La financiación verde es cualquier actividad financiera estructurada que se ha creado para garantizar un mejor resultado ambiental.
El valor de los bonos verdes negociados podría alcanzar pronto los 2,36 billones de dólares.
El Banco Central Europeo está participando de forma muy activa en la financiación verde.
Los tres principales emisores de bonos verdes son Estados Unidos, China y Francia.
La cumbre Green Horizon Summit del Foro Económico Mundial se centra en cómo la financiación verde puede contribuir a la recuperación tras la COVID-19.
La financiación verde está floreciendo. A nivel mundial, el mercado de bonos verdes podría valer 2,36 billones de dólares en 2023. Se considera una forma de satisfacer simultáneamente las necesidades del ecologismo y del capitalismo, pero ¿qué es la financiación verde y cómo funciona?
En su forma más simple, la financiación verde es cualquier actividad financiera estructurada —un producto o servicio— que se ha creado para garantizar un mejor resultado ambiental. Incluye una serie de préstamos, mecanismos de deuda e inversiones que se utilizan para fomentar el desarrollo de proyectos verdes o para reducir el impacto climático de proyectos más convencionales. O una combinación de ambos.
Financiación del desarrollo sostenible
Para las Naciones Unidas, la financiación verde desempeña un papel importante en la consecución de varios de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su equipo de Medio Ambiente ya está trabajando con organizaciones de los sectores público y privado con el fin de alinear los sistemas financieros internacionales con la agenda de desarrollo sostenible.
Algunas de las actividades en las que participa ONU Medio Ambiente incluyen ayudar a los países a reestructurar sus marcos regulatorios —para que, por ejemplo, los préstamos verdes cumplan la normativa— y ayudar a orientar la planificación del sector público hacia una dirección más respetuosa con el medio ambiente.
Las fuentes de energía limpias pueden hacerse realidad mediante la combinación adecuada de autorizaciones de planificación, prioridades estratégicas y disponibilidad de capital. Estos proyectos podrían recibir un trato preferente para hacerlos más atractivos que, por ejemplo, la infraestructura energética derivada de combustibles fósiles.
Entre los proyectos típicos que se enmarcan en el ámbito de la financiación verde se incluyen:
Energías renovables y eficiencia energética
Prevención y control de la contaminación
Conservación de la biodiversidad
Iniciativas de economía circular
Uso sostenible de los recursos naturales y de la tierra
Creciente interés internacional por la financiación verde
Un instrumento común de financiación verde es el bono verde. Existe un código de conducta que define qué constituye un bono verde. Para cumplir los requisitos, un bono debe ajustarse a criterios sobre el uso de los fondos, contar con un proceso de evaluación y selección de proyectos, garantizar una gestión adecuada de los fondos obtenidos y ofrecer informes detallados.
Estados Unidos, China y Francia son los tres mayores emisores de bonos verdes. Actualmente, el Banco Central Europeo posee alrededor del 20 % de toda la deuda verde denominada en euros, aunque solo empezó a comprar bonos corporativos en 2016, lo que indica que el banco considera esto una forma de impulsar su propia agenda verde.
A nivel nacional, los bancos centrales también anuncian su intención de dar prioridad a las inversiones más ecológicas. El Riksbank sueco ha comenzado a desinvertir en activos basados en combustibles fósiles, vendiendo bonos de algunas provincias australianas y canadienses.
“El Riksbank debe analizar y gestionar las consecuencias económicas del cambio climático,” declaró el subgobernador del banco, Martin Flodén, en noviembre de 2019. “Podemos contribuir en cierta medida a la labor climática teniendo en cuenta los aspectos de sostenibilidad al invertir en las reservas de divisas.”
La Corporación de la Ciudad de Londres, en colaboración con el Green Finance Institute y con el apoyo del Foro Económico Mundial, organiza este mes la Green Horizon Summit, un evento virtual que analiza el papel de la financiación verde en la recuperación tras la COVID-19.
La cumbre explorará formas de garantizar que la financiación pública y privada se utilice para respaldar la transición hacia un futuro sostenible y resiliente para todos.


