10 razones por las que las empresas necesitan desarrollar resiliencia ante desastres

People paddle along a flooded street in Prachinburi, Thailand, in 2013.
Disaster-proofing is now as important as reputation management and product testing.Image: Reuters/Athit Perawongmetha
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Los fenómenos meteorológicos extremos se consideraron el riesgo más destacado en el Informe sobre riesgos globales 2018 del Foro Económico Mundial. Ya se trate de la amenaza de una inundación, una tormenta, un terremoto, una pandemia o un peligro de origen humano, desarrollar la resiliencia de su empresa ante desastres se está volviendo tan importante como gestionar su reputación o probar sus productos antes de lanzarlos.

Existen sólidas razones económicas, financieras, jurídicas, reputacionales y regulatorias para hacerlo.

A continuación, se presentan 10 buenas razones por las que las empresas deben tomarse en serio la reducción de su exposición a los desastres:

1. Los desastres afectan directamente al rendimiento empresarial y socavan la competitividad y la sostenibilidad a largo plazo, pero muchas pequeñas y medianas empresas no cuentan con planes de continuidad de negocio. Una encuesta realizada a 208 pequeñas y medianas empresas con sede en Nueva Orleans, la mayoría situadas por debajo del nivel del mar, reveló que menos de la mitad de los encuestados disponía de un plan de emergencia 11 años después del huracán Katrina.

2. Moody’s Investor Services ya incorpora el cambio climático en sus calificaciones crediticias y enumera seis indicadores “para evaluar la exposición y la susceptibilidad general de los estados de EE. UU. a los efectos físicos del cambio climático”. Las inundaciones de 2011 en Tailandia destruyeron múltiples centros de producción y provocaron una rebaja de la calificación crediticia de algunas empresas afectadas.

Las pérdidas por desastres no aseguradas alcanzaron los 144 000 millones de dólares en 2017.Image: Artemis

3. La brecha de protección va en aumento. Esto significa que las pérdidas económicas totales crecen a un ritmo más rápido que las pérdidas aseguradas. En 2017, las pérdidas económicas totales ascendieron a 337 000 millones de dólares, pero las pérdidas aseguradas totales solo fueron de 144 000 millones de dólares. En conjunto, las pérdidas económicas podrían estar subestimadas hasta en un 60 %. Evitar por completo la exposición no siempre es posible, pero si desea acceder a un seguro, debe poder demostrar que es consciente de los riesgos y que los gestiona de forma activa, por ejemplo, con un plan de respuesta de emergencia ante inundaciones.

4. La inversión privada determina en gran medida el riesgo de desastre. En la mayoría de las economías, entre el 70 % y el 85 % de la inversión total procede del sector privado, incluidas las inversiones institucionales por un valor superior a 80 billones de dólares anuales. FM Global ha constatado que cada dólar invertido en protección contra huracanes puede evitar 105 dólares en pérdidas de bienes empresariales.

5. Los macrodatos son una parte importante de la actividad empresarial. Los conjuntos de datos sobre pérdidas por desastres son un ámbito de creciente interés para los inversores conscientes de los riesgos. Las aportaciones del sector privado son importantes para crear bases de datos nacionales sobre pérdidas por desastres con fines de perfilado de riesgos. Actualmente, unos 100 países lo hacen con el apoyo de la ONU.

6. El transporte marítimo gestiona más del 80 % del volumen del comercio mundial. Algunas de las ciudades más densamente pobladas del mundo son ciudades portuarias, que concentran un gran volumen de activos económicos expuestos a la subida del nivel del mar y son cada vez más vulnerables a inundaciones y tormentas. Se estima que las diez ciudades con mayor población expuesta son Mumbai, Guangzhou, Shanghái, Miami, Ciudad Ho Chi Minh, Kolkata, el Gran Nueva York, Osaka-Kobe, Alejandría y Nueva Orleans.

Estudiantes en Tokio conmemoran el sexto aniversario del desastre de Fukushima en 2017.Image: Reuters/Issei Kato

7. Las inversiones que aumentan el riesgo de desastre pueden incrementar directamente el coste de los desastres para las comunidades afectadas y exponer a la empresa implicada a un boicot de los consumidores y a litigios. En un caso en curso, 21 personas fueron imputadas por homicidio en 2016 tras las muertes de 19 personas en el colapso de la presa de residuos de Fundão, el peor desastre medioambiental de Brasil.

8. Interesa a las empresas, especialmente a las que cuentan con grandes activos fijos, colaborar estrechamente con el gobierno local para gestionar los riesgos de desastre y proteger las infraestructuras críticas. La continuidad del negocio puede verse gravemente afectada por cortes de suministro eléctrico, fallos en las comunicaciones y el colapso de los sistemas de transporte, con consecuencias tanto para los clientes como para los empleados.

9. Prever el peor escenario posible es importante a la hora de gestionar el riesgo de desastre. Las cadenas de suministro mundiales pueden verse sumidas en el caos cuando se produce un desastre. Según una encuesta realizada en 2017, la mayoría de las empresas encuestadas no tienen una visibilidad completa de sus cadenas de suministro. Durante los tres meses posteriores al terremoto y tsunami de Tōhoku de 2011, en el este de Japón, la producción de automóviles disminuyó de la siguiente manera: Japón, 48 %; Tailandia, 20 %; Filipinas, 18 %; y Malasia, 8 %.

10. Tanto los reguladores como los inversores exigen cada vez más que las empresas den a conocer sus riesgos ocultos, incluidos los riesgos de desastre, y los valoren con precisión en sus balances. Incluir el riesgo en las decisiones de inversión no siempre implica evitar ubicaciones propensas a desastres, pero debe ir acompañado de una buena comprensión tanto de las estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de desastre vigentes como de la capacidad de recuperación.

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