El verano pasado fue el más caluroso registrado en Australia: esto es lo que significa

A surfer enjoys a cool surf at sunrise at Sydney's Manly Beach February 19, 2004 as Australia experiences heatwaves from coast to coast. Soaring summer temperatures over 40 degrees Celsius (104 degrees Faharenheit) and tropical-like humidity have left Australians sweltering for the past week, forced zookeepers to cool down animals with blocks of ice and caused power shortages due to a big increase in the use of air-conditioners. NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE REUTERS/Tim Wimborne PP04030068 TBW/FA - RP4DRIGYHYAA
Australia has seen dry summers before and many of these have been notably hot.Image: REUTERS/Tim Wimborne
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Los veranos australianos son cada vez más calurosos. Hoy termina el verano más cálido jamás registrado, que ha establecido nuevos récords nacionales de temperatura. La intensificación de la sequía, las inundaciones de importancia local, los incendios forestales destructivos y las olas de calor culminaron un verano de fenómenos extremos.

De cara al otoño, es probable que las temperaturas sean más cálidas en general y que las precipitaciones estén por debajo de la media, especialmente en las zonas orientales del país.

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Mucho calor…

El rasgo más destacado de este verano fue el calor récord. Se espera que la temperatura media nacional supere en unos 2,1 ℃ la media, y que rebase con holgura el récord anterior, establecido en el verano de 2012-13 (que fue 1,28 ℃ más cálido que la media).

El calor récord del verano vino acompañado de precipitaciones muy escasas. A escala nacional, todos los meses fueron notablemente secos y las precipitaciones totales del verano estuvieron alrededor de un 30 % por debajo de la media; el nivel más bajo para un verano desde 1982–83. La llegada del monzón se retrasó en Darwin hasta el 23 de enero (la fecha más tardía desde 1972–73), y el tiempo monzónico habitual estuvo ausente durante la mayor parte del verano.

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En diciembre de 2018, Australia registró las temperaturas medias, máximas y mínimas más altas de las que se tiene constancia (promedios mensuales comparados con los de todos los demás meses de diciembre).Olas de calor notables afectaron el norte de Australia a principios de mes y se extendieron al oeste y al sur durante la segunda mitad de diciembre. Las temperaturas alcanzaron un máximo de 49,3 ℃ en Marble Bar, Australia Occidental, el día 27, y los valores de entre 45 y 49 ℃ se extendieron por zonas más amplias.

El calor continuó en enero, mes que estableció un récord nacional de temperatura media mensual: 2,91 ℃ por encima de la media de 1961–1990. Persistieron las condiciones de ola de calor que habían comenzado en diciembre, con unperiodo prolongado de temperaturas cálidas y numerosos récords. Ocho de los diez días más calurosos del país se produjeron durante el mes, mientras que una temperatura mínima de 36,6 ℃ en Wanaaring (Borrona Downs), en el oeste de Nueva Gales del Sur, el día 26 estableció un nuevo récord nacional de temperatura mínima.

En febrero, las temperaturas se moderaron un poco en el este del país, en parte como respuesta a laslluvias que provocaron inundaciones en la zona tropical de Queensland. Aun así, la temperatura media nacional estará en torno a 1,4 ℃ por encima de la media, por lo que es probable que este febrero sea el cuarto o quinto más cálido registrado.

…y mucha sequía

Australia ya ha tenido veranos secos, y muchos de ellos fueron notablemente calurosos. Los veranos de 1972–73 y 1982–83 —con temperaturas medias 0,90 ℃ y 0,92 ℃ por encima de la media, respectivamente— se produjeron ambos durante las últimas etapas de sequías importantes y, en su momento, batieron récords.

Como explica elinforme Estado del clima 2018, Australia se ha calentado algo más de 1 ℃ desde 1910, y la mayor parte del calentamiento se produjo a partir de 1950. Esto significa que la variabilidad climática mundial y australiana se superpone a una temperatura media más alta, lo que explica por qué 2018-19 volvió a ser más cálido.

Un episodio de lluvias intensas afectó la zona tropical de Queensland entrefinales de enero y principios de febrero, asociado a una baja monzónica de desplazamiento lento. En algunos lugares llovió en dos semanas lo que suele llover en todo un año; entre ellos, el aeropuerto de Townsville, donde cayeron 1.257 mm en diez días. Muchos habitantes de Queensland afectados por esta baja monzónica pasaron de la sequía a las inundaciones en cuestión de días. Las inundaciones fueron graves y siguen afectando a los ríos cercanos al golfo de Carpentaria, así como a algunos ríos del interior que fluyen hacia Kati Thanda–lago Eyre.

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Perspectivas para el otoño

En la primavera de 2018 se produjo una fase positiva del dipolo del océano Índico, que se debilitó a principios del verano. Al comienzo del verano, las anomalías de la temperatura superficial del mar en el Pacífico central superaron los 0,8 ℃, el umbral habitual para que El Niño afecte a los océanos, pero disminuyeron a medida que avanzó el verano. Sumada a la falta de acoplamiento entre la atmósfera y el océano, esta situación hizo que laOscilación del Sur-El Niñose mantuviera neutral, aunque los patrones normales de lluvia se desplazaron hacia los océanos del norte y el este, lo que dejó a Australia más seca.

Al entrar en el otoño, la Oscilación del Sur-El Niño y el dipolo del océano Índico suelen tener menos influencia en esta época del año. La aparición de nuevas fases del dipolo del océano Índico o de episodios de El Niño/La Niña suele producirse a finales del otoño o en invierno/primavera.

En los últimos años, las precipitaciones otoñales también se han vuelto menos fiables, con una disminución de las lluvias de la estación fría en el sureste y el suroeste. Las temperaturas también están aumentando, como expresión local de la tendencia al calentamiento global.

Las perspectivas de la Oficina para el otoño indican una alta probabilidad de que las temperaturas diurnas y nocturnas se mantenganpor encima de la media en la mayor parte del país. Esperamos que las precipitaciones sigan por debajo de la media en gran parte del este, donde la sequía está actualmente muy extendida.

De cara al invierno, el informe de la OficinaActualización sobre el ENOSindica que es probable que el océano Pacífico siga más cálido que la media. Persiste la posibilidad de que se produzca un episodio de El Niño, con aproximadamente un 50 % de probabilidades de que se desarrolle durante el otoño o el invierno del hemisferio sur, el doble de lo habitual.

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