La inteligencia artificial (IA) generativa ha facilitado a los ciberdelincuentes la creación de programas de explotación, lo que supone una amenaza significativa para la ciberseguridad.
Pero la IA también puede restablecer el equilibrio a favor de los expertos en ciberseguridad, al analizar datos en busca de amenazas de forma más eficiente.
Los líderes del sector público y privado deben priorizar la ciberseguridad a medida que esta nueva carrera armamentística se intensifica.
¿Recuerda el momento en que se dio cuenta por primera vez de que internet estaba cambiando prácticamente todo? Yo tampoco. Ocurrió de forma gradual. La llegada de la inteligencia artificial (IA) es muy distinta. Al igual que internet, la IA puede transformar profundamente la vida y la forma en que vivimos hoy, pero lo hace a una velocidad vertiginosa.
Piénselo. Al encontrarnos en el umbral de una era impulsada por la IA, el impacto de esta tecnología en nuestras vidas y en el tejido social es cada vez más profundo. Según Gartner, “más del 80 % de las empresas habrán utilizado API de IA generativa o desplegado aplicaciones habilitadas con IA generativa” para 2026. Eso está a la vuelta de la esquina, a unos pocos meses.
Mientras tanto, se prevé que el mercado mundial de la IA crezca un 37,3 % hasta 2030. ChatGPT alcanzó 100 millones de usuarios activos en enero pasado, solo 60 días después de su lanzamiento original. La mayoría de estos usuarios no son grandes organizaciones con presupuestos elevados. Son pequeños grupos: potencialmente, cualquier persona con un teléfono o un ordenador portátil. Y no pocos son ciberdelincuentes.
¿Cómo está abordando el Foro los desafíos mundiales de ciberseguridad?
El Centro para la Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza en la que los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos en evolución y sus implicaciones sistémicas. Se centra en generar comprensión y confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.
Al facilitar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos, el Centro ayuda a los socios a fortalecer la ciberresiliencia y a abordar desafíos que requieren respuestas colectivas.
La IA como ciberarma
Así es. Los ciberdelincuentes están empezando a utilizar la IA generativa como arma con fines malintencionados. Por ello, el asunto ocupa un lugar prioritario para los CISO, CIO, CTO y otros líderes responsables de la ciberdefensa de los países, los organismos gubernamentales y las organizaciones del sector privado de todos los sectores.
Históricamente, el desarrollo de programas de explotación requería los recursos de los Estados nación, pero hoy en día las bandas de crimeware están adquiriendo capacidades más sofisticadas que nunca. Pese a la implementación por parte de OpenAI de salvaguardas para evitar la difusión de información potencialmente dañina, los atacantes descubren constantemente nuevos métodos y tácticas para eludir estas protecciones.
Gracias a las tecnologías de IA generativa, los piratas informáticos crean correos electrónicos de spear phishing con una gramática impecable, logotipos precisos e incluso información de inicio de sesión en cualquier idioma. Encuentran, redactan y prueban exploits diez veces más rápido, y no necesitan conocimientos expertos para construirlos.
Incluso antes de que la IA se convirtiera en un término de uso común, las ciberamenazas a nivel mundial ya crecían más rápido que nuestras capacidades de ciberdefensa. A medida que la brecha entre ambas se amplía, la ciberresiliencia (nuestra capacidad para gestionar el riesgo de ciberseguridad) se debilita. Nos estamos quedando atrás.
Ahora que la IA ha irrumpido en el escenario mundial, la carrera ha comenzado y es urgente. Cabe decir que 2023 fue la línea de salida. Por un lado, los ciberdelincuentes, desde grupos patrocinados por Estados nación hasta la comunidad del ransomware. Por otro, los CISO y los líderes de seguridad, y cada miembro de sus equipos de operaciones de seguridad.
Dotar de capacidades a los equipos de ciberseguridad
Los analistas de operaciones de seguridad suelen lidiar con tecnología obsoleta, un torrente constante de datos, múltiples herramientas que no se comunican entre sí y una avalancha constante de alertas que dificulta concentrar los recursos en los riesgos más importantes.
La IA puede ayudar a cambiar gran parte de esta situación. Puede supervisar la actividad de la red, identificar anomalías y priorizar alertas. Puede analizar grandes volúmenes de datos, identificar contenidos fraudulentos o sospechosos y aislar amenazas. Además, la IA puede permitir que los analistas senior de ciberseguridad deleguen tareas en los miembros junior del equipo y se centren en actividades más estratégicas, como gestionar el conflicto máquina a máquina, coordinar el control de daños y dirigir operaciones ofensivas tácticas.
Del mismo modo que internet ha transformado nuestro mundo, la IA transformará la ciberseguridad. Ya ha comenzado. A medida que los actores de amenazas utilizan la IA para construir estrategias de ataque más sólidas y ciberarmas más letales, debemos adelantarnos varios pasos. Para lograrlo, los líderes de los sectores público y privado deben priorizar la ciberseguridad.
La IA cambiará nuestra vida, si no nuestra humanidad. Para los equipos de ciberseguridad como el nuestro en Trellix y los de los CISO de todo el mundo, la IA no es una nueva herramienta ni siquiera un nuevo conjunto de herramientas. Es un cambio transformador en la forma de utilizar máquinas como armas para imitar la inteligencia y el comportamiento humanos, con el fin de comprometer redes y activos digitales o contrarrestar estos ataques. Es una nueva carrera armamentística. Y empieza ahora.

