El mundo intenta reabrirse, pero la pandemia del coronavirus no da tregua.

En los últimos días, varios países que han tratado de volver a la normalidad tuvieron que retomar medidas restrictas ante el aumento de contagios.

En Pekín se cerraron seis grandes mercados, en India se registró un récord de casos diarios y en Estados Unidos seis estados reportaron que sus hospitales se estaban llenando rápidamente, según informó la agencia Reuters.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

En la mayor parte de Europa parece que va bajando el ritmo de contagio, pero los expertos advierten que el fin del confinamiento puede llevar a nuevas restricciones.

"Aunque la situación esté mejorando en Europa, a nivel global está empeorando", dijo el 12 de junio Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.

Ese es el caso de América Latina, que ahora es el epicentro de la pandemia. Al 12 de junio, en la región se registraban más de 1,5 millones de casos y más de 70.000 muertes.

En África también se está acelerando el contagio, según la OMS. A principios de junio el continente ya reportaba más de 200.000 infectados.

En total, en el mundo ya hay más de 7,5 millones de contagiados y más de 400.000 muertes.

No existe una vacuna ni una medicina efectiva contra el covid-19, entonces ¿qué hacer si tarde o temprano las personas deben salir de sus casas?

Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, ofrece nueva evidencia de que las mascarillas o tapabocas pueden ser muy útiles para evitar una creciente ola de contagios y reactivar la economía.

Protección efectiva

La investigación afirma que el uso masivo de mascarillas disminuye la propagación de la enfermedad y que cuando se combina con medidas de confinamiento "previene futuras oleadas del virus".

El estudio afirma que incluso las máscaras de tela hechas en casa, que tienen una efectividad limitada, pueden reducir "dramáticamente" la tasa de transmisión si las usa un suficiente número de personas.

"Nuestros análisis respaldan la adopción inmediata y universal de máscaras faciales por parte del público", dijo en un comunicado Richard Stutt, investigador de epidemiología en la Universidad de Cambridge y coautor del estudio.

"Si el uso generalizado de máscaras por parte del público se combina con distanciamiento físico y cierto confinamiento, puede ofrecer una forma aceptable de manejar la pandemia y reabrir la actividad económica mucho antes de que haya una vacuna", dice Stutt.

¿Cómo llegaron a esta conclusión?

El SARS-CoV-2 se transmite a través de las gotas en el aire que exhalan las personas contagiadas, especialmente al hablar, toser o estornudar.

Para su estudio, los investigadores utilizaron modelos matemáticos de las distintas etapas de la infección y la transmisión a través del aire y superficies.

La idea era analizar distintos escenarios para el uso de las máscaras en combinación con medidas de confinamiento.

Para el estudio de epidemias, los expertos utilizan el número R, que equivale a la cantidad de personas a las que una persona transmite el virus.

Para que una pandemia amaine, el número R debe ser menor a 1.

Los modelos de la investigación mostraron que el uso de las mascarillas en público es dos veces más efectivo para reducir el número R si se utilizan desde antes que la persona presente síntomas.

También mostraron que si al menos el 50% de la población utiliza una máscara de manera rutinaria, el número R se reduce a una cifra menor que 1.

De esta manera se podrían aplanar futuras curvas y relajar las medidas de confinamiento.

Máscaras caseras

La investigación afirma que las máscaras caseras hechas de tela también pueden reducir la propagación de la enfermedad.

"Las máscaras que solo capturan un 50% de las gotas exhaladas aun proporcionarían un beneficio a nivel de población", afirma el estudio.

"Este mensaje es vital si la enfermedad se afianza en el mundo en desarrollo, donde un gran número de personas carece de recursos", dijo Chris Gilligan, coautor de la investigación. "Las máscaras caseras son una tecnología barata y efectiva".

"La forma más efectiva de reiniciar la vida diaria es alentar a todos a usar algún tipo de máscara cada vez que estén en público", dijo John Colvin, de la Universidad de Greenwich, otro de los autores de la investigación.

Los autores del estudio, sin embargo, reconocen las limitaciones que tiene que hacer un estudio basado en modelos matemáticos.

"Con una nueva enfermedad, es imposible obtener evidencia experimental precisa para posibles intervenciones de control", advierten.

Brooks Pollock, un experto de la Universidad de Bristol que no estuvo involucrado en la investigación, citado por la agencia Reuters, considera que es posible que el impacto de las máscaras sea mucho menor que el que se predice.

Qué dicen los expertos sobre el uso de mascarillas

Los resultados de la investigación de Cambridge concuerdan con los de otro estudio reciente de la Universidad A&M de Texas.

Ese trabajo analizó las tendencias de propagación y las medidas de mitigación en Wuhan, Italia y Nueva York y concluyó que usar máscaras en público es una forma efectiva y poco costosa de combatir el contagio.

"Junto con el distanciamiento social, la cuarentena y el rastreo de contactos, representa la oportunidad de lucha más probable para detener la pandemia de covid-19", dice el estudio.

Al principio de la pandemia no se recomendaba el uso generalizado de máscaras.

"En ese momento, los expertos aún no sabían en qué medida las personas con covid-19 podían transmitir el virus antes de que aparecieran los síntomas", indica el portal de la Clínica Mayo de EE.UU. dedicado al coronavirus.

"Tampoco se sabía que algunas personas tienen covid-19 pero no tienen ningún síntoma. Ambos grupos pueden transmitir el virus a otros sin saberlo".

Pero ahora, la OMS indica que "las máscaras deben usarse como parte de una estrategia integral de medidas para suprimir la transmisión y salvar vidas".

Advierte, sin embargo, que el uso de la máscara no es suficiente y debe combinarse con distanciamiento social de al menos 1 metro, lavado de manos frecuente y evitar tocarse la cara o la máscara.

En cuanto al uso de máscaras de tela, la OMS afirma que hay "evidencia limitada de su efectividad" y no recomienda su uso masivo como control del covid-19.

Sin embargo, la organización afirma que en áreas de alta transmisión en las que hay poca capacidad para tomar medidas de control, o se hace difícil el distanciamiento físico, como en el transporte público, tiendas y ambientes concurridos, las autoridades deben fomentar el uso de máscaras de tela.

En EE.UU., lo Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades recomiendan el uso generalizado de máscaras de tela para ayudar a prevenir la transmisión por parte de personas que tienen covid-19 pero no lo saben.

En el portal de la Universidad Johns Hopkins la doctora Lisa Maragakis es clara ante la pregunta de si se debe usar una máscara como protección contra el coronavirus:

"Sí, si estás en un lugar público donde te encontrarás con otras personas, debes usar una máscara", dice Maragakis.

Los médicos de Cambridge resumen el resultado de su investigación con un mensaje que dicen que se debería difundir entre la población "mi máscara te protege, tu máscara me protege".