Este centro de juegos infantiles elimina la contaminación del aire: así funciona

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  • EcologicStudio ha diseñado un centro de juegos infantiles llamado AirBubble, que utiliza algas en biorreactores alimentados por energía solar para eliminar contaminantes del aire.

  • El estudio afirma que estos biorreactores pueden ayudar a mantener los niveles de contaminación dentro de las directrices de la Organización Mundial de la Salud.

  • La energía solar impulsa la fotosíntesis mediante la cual las algas purifican el aire, mientras que el juego infantil activa la maquinaria que hace circular el líquido por los biorreactores.

EcoLogicStudio ha diseñado AirBubble, un pabellón de juegos infantiles que utiliza algas en biorreactores alimentados por energía solar para eliminar el dióxido de carbono y los contaminantes del aire.

El estudio, con sede en Londres, afirma que los 52 biorreactores instalados alrededor del perímetro de la estructura pueden purificar cada día todo el volumen de aire del interior del pabellón, para mantener los niveles de contaminación dentro de las directrices de la Organización Mundial de la Salud.

AirBubble es un parque infantil que contiene un microclima de aire purificado por algas.Image: Maja_Wirkus

AirBubble se encuentra fuera del Centro de Ciencia Copérnico (Centrum Nauki Kopernik), en Varsovia (Polonia), un lugar EcoLogicStudio lo eligió en parte porque la ciudad es una de las más contaminadas de Europa.

Las algas de los biorreactores utilizan la fotosíntesis para separar el dióxido de carbono en carbono, que necesitan para crecer, y oxígeno, que liberan en el interior cilíndrico. Las algas también absorben los contaminantes atmosféricos.

La estructura de madera contiene un anillo de biorreactores llenos de algas.Image: Maja_Wirkus

Los 52 biorreactores de vidrio contienen un total de 468 litros de cultivos vivos de algas verdes de la especie chlorella sp. Según afirman los diseñadores, pueden filtrar 200 litros de aire contaminado por minuto, lo que significa que las algas pueden purificar todo el aire del interior de la estructura de 283 metros cúbicos en un periodo de 24 horas.

Las algas deben cosecharse cada semana, mientras que la energía necesaria para hacer funcionar los biorreactores es "inagotable y renovable", según EcoLogicStudio.

Las algas del interior de los biorreactores consumen dióxido de carbono y contaminantes, y generan oxígeno mediante la fotosíntesisImage: Maja_Wirkus

"Este parque infantil necesita dos fuentes de energía: la energía solar y el impulso instintivo de los niños a explorar y jugar", afirmó la cofundadora de EcoLogicStudio, Claudia Pasquer.

La energía solar impulsa la fotosíntesis mediante la cual las algas purifican el aire, mientras que el juego de los niños activa la maquinaria que hace circular el líquido por los biorreactores.

El equipamiento de juego de AirBubble consta de cuerdas, esferas hinchables y bombas de pedal. Cuando no hay niños en el espacio, una bomba de aire situada en la cubierta de madera garantiza que los biorreactores reciban la aireación necesaria.

AirBubble incluye cuerdas, esferas hinchables y bombas de pie para jugar.Image: Maja_Wirkus

"Queríamos crear un nuevo tipo de parque infantil que fuera a la vez divertido, seguro y educativo para todos los niños", explicó Pasquer a Dezeen. "Queríamos canalizar el poder del juego hacia la introducción de cambios sociales y ecológicos significativos en nuestras ciudades."

"El vínculo entre la calidad del aire urbano, la salud respiratoria y el bienestar público se ha vuelto cada vez más evidente durante la COVID y ahora es un factor crítico, especialmente para los niños en el mundo posterior a la pandemia."

El estudio señala que el entorno también es adecuado para un aula al aire libre, ya que el burbujeo de los biorreactores genera un ruido blanco relajante que enmascara los sonidos de la ciudad.

AirBubble integra y actualiza un proyecto anterior del estudio llamado PhotoSynthetica, que cubrió un edificio de Dublín con una "cortina" de algas.

Una membrana de EFTE similar envuelve AirBubble, protegiendo el equipo del interior y manteniendo el microclima.

Otros aspectos de la morfología arquitectónica también potencian el funcionamiento de los biorreactores. La forma circular permite que los reactores capten la luz desde todas las direcciones a lo largo del día, mientras que la membrana de la cubierta cónica invertida estimula la recirculación del aire.

Esto crea un efecto de chimenea natural que favorece la expulsión de calor y humedad a través de aberturas en la parte superior.

Incluso con el aire nuevo que entra en el espacio a través de estas aberturas y de las entradas con cortinas, el sistema mantiene los niveles de contaminación por debajo del límite de la OMS.

Se eligió la madera para reducir el impacto ambiental de la construcción. La madera contralaminada (CLT) procede de bosques gestionados de Estonia y, según EcoLogicStudio, combinada con los efectos de las algas, significa que AirBubble será de carbono negativo durante su ciclo de vida.

Según los datos recopilados por EcoLogicStudio, AirBubble ha logrado reducir el nivel de contaminantes atmosféricos en el interior de la estructura hasta situarlo dentro de los límites seguros de la OMS.

En comparación con el exterior de la estructura, se registra una reducción del nivel máximo de partículas finas PM2.5, uno de los principales contaminantes atmosféricos, de entre el 78,6 y el 85,7 por ciento cada semana.

La membrana de la cubierta cónica invertida de la estructura ayuda a hacer circular el aire.Image: Maja_Wirkus

Todo esto se logra gracias a los cultivos de algas, que requieren una cosecha semanal para reducir su concentración y dejar espacio para nuevo crecimiento. Pasquer describe el sistema como "autosuficiente y muy resistente".

"Lo mejor de las soluciones basadas en la naturaleza es que lo que para nosotros es contaminante para las algas es alimento", afirmó. "Así que, al final del ciclo, no nos queda un filtro sucio que enviar a un vertedero, como ocurre con las tecnologías de filtrado mecánico convencionales."

"Los contaminantes se transforman en biomasa aprovechable, materia prima para varios bioproductos, como biofibras, bioplásticos, suplementos alimenticios y cosméticos naturales."

Junto con la instalación, el Centro de Ciencia Copérnico acoge una exposición que explica el funcionamiento de AirBubble, con instalaciones interactivas para educar e inspirar a los niños.

"Existe un valor sin explotar en incorporar la biointeligencia de los sistemas naturales a las ciudades, convirtiendo los edificios en máquinas vivas que producen energía, almacenan CO2 y limpian el aire", afirmó Marco Poletto, cofundador de EcoLogicStudio.

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"Para lograrlo, debemos pensar en el mundo vivo como parte de la revolución digital actual: la naturaleza pasa a formar parte de una nueva infraestructura biointeligente."

EcoLogicStudio también ha producido recientemente BioBombola, un kit comestible de algas para que los niños las cultiven en casa.

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