La Unión Europea presionaba el miércoles por una reapertura segura de sus fronteras, al tiempo que insistía en medidas de protección como las mascarillas en los aviones, para intentar salvar al deprimido sector turístico para la lucrativa temporada veraniega boreal ahora que caen las infecciones por coronavirus.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Museos, playas y plazas llevan vacías desde mediados de marzo, ante una práctica detención de los viajes en el continente que ha destruido empleos, pulverizó a las aerolíneas y al sector de la hotelería, al tiempo que minó el amado principio europeo de la libertad de movimiento.

Si bien teme nuevas olas de COVID-19, el brazo ejecutivo de la UE quiere revivir lo que pueda los viajes para la temporada junio-agosto, que suele estar valorada en unos 150.000 millones de euros (162.590 millones de dólares).

Sus propuestas no son vinculantes y la mayoría de países europeos está siguiendo ya sus propios planes específicos, con diferentes velocidades, dependiendo de las circunstancias nacionales. Algunos están promocionando con fuerza, incluso, su turismo local.

Para intentar poner orden en el caos, la Comisión Europea instó el miércoles a una vuelta del “movimiento libre sin restricciones” si la situación sanitaria lo permite.

“El turismo nacional y dentro de la UE se impondrá en el corto plazo”, dijo la Comisión, ya que es probable que los viajes no esenciales desde fuera del bloque, como las vacaciones, sigan interrumpidos más tiempo.

Aerolíneas y aeropuertos deben insistir en que los pasajeros lleven mascarillas, limiten los riesgos de contaminación y reorganicen sus procedimientos de registro y entrega y recogida de equipaje para evitar multitudes, según las propuestas. Asimismo, indicaron que no es necesario dejar vacío el asiento del medio en los aviones.