La economía mundial está marcada por la incertidumbre, según las más recientes Perspectivas de los economistas jefe.
La actividad económica mundial sigue siendo lenta, las condiciones financieras siguen siendo restrictivas y las fracturas geopolíticas continúan lastrando las perspectivas económicas.
A continuación, ocho economistas jefe encuestados para el informe del Foro analizan los obstáculos económicos que enfrenta la economía mundial.
La economía mundial atraviesa hoy una debilidad prolongada, ya que las fracturas geopolíticas y las condiciones financieras restrictivas siguen frenando las perspectivas económicas en todo el mundo.
Las Perspectivas de los economistas jefe de enero de 2024 del Foro Económico Mundial, publicadas durante la Reunión Anual 2024 del Foro en Davos, Suiza, ponen de relieve la naturaleza precaria del entorno económico actual. “Las empresas y los responsables de políticas se enfrentan a obstáculos persistentes y a una volatilidad continua, dado que la actividad económica mundial sigue siendo lenta”, señala el informe.
De hecho, más de la mitad de los economistas jefe encuestados (56 %) afirmó en el informe que espera que la economía mundial se debilite este año, mientras que el 43 % prevé condiciones iguales o más sólidas. Además, aunque las expectativas de inflación elevada se han moderado en todas las regiones, la encuesta reveló que las perspectivas de crecimiento regional varían considerablemente, y no se espera que ninguna región registre un crecimiento muy sólido en 2024.
Así pues, en medio de la incertidumbre, ¿qué tipo de obstáculos económicos deberían esperar afrontar las empresas y los gobiernos este año, y de qué manera podría la fragmentación geoeconómica afectar a las actividades económicas?
En las siguientes declaraciones, ocho economistas jefe ofrecen sus análisis.
Indermit Gill, vicepresidente sénior y economista jefe, Banco Mundial
“El último informe del Banco Mundial titulado Perspectivas económicas mundiales predice que el crecimiento mundial se desacelerará hasta el 2,4 % en 2024 y repuntará hasta el 2,7 % en 2025. Parece un «aterrizaje suave», y sin duda es motivo de alivio.
“Sin embargo, vemos que al menos cuatro factores podrían alterar el curso de 2024. El primero es el conflicto. Actualmente hay guerras en dos zonas fundamentales para los alimentos y la energía: Ucrania y Oriente Medio. Una escalada podría perjudicar la lucha contra la inflación y dañar las perspectivas de crecimiento. La desaceleración repentina de la economía china es el segundo gran obstáculo. El crecimiento chino de este año podría ser el más lento desde 1990, al margen de la era de la COVID-19. Eso podría perjudicar a los países que dependen del comercio con China, especialmente a los que forman parte de cadenas de valor mundiales. El estrés financiero es el tercero. Resulta notable que el mayor repunte de los tipos de interés mundiales en 40 años no haya provocado hasta ahora el caos que vimos en los años ochenta. Los tipos de interés están bajando, pero quizá no con la rapidez suficiente para algunos países. La fragmentación comercial es el cuarto. Las restricciones comerciales, el «friendshoring» y el «nearshoring» podrían parecer respuestas políticas lógicas a las preocupaciones de seguridad nacional, pero tales medidas podrían aplazar la recuperación que necesitamos ver en el comercio mundial.”
Karin Kimbrough, economista jefe, LinkedIn
“Las perspectivas para 2024, ya sea en materia de tipos, crecimiento o tecnología, dependerán en gran medida del mercado laboral. Por ejemplo, en lo relativo a los tipos, la resiliencia del mercado laboral es un barómetro clave para la política monetaria. Si el mercado laboral continúa enfriándose gradualmente, con aumentos mínimos de la tasa de desempleo, podría marcar un raro aterrizaje suave exitoso por parte de los bancos centrales. Pero si el mercado laboral se debilita bruscamente, con tasas de desempleo que se disparan, significará que el aterrizaje suave fue ilusorio y provocará un giro radical en la trayectoria de los tipos.
“El mercado laboral también será importante para determinar el crecimiento económico. Con menos margen para una política fiscal adicional, alcanzar un crecimiento económico igual o superior a la tendencia dependerá cada vez más del gasto y la confianza de los consumidores. A su vez, esto dependerá de su acceso a los ingresos y al empleo. Observamos un mercado laboral que, aunque se desacelera gradualmente, presenta más holgura y más competencia entre los candidatos a empleo por menos puestos.”

Rima Bhatia, asesora económica del grupo, Gulf International Bank (GIB)
“La narrativa económica ha estado dominada por las presiones inflacionistas, el endurecimiento de la política monetaria, las tensiones geopolíticas, las preocupaciones en el sector bancario y los temores de recesión. Sin embargo, la economía mundial cerró 2023 con una nota positiva y superó muchos indicadores. En la base de esta resiliencia se encuentran las numerosas fuerzas transformadoras que están evolucionando y afectando a todos los sectores económicos, industrias y sociedades de formas que no se veían desde hace décadas. Esto sienta una base más esperanzadora para 2024, reforzada además por las perspectivas de desinflación y por la probabilidad de que los bancos centrales pongan fin al ciclo de subidas de tipos.
“Al mismo tiempo, no faltan obstáculos, ya que la mayor volatilidad macroeconómica y de los mercados que ha dominado el período posterior a la pandemia seguirá vigente. Ante todo, estará la interacción de las incertidumbres geopolíticas, así como un número récord de elecciones próximas en todo el mundo, que añadirán capas de riesgo e imprevisibilidad.
No faltan obstáculos, ya que la mayor volatilidad macroeconómica y de los mercados que ha dominado el período posterior a la pandemia seguirá vigente.
Rima Bhatia, asesora económica del grupo, GIB
“El auge de las rivalidades geopolíticas estratégicas en los últimos años también ha alimentado el escepticismo respecto de las ganancias económicas de la integración mundial. Aunque el descontento con el concepto de globalización se ha convertido en una fuerza poderosa, la sólida recuperación de los flujos transfronterizos de comercio, capital y personas en los últimos años indica que gran parte de la integración mundial no es fácilmente reversible.
“Las crecientes líneas de fractura de la fragmentación geoeconómica deben transformar el estado actual de la globalización hacia un concepto más integral que tenga en cuenta los intereses nacionales y regionales; que aborde los desafíos internos a los que se enfrentan tanto los países desarrollados como los países en desarrollo; y que promueva la diversificación del comercio y la inversión entre países y regiones.”
Beata Javorcik, economista jefe, Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo
“Las tensiones geopolíticas han colocado al mundo en una senda de fragmentación económica. Se trata de una senda potencialmente muy arriesgada y costosa, no solo por su impacto en el crecimiento económico, sino también porque podría poner en peligro la lucha contra el cambio climático.
“Abordar la emergencia climática exigirá un fuerte aumento del suministro de minerales y metales, cuya producción tiende a concentrarse en gran medida en un puñado de países. Sin embargo, la proliferación continua de medidas destinadas a restringir los flujos tecnológicos hacia competidores estratégicos suele responderse con represalias en forma de restricciones a la exportación de minerales y metales necesarios para las industrias de alta tecnología, las energías renovables y los vehículos eléctricos. En 2022, alrededor del 30 % de las exportaciones mundiales de productos críticos (en valor) estuvo sujeto a restricciones a la exportación, frente al 5 % en 2019. Es posible desarrollar nuevas fuentes de suministro, aunque la puesta en marcha de nuevas minas e instalaciones de refinado requiere años y grandes inversiones, mientras que una restricción a la exportación puede imponerse con un simple plumazo.
“La alternativa es un impulso renovado a la cooperación multilateral, que reduzca los conflictos comerciales y contrarreste la fragmentación en el suministro de materias primas críticas, con el fin de preservar la salud del planeta y el futuro de la humanidad.”

Ralph Ossa, economista jefe, Organización Mundial del Comercio
“En mi valoración, la política monetaria restrictiva, el espacio fiscal limitado y el aumento de las tensiones geopolíticas son los principales obstáculos económicos que enfrentarán las empresas y los responsables de políticas en 2024. A pesar de estos obstáculos, la economía mundial sigue mostrando una notable resiliencia, con un aterrizaje suave ya firmemente a la vista.
“Sin embargo, ya observamos los primeros indicios de fragmentación geoeconómica, con un comercio mundial que se reorienta cada vez más en torno a líneas geopolíticas. Esto no solo es costoso desde el punto de vista económico, sino que también dificulta la construcción de un mundo más seguro, inclusivo y sostenible, como demostramos en nuestro Informe sobre el comercio mundial 2023.”
Christian Keller, director, Investigación Económica, Barclays
“A medida que la economía mundial entra en 2024, el crecimiento mundial se desacelera, pero los recientes avances en desinflación han sido mejores de lo esperado. Esto aumenta las perspectivas de recortes de los tipos de interés oficiales, lo que hace más probable un aterrizaje económico «suave». Sin embargo, independientemente de lo pronto y rápido que puedan producirse estos recortes, los tipos de interés seguirán siendo mucho más altos que en la mayor parte del período posterior a la [crisis financiera mundial]. Por tanto, las empresas y los gobiernos, cuyos niveles de deuda se han disparado en los últimos años, afrontarán a partir de ahora cargas más elevadas para el servicio de la deuda y costes de financiación más altos.
El crecimiento mundial se desacelera, pero los recientes avances en desinflación han sido mejores de lo esperado.
Christian Keller, director, Investigación Económica, Barclays
“Las empresas también se ven obligadas a replantear sus cadenas de valor mundiales ante la creciente fragmentación geopolítica, especialmente con China, al mismo tiempo que deben aplicar estrategias de descarbonización. En sus decisiones, los programas de subvenciones gubernamentales en competencia desempeñan un papel cada vez mayor. En las economías avanzadas, el envejecimiento de la población hace que la mano de obra sea más escasa. Con el tiempo, estos retos podrían impulsar el crecimiento a través de las innovaciones e inversiones que requieren, pero sus consecuencias inmediatas son mayores costes y una menor eficiencia.”
Nela Richardson, economista jefe y responsable de Medio Ambiente, Social y Gobernanza, Automatic Data Processing (ADP)
“Con importantes desafíos mundiales en el horizonte del nuevo año, 2024 servirá de puente entre la recuperación económica posterior a la pandemia y una nueva senda de crecimiento, moldeada tanto por tendencias antiguas que llevan mucho tiempo gestándose como por novedades vertiginosas que la sociedad todavía no ha aprovechado.
“La mayor parte del daño económico de la pandemia ya ha quedado atrás, pero la crisis y sus secuelas siguen frenando el crecimiento. A corto plazo, los déficits fiscales elevados y sin control, la inflación incómodamente alta, los tipos de interés elevados y la reorientación de las cadenas de suministro mundiales están encareciendo los costes y, en conjunto, frenan el progreso económico mundial. Además, están las tendencias demográficas que llevan décadas gestándose y que podrían alcanzar pronto un punto de inflexión en algunas partes del mundo. El envejecimiento de la población mundial pesará mucho sobre el mercado laboral. En algunos países, una fuerza laboral más envejecida podría dificultar los esfuerzos por recuperar y mantener los niveles de crecimiento previos a la pandemia. Europa, China y Estados Unidos son especialmente vulnerables. Las jubilaciones generalizadas supondrán escasez de competencias y la pérdida de conocimiento institucional.
“En otras partes del mundo, el rápido crecimiento de las poblaciones jóvenes, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo, planteará sus propios desafíos. Estos países deberán garantizar que existan empleos disponibles para atender a esta fuerza laboral emergente.”
Seisaku Kameda, economista ejecutivo, Sompo Institute Plus
“En un escenario estándar, 2024 será un año de aterrizaje suave para la economía mundial, ya que la flexibilización monetaria en Estados Unidos y Europa proporciona un entorno favorable. Sin embargo, un escenario estándar suele resultar simplemente erróneo, como lo fueron las previsiones de inflación del año pasado. Así que consideremos escenarios de riesgo.
Quizá no encontremos un motor de crecimiento claro.
Seisaku Kameda, economista ejecutivo, Sompo Institute Plus
“En primer lugar, el momento y la magnitud de la flexibilización monetaria siguen siendo inciertos. El aumento del gasto público y los costes derivados de la renovación de las cadenas de suministro mundiales podrían provocar una inflación persistente, lo que podría retrasar el inicio de la flexibilización. Nunca debemos subestimar el deseo instintivo e institucional de los bancos centrales de restablecer la estabilidad de precios del 2 %.
“En segundo lugar, quizá no encontremos un motor de crecimiento claro. La economía estadounidense mostró el año pasado un desempeño bastante bueno, pero en gran medida se vio favorecida por la normalización de la actividad económica. Este mecanismo ya no funcionará este año. Además, China, como Japón en el pasado, padece muchas dolencias económicas, como el desplome del sector inmobiliario y el rápido envejecimiento de su población.”



