recientemente un programa de restauración forestal por valor de 7 millones de dólares estadounidenses (5 000 millones de kwachas malauíes). Para una economía emergente como la de Malaui, se trata de una inversión enorme, equivalente a casi el cuatro por ciento del gasto anual del Gobierno.

Los jóvenes de Malaui ocupan un lugar central

El Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minería de Malaui utilizará esta sustancial financiación para poner en marcha el Programa de Restauración Forestal Juvenil de Malaui, reconociendo que un futuro sostenible depende de los jóvenes del país, quienes necesitan una demostración contundente del valor de los bosques. En el marco de la nueva iniciativa, el Departamento Forestal trabajará con el Ministerio de Trabajo, Juventud y Desarrollo de la Mano de Obra para crear grupos juveniles en todo el país. Los jóvenes recibirán un salario diario por plantar árboles y, más adelante, el programa introducirá incentivos basados en el número de árboles que sobrevivan y en la mejora de la gestión forestal.

Este tipo de apoyo nacional para restaurar tierras degradadas en Malaui es pionero, incluso dentro de una red de países africanos que han demostrado un enorme compromiso con la restauración a través de la iniciativa AFR100. Hasta la fecha, como parte de esta iniciativa, 27 países, entre ellos Malaui, se han comprometido colectivamente a restaurar 111 millones de hectáreas (274 millones de acres) de tierras degradadas y deforestadas en África para 2030. Malaui se ha comprometido a restaurar 4,5 millones de hectáreas (11 millones de acres), más de un tercio de la superficie terrestre del país. Como resultado, el año pasado el Gobierno de Malaui puso en marcha una Estrategia Nacional de Restauración del Paisaje Forestal, que establece metas claras y intervenciones prioritarias para aumentar la cubierta forestal como medio para alcanzar objetivos de desarrollo fundamentales.

Las comunidades prueban distintas técnicas de restauración en el marco del proyecto NJIRA de USAID en la cuenca hidrográfica de Khole.Image: Sabin Ray/WRI

Garantizar el éxito futuro mediante la medición de los avances

Para medir el impacto del Programa de Restauración Forestal Juvenil y de iniciativas similares, Malaui se convirtió recientemente en el primer país miembro de AFR100 en publicar un marco nacional para medir los avances en la restauración. El Instituto de Recursos Mundiales y el proyecto USAID-PERFORM (Protección de Ecosistemas y Restauración de Bosques en Malaui) respaldaron esta labor.

El nuevo marco se centra en la recopilación de datos de los hogares para comprobar si la restauración está logrando sus objetivos previstos (véase el gráfico siguiente). Por ejemplo, si los habitantes rurales de Malaui dedican menos tiempo a recoger leña, ello podría indicar un aumento de la disponibilidad de recursos energéticos, como la leña o el carbón vegetal, gracias a una gestión forestal comunitaria exitosa. O bien, si un hogar está en mejores condiciones de soportar choques climáticos (como sequías o deslizamientos de tierra), podría poner de manifiesto que las prácticas de restauración están mejorando la resiliencia climática. Los responsables de programas de restauración pueden utilizar estos datos para aprender de los éxitos pasados o identificar áreas que necesitan apoyo adicional.

El marco mide si los programas de restauración están contribuyendo a alcanzar los siete objetivos nacionales de restauración del país.

El análisis de los datos subraya la importancia de medir los avances para comprender el impacto de los programas de restauración y saber dónde se necesita más inversión. Por ejemplo, los datos de los hogares recopilados en 2016 revelaron que menos de uno de cada 10 hogares malauíes recibió asesoramiento de los agentes de extensión locales (profesionales que trabajan estrechamente con los agricultores para difundir buenas prácticas) sobre cómo gestionar mejor sus recursos forestales y agrícolas. Pero de quienes recibieron apoyo, solo alrededor del 64 % siguió el asesoramiento en materia de gestión forestal y el 50 % en materia agrícola. En ambos casos, las mujeres recibieron asesoramiento con menor frecuencia que los hombres, pero tenían más probabilidades de seguirlo. Esto puso de manifiesto la necesidad de seguir invirtiendo en los servicios de extensión, de investigar más sobre por qué las personas adoptan prácticas de restauración y de destinar más recursos a llegar a las mujeres.

Poner de relieve datos importantes como estos mediante la medición de los avances contribuye a impulsar una restauración exitosa en Malaui, lo que permite al Gobierno alcanzar sus objetivos nacionales de restauración.

Este año, el Programa de Restauración Forestal Juvenil de Malaui prevé restaurar 125 000 hectáreas de tierra (más de 300 000 acres). Los jóvenes plantarán árboles frutales y bambú y aprenderán a gestionar sus bosques locales. Y el nuevo marco de Malaui para medir los avances respaldará al Gobierno en su empeño por incrementar este tipo de iniciativas y alcanzar su objetivo de restauración de 4,5 millones de hectáreas (11 millones de acres). La inversión de Malaui es, en efecto, muy prometedora.

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