Incendios y sequías: cómo los conocimientos indígenas pueden ofrecer soluciones

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Indigenous burning techniques could help protect biodiversity and prevent catastrophic bushfires in Australia.Image: Unsplash/ilya kerig
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  • El cambio climático ha provocado patrones meteorológicos que causan incendios forestales, inundaciones y sequías más frecuentes en Australia.

  • Las prácticas de gestión de tierras no aborígenes también han aumentado la cantidad de material vegetal inflamable, lo que ha provocado incendios forestales más intensos.

  • Pero hay pruebas de que las técnicas de quema aborígenes pueden ayudar a gestionar los bosques, proteger la biodiversidad y prevenir incendios forestales catastróficos.

  • Los investigadores deben reconocer el valor de estos conocimientos y aprovecharlos para encontrar formas nuevas y más eficaces de abordar los problemas medioambientales.

En el contexto climático que predomina actualmente en Australia —donde los incendios forestales, las inundaciones y las sequías son cada vez más frecuentes—, las soluciones a largo plazo hacen mucha falta desde hace tiempo. Son aún más necesarias porque estos desastres climáticos cuestan miles de millones debido a la pérdida de productividad agrícola y económica, de vitalidad medioambiental y a los gastos relacionados con la salud mental de la población.

Para hacer frente a estas múltiples amenazas, ha llegado el momento de escuchar a los pueblos indígenas, que poseen un conocimiento profundo del país y sus tierras gracias a sus saberes ancestrales.

Durante decenas de miles de años, los pueblos indígenas han afrontado el cambio climático en este continente y han aplicado con éxito sus conocimientos a la gestión de las tierras. Estos conocimientos merecen pleno reconocimiento.

Con este fin, nuestro trabajo reciente insta a los investigadores australianos a reconocer el valor de estos conocimientos y aprovecharlos para encontrar formas nuevas y más eficaces de abordar los problemas medioambientales.

Fomentar un sentido de responsabilidad medioambiental

Una encuesta independiente publicada en 2020 sobre el estado de la biodiversidad, realizada por Graeme Samuel a petición del Ministerio de Medio Ambiente, reveló que el número de espacios naturales en Australia estaba disminuyendo de forma evidente y preocupante. El estudio recomienda estrategias a largo plazo, incluidas las que «respeten y aprovechen los conocimientos de los australianos indígenas para orientar mejor la gestión del medio ambiente».

En muchas disciplinas ya enseñamos estos enfoques, que subrayan la existencia de vínculos inseparables entre los seres humanos y su entorno.

Esta forma de pensar puede inspirar un sentido de responsabilidad medioambiental que podría conducir a nuevos enfoques ante problemas como el cambio climático o los desastres naturales.

Técnicas aborígenes probadas

En el sureste de Australia, el cambio climático del último siglo ha provocado patrones meteorológicos que aumentan la probabilidad de que se produzcan incendios forestales.

Al mismo tiempo, las prácticas de gestión de tierras no aborígenes, especialmente las que impiden las técnicas culturales de quemas prescritas, han aumentado la cantidad de material vegetal inflamable, lo que puede provocar incendios más intensos.

Sin embargo, hay pruebas de que las técnicas aborígenes de quema ayudan a gestionar los bosques, proteger la biodiversidad y prevenir incendios forestales catastróficos.

Los científicos también demostraron que aplicar los conocimientos aborígenes sobre el fuego puede reducir la destrucción medioambiental y las emisiones de gases de efecto invernadero. El proyecto «West Arnhem Land Fire Abatement» llevado a cabo en los territorios del norte es un buen ejemplo de ello.

Tras la pista de las aves incendiarias

Los estudios científicos también han destacado la precisión de los conocimientos indígenas sobre el comportamiento de las aves en relación con la propagación del fuego; los expertos han colaborado con los «propietarios tradicionales» para reunir pruebas de este comportamiento.

Los científicos han descubierto que algunas especies de aves propagan deliberadamente los incendios: recogen ramas en llamas y las dejan caer en zonas sin quemar para cazar presas. Comprender este fenómeno ha permitido a los científicos concebir mejor cómo se propagan los fuegos controlados y ha servido para orientar las políticas regionales de gestión del fuego.

Estos ejemplos de colaboración entre investigadores y aborígenes no se limitan a la gestión del fuego.

En el este de Tasmania , ganaderos y científicos trabajan junto con la comunidad aborigen gracias a una subvención gubernamental de 5.000 millones de dólares para el Future Droughts Fund .

Los custodios de los conocimientos indígenas aportan su experiencia a los agricultores en la gestión de pastizales y la resiliencia ante las sequías para mejorar la sostenibilidad de las tierras mediante una gestión regenerativa.

Un patrimonio mundial que preservar

Ignorar estos conocimientos ancestrales aborígenes tiene un coste cultural, como demuestra la destrucción de las cuevas de Juukan Gorge en mayo de 2020.

Esta pérdida de un patrimonio mundial no solo fue catastrófica para los propietarios tradicionales indígenas: los antropólogos y arqueólogos consideraron que el incidente constituía una profanación y perjudicaba futuras investigaciones sobre la historia del lugar.

Graeme Samuel recomendó, por tanto, en su estudio que el patrimonio cultural indígena estuviera mejor protegido por la ley. Sin embargo, el Gobierno de Australia Occidental ha aprobado una ley que permite destruir sitios de patrimonio cultural.

Al fomentar la colaboración en la investigación, los investigadores pueden servir de ejemplo, valorar los conocimientos y enfoques indígenas y colaborar con sus representantes. La sociedad en su conjunto puede aplicar estos enfoques, incluso al tomar decisiones políticas sobre la gestión de las tierras.

Aprender a respetar las culturas indígenas fortalece nuestro potencial social, económico y medioambiental. Al trabajar con los pueblos indígenas, podríamos prolongar nuestra estancia en este planeta y, al mismo tiempo, preservar las prácticas de las poblaciones humanas más antiguas de la Tierra.

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