El gasto del Gobierno de EE. UU. en tecnología climática y energía limpia se más que triplicará en los próximos 10 años gracias a tres leyes presentadas recientemente, según un nuevo informe.
La Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo, la Ley CHIPS y de Ciencia y la Ley de Reducción de la Inflación incluyen más de 500.000 millones de dólares de gasto climático.
La inversión ayudará a que los proyectos tecnológicos sobrevivan a los llamados «valles de la muerte», cuando las tecnologías fracasan por falta de financiación.
La tecnología en una fase muy temprana de desarrollo —o quizá aún por inventar— será vital para que el mundo combata el cambio climático.
En Estados Unidos, los responsables políticos lo han reconocido mediante tres leyes recientes que, según los expertos en clima, también podrían tener un enorme impacto en la economía.
Durante los próximos 10 años, estas nuevas leyes darán lugar a un gasto de más de 500.000 millones de dólares en tecnología climática y energía limpia, según un informe de RMI, una organización de investigación sobre energía limpia.
Esto hará que el gasto de EE. UU. en estos ámbitos durante la próxima década sea más de el triple del registrado entre 2009 y 2017, y 15 veces superior al de las décadas de 1990 y principios de 2000, afirma RMI.
Las 3 leyes que impulsan el gasto climático
La Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo incluye 98.000 millones de dólares de gasto durante la próxima década en proyectos que ofrecen ejemplos prácticos de tecnología de energía limpia. Esto incluirá la concesión de subvenciones. La ley también respaldará la inversión en infraestructuras relacionadas con la energía limpia, como las cadenas de suministro, el almacenamiento y el transporte.
Otra ley, la Ley CHIPS y de Ciencia, incluye 54.000 millones de dólares de inversión relacionada con el clima para respaldar la investigación energética y la comercialización de diversas tecnologías, según RMI. Financiará ámbitos como nuevas composiciones químicas para baterías y paneles solares más eficientes, según Reuters.
Una tercera ley, la Ley de Reducción de la Inflación, incluye 362.000 millones de dólares de inversión en clima y energía limpia mediante desgravaciones fiscales que fomentarán la adopción y la integración de estas tecnologías.
El gasto público previsto en estas leyes está estructurado para reflejar el nivel de emisiones de cada sector, afirma RMI. La mayor proporción del gasto climático contemplado en la legislación de 2021-22 se destinará a los sectores de la electricidad, la industria y el transporte, que también son los mayores emisores de gases de efecto invernadero de EE. UU.
Por qué importa el gasto climático
Para 2050, se espera que la mitad de las soluciones mundiales para reducir las emisiones provengan de tecnologías que actualmente se encuentran en una fase muy temprana de desarrollo, señala RMI.
Alrededor del 60 % de las 400 tecnologías que la Agencia Internacional de la Energía considera clave para alcanzar la neutralidad de carbono a escala mundial aún no están disponibles comercialmente.
La inversión del Gobierno de EE. UU. está concebida para fomentar el desarrollo de estas tecnologías limpias. También ayudará a que los proyectos tecnológicos superen varios de los llamados «valles de la muerte»: cuando fracasan por falta de financiación entre su desarrollo y su adopción generalizada.
El cambio climático es una prioridad importante para el Gobierno de EE. UU.
Invertir en tecnologías climáticas forma parte de una gran iniciativa del Gobierno del presidente de EE. UU., Joe Biden, para combatir el cambio climático.
Otras medidas incluyen la creación de un grupo de trabajo Buy Clean, que está impulsando las compras del Gobierno de EE. UU. de materiales de construcción con bajas emisiones de carbono para ayudar a crear un mercado más amplio para estos productos. También hay iniciativas para abordar las emisiones de sectores como la industria pesada, donde resulta más difícil lograr esas reducciones.
EE. UU. se ha comprometido a alcanzar las emisiones netas cero para 2050.
Sin embargo, Climate Action Tracker, una herramienta que supervisa la acción climática de los gobiernos, califica los esfuerzos climáticos de EE. UU. de «insuficientes».
También califica la financiación climática de EE. UU. de «críticamente insuficiente», lo que significa que es el ámbito que más necesita medidas y que podría beneficiarse más de las recientes inversiones en clima y tecnologías limpias.






