La posición dominante que ocupa China en la fabricación mundial significa que durante muchos años China también ha sido el mayor importador mundial de muchos tipos de materiales reciclables. El año pasado, los fabricantes chinos importaron 7,3 millones de toneladas métricas de residuos plásticos de países desarrollados como el Reino Unido, la UE, EE. UU. y Japón.
Sin embargo, en julio de 2017, China anunció grandes cambios en los controles de calidad aplicados a los materiales importados y notificó a la Organización Mundial del Comercio que prohibirá las importaciones de 24 categorías de materiales reciclables y residuos sólidos antes de fin de año. Esta campaña contra la yang laji o «basura extranjera» se aplica al plástico, los textiles y el papel mezclado, y hará que China importe mucho menos material, al sustituir los materiales importados por material reciclado recogido en su propio mercado interno, de sus consumidores de clase media en crecimiento e influidos por Occidente.
El impacto será de gran alcance. China es el mercado dominante del plástico reciclado. Existe la preocupación de que gran parte de los residuos que China importa actualmente, sobre todo los materiales de menor calidad, no tenga otro destino.
Esto afecta igualmente a otros países, incluida la UE-27, donde el 87 % del plástico reciclado recogido se exportó directamente o indirectamente (a través de Hong Kong) a China. Japón y EE. UU. también dependen de China para comprar su plástico reciclado. El año pasado, EE. UU. exportó a China 1,42 millones de toneladas de residuos plásticos, por un valor estimado de 495 millones de dólares estadounidenses.
Los problemas del plástico
¿Qué ocurrirá entonces con el plástico que estos países recogen mediante los sistemas de reciclaje doméstico cuando China se niegue a aceptarlo? ¿Qué alternativas hay?
Los plásticos recogidos para reciclar podrían destinarse a la recuperación de energía (incineración). Al fin y al cabo, son un material de origen fósil y arden muy bien; así que, como aspecto positivo, podrían generar electricidad y mejorar la autosuficiencia energética.
También podrían ir a un vertedero (no es lo ideal): basta imaginar los titulares de prensa. Otra posibilidad es almacenar los materiales hasta encontrar nuevos mercados. Sin embargo, esto también plantea problemas: ha habido cientos de incendios en lugares donde se almacenan materiales reciclables.
¿Es hora de cambiar nuestra relación con el plástico?
Aunque es un material fiable y adopta muchas formas —desde el film transparente (envoltorio) y los envases flexibles hasta los materiales rígidos utilizados en dispositivos electrónicos—, los problemas que causa el plástico, en particular la basura dispersa y los plásticos en los océanos, reciben cada vez más atención.
Una posible solución sería limitar sus usos. Muchos artículos desechables están hechos de plástico. Algunos deben ser desechables por motivos de higiene, como las bolsas de sangre y otros productos médicos, pero muchos otros lo son por comodidad.
Desde el punto de vista del consumidor, hay formas de reducir el uso de plástico. Limitar el uso de bolsas de plástico mediante desincentivos económicos es una iniciativa que ha dado resultados y ha propiciado cambios en el comportamiento de los consumidores. En Francia, se han prohibido algunos artículos desechables de plástico y, en Gran Bretaña, la destacada cadena de pubs Wetherspoons ha prohibido las pajitas de plástico desechables de un solo uso.
Los sistemas de depósito y devolución para botellas de plástico (y latas de bebidas) también podrían incentivar cambios de comportamiento. Las microesferas, ampliamente utilizadas en cosméticos como exfoliantes, están ahora en el punto de mira, a medida que sus daños se hacen cada vez más evidentes, y el Gobierno del Reino Unido ha anunciado planes para prohibir su uso en algunos productos.
Esto sigue a medidas similares anunciadas por EE. UU. y Canadá, mientras que varios países de la UE, Corea del Sur y Nueva Zelanda también planean imponer prohibiciones.
Muchas autoridades locales recogen los materiales reciclables mezclados. Sin embargo, un efecto secundario importante de este tipo de recogida es que, aunque resulta cómoda para los hogares, presenta altos niveles de contaminación que dan lugar a una menor calidad del material. Esto significa que se venderá a precios más bajos en un mercado limitado, habrá que volver a procesarlo en plantas de clasificación, o se incinerará o se llevará a un vertedero. Sin embargo, los cambios en la recogida y el reprocesamiento del reciclaje para mejorar la calidad de los materiales podrían resultar costosos.
Otra posibilidad es que el plástico reciclado se utilice para suministrar productos químicos al sector petroquímico, combustibles a los sectores del transporte y la aviación, envases para alimentos y muchas otras aplicaciones.
Los problemas a los que nos enfrentamos ahora se deben al dominio mundial de China en la fabricación y a que muchos países han dependido de un solo mercado para resolver sus problemas de residuos y reciclaje. La situación actual nos brinda la oportunidad de encontrar nuevas soluciones al problema de los residuos, aumentar la proporción de plástico reciclado en los productos que fabricamos, mejorar la calidad de los materiales recuperados y utilizar material reciclado de nuevas formas.

