¿Qué le espera a Europa? 3 visiones distintas desde Davos

German Chancellor Angela Merkel speaks during the World Economic Forum (WEF) annual meeting in Davos, Switzerland, January 23, 2019. REUTERS/Arnd Wiegmann - RC1BBC694F10
German Chancellor Angela Merkel was upbeat about the global world orderImage: REUTERS/Arnd Wiegmann
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Tres líderes políticos han protagonizado la jornada del tercer día de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, en el Salón del Congreso. Cada uno de ellos expuso su visión sobre el futuro de Europa.

Para dos de ellos, Giuseppe Conte, de Italia, y Pedro Sánchez, de España, era la primera vez que subían al escenario, tras haber sido nombrados primeros ministros el año pasado. En cierta medida, se perciben como la próxima generación de líderes europeos.

Pero para Angela Merkel, que ya anunció que dejará el cargo en 2021 tras haber sido canciller federal de Alemania desde 2005, la intervención se pareció más al inicio de una despedida.

Estos son sus mensajes clave.

Giuseppe Conte

"Se extiende una sensación de desesperanza. Incluso la clase media se enfrenta a la pobreza. Todo el mundo siente que mañana será peor que hoy", afirmó el primer ministro italiano.

Nuestra experiencia podría ser un indicio de cómo será Europa mañana", afirmó.

Conte propuso algunas intervenciones urgentes para "curar nuestras graves heridas sociales". Entre ellas figuran una renta ciudadana y una edad de jubilación flexible.

Sin embargo, afirma que es necesaria una intervención mucho más amplia para eliminar la desigualdad y la injusticia. Para ello, sostiene, es preciso reescribir las normas a fin de devolver el poder a la ciudadanía.

“Somos radicales, pero lo somos porque queremos devolver este poder allí donde debía estar desde el principio, según nuestra Constitución: en manos del pueblo, ejerciéndolo en las formas y modos establecidos por la ley. En Italia, la soberanía pertenece al pueblo”.

Concluyó su intervención afirmando que Italia no quiere recorrer el camino del cambio en solitario.

Europa sería mucho más fuerte al defender el sueño original de Europa, afirmó.

Angela Merkel

La canciller de Alemania adoptó una visión más optimista, señalando que el mundo es un lugar mucho mejor, con mucha menos pobreza que en 1971. Además, instó a las personas a pensar más allá de sus estrechos intereses nacionales y a reformar las instituciones mundiales con el objetivo de lograr resultados de “ganar-ganar”.

Reconoció los desafíos que plantean tanto el Brexit como la migración, y también advirtió de que la economía tendría que ser sólida para competir en el escenario mundial.

“Hoy vemos cómo la fortaleza económica resulta eficaz”, afirmó, citando las sanciones contra Irán y la eficacia de la política exterior estadounidense.

“Esto se debe a la fortaleza del dólar como moneda.”

“Entonces surge la pregunta: ¿cómo podemos nosotros, en la eurozona, llegar a ser igual de dominantes? ¿Cómo podemos organizarnos para tener peso económico en la balanza... hay que ser económicamente fuerte para imponerse”, afirmó.

Pedro Sánchez

El primer ministro de España comenzó su intervención advirtiendo de que corremos el peligro de olvidar las lecciones aprendidas de la crisis financiera de 2008.

Y un tema central de su mensaje fue recordar que la economía debe estar siempre al servicio de las personas.

Si no se aborda la desigualdad, advirtió, las políticas nacionalistas podrían arrastrar a la gente de nuevo hacia el desastre.

"Los ciudadanos necesitan sentir que su destino está en sus propias manos, que el esfuerzo, el talento y el valor cuentan para algo, y que pueden trazar planes de vida autónomos".

La solución, afirma, consiste en que la política y la economía trabajen de la mano.

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