Leonardo Silveira, dueño de una librería en Montevideo, tiene esperanzas sobre el futuro, mientras Uruguay reanuda la actividad lentamente tras un aislamiento voluntario.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

El país sudamericano tiene una de las cifras más bajas de contagios y muertes por coronavirus en Latinoamérica aun cuando la región está convirtiéndose en el epicentro de la enfermedad.

La nación latinoamericana de 3,5 millones de habitantes, conocida por su carne, su estilo de vida relajado y la legalización de la marihuana, ha registrado 789 casos confirmados de coronavirus y 22 muertes. Estas cifras rondan los 23 casos por cada 100.000 habitantes contra casi 200 en Brasil.

Uruguay se movilizó rápido en marzo cuando los primeros casos fueron detectados. Introdujo una cuarentena voluntaria, realizó un monitoreo y seguimiento generalizado de infecciones, pruebas aleatorias y utilizó modelos para predecir cómo la enfermedad progresaría en diferentes partes del país.

La gente se sienta junta en un parque mientras el país se las arregla para controlar la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Montevideo, Uruguay, el 23 de mayo de 2020.
La gente se sienta junta en un parque mientras el país se las arregla para controlar la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Montevideo, Uruguay, el 23 de mayo de 2020.
Imagen: REUTERS/Mariana Greif - RC2GXG9W9U14

Sin muertes desde el 23 de mayo, Rafael Radi, un consejero del Gobierno, dijo que la situación está en “relativo control”.

Ahora la economía está reactivándose, incluyendo un reinicio escalonado de las clases en las escuelas.

Algunos lo llaman la “Nueva Zelanda” de Latinoamérica, dado el número similar de población y de muertes.

En mayo, los clientes que no iban hacía un tiempo, empezaron a reaparecer en la librería, dijo Silveira.

“La gente viene no solo a comprar libros, sino también a verse y hablar por un rato. Es algo lindo volver a verlos, aunque sea a distancia, acá en el local”, dijo.

Al igual que en Brasil, los países de la región como Chile, Perú, Argentina y Bolivia tienen tasas de infección por lejos más altas que las de Uruguay.

Paraguay ha mantenido la cantidad de casos a un nivel estable pero con medidas mucho más estrictas, incluyendo el uso de la fuerza militar para forzar la cuarentena.

Adriana García Da Rosa, de 57 años, pediatra en Montevideo, dijo que el éxito se debió a una buena planificación gubernamental, mientras que la campaña de vacunación temprana contra la gripe había ayudado a evitar la presión del sistema de salud con enfermedades estacionales.

“La ciencia, las medidas del Gobierno y población uruguaya que ha respondido bien y acatado a las normas del Gobierno hicieron que se pueda controlar la pandemia de forma efectiva”

—Adriana García Da Rosa

Giovanni Escalante, el representante de la Organización Panamericana de la Salud en Uruguay dijo que la principal razón que explica por qué la pandemia está bien controlada en ese país tiene que ver con la rápida respuesta del Gobierno ante los casos del virus, la aplicación de un conjunto integral de medidas de salud pública y la creación de un comité de especialistas en salud y epidemiología que brinda recomendaciones basadas en la evidencia.

Solo 5 de las aproximadamente 650 camas de terapia intensiva están siendo utilizadas por pacientes de COVID-19 en este momento, dijo Escalante.

Pero una sombra acecha al país latinoamericano y es el altísimo número de contagios del país fronterizo, Brasil, que actualmente es la segunda nación con mayor cantidad de casos en el mundo.

La ciudad fronteriza de Rivera, en Uruguay, ha visto un incremento de casos y miembros del Gobierno dicen que esa frontera sigue siendo un “punto débil” dentro del país, dijo el asesor, Radi.

La llegada del invierno al hemisferio sur es otra preocupación.

Sin embargo, muchos uruguayos están celebrando las señales de un gradual regreso a la normalidad luego de que los comercios se vieran afectados por la cuarentena voluntaria.

Sebastián Barbat, dueño de un almacén en Montevideo, dijo que su negocio se hundió durante la cuarentena pero que ahora se está recuperando.

“Estamos viendo que aproximadamente la mitad de los clientes que teníamos en la primera mitad de marzo están regresando al local”, señaló el comerciante, y agregó que la empresa está buscando sumar empleados luego de haber reducido personal.

“Tuvimos que reducir nuestro equipo de trabajo al mínimo indispensable, quedándonos sólo con dos empleados, que son los dueños. Ahora, vamos a volver a contratar”.