Con la vista puesta en reabrir la economía lo más pronto posible para mitigar daños, muchos países han empezado relajar las estrictas medidas de confinamiento adoptadas para detener la propagación del coronavirus.

Pueden permitirse algo así las ciudades que han conseguido aplanar la curva y registrar menos casos cada día, pero todos permanecen vigilantes a la posible señal de una segunda ola de infecciones.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Quienes dejan la cuarentena atrás han adoptado ciertas medidas en las que el resto de países tiene puesta la mirada para aprender y aplicarlas en el caso de que funcionen.

El caso más llamativo es el de Nueva Zelanda, que esta semana empezó a dejar atrás uno de los confinamientos más estrictos del mundo.

El país tenía en vigor lo que llamó estrategia de "eliminación" de la curva de contagios, que introduce medidas fuertes al comienzo de la emergencia para evitar la expansión del virus.

"Este enfoque tiene fuerte atención en el control fronterizo (…) y enfatiza el aislamiento de casos y la cuarentena de contactos para 'eliminar' las cadenas de transmisión", explicaron un grupo de especialistas en salud liderados por el epidemiólogo Michael Baker.

La respuesta danesa fue dura y muy temprana al decretar el confinamiento para toda su población durante un mes y el cierre total de fronteras sin haber registrado siquiera una solo muerte por coronavirus.

Fase "burbuja"

La estrategia ha dado sus frutos y esta misma semana algunas actividades económicas han vuelto a ponerse en marcha con algunos requisitos.

El principal, nada de servicio cara a cara, y la puesta en marcha del concepto "burbuja".

Cada persona puede relacionarse con un pequeño grupo de amigos cercanos o familiares, mientras que debe mantenerse a dos metros de otras personas.

En esta fase, la Unión Europea aconsejo a los 27 países miembros que actúen lentamente en el regreso a la vida normal y que basen sus medidas en el asesoramiento científico.

Alemania ya reabrió la semana pasada sus tiendas, pese a contar con un abultado número de infecciones.

En Europa, solo España, Italia y Reino Unido superan sus cifras de contagiados, aunque su porcentaje de muertes es muy bajo.

Sólo un 3,8% de los enfermos han fallecido, según datos del Instituto Robert Koch.

Por poner un ejemplo, Italia tiene el doble de casos de coronavirus que Alemania pero su ratio de mortalidad 30 veces mayor que el germano.

Todos a la espera

La medida sitúa al país en elcentro de las miradas internacionales a la espera de saber si esta estrategia provoca un rebrote de casos.

Y las autoridades permanecen vigilantes ante los efectos y dispuestas a reaccionar rápidamente ante ellos.

"En este momento, tenemos algunas medidas de levantamiento leves, y las recomendaciones de mantener la distancia y la higiene en las manos, etc. son más importantes que nunca. Debemos seguir monitoreando la situación muy de cerca", le dijo a BBC Mundo Marieke Degen, del Instituto Robert Koch de Virología, responsable de la estrategia alemana frente al covid-19.

Además, el gobierno anunció que el uso de mascarillas sería obligatorio desde el pasado lunes en el transporte público y en los supermercados.

Ventajas de las mascarillas

Aunque la OMS recomienda usar mascarilla en caso de tener tos o estornudos, y en el caso de los que están sanos solo para atender a alguien en quien se sospeche la infección, Degen cree que llevarla comunitariamente "puede contribuir a retrasar la propagación".

Y aunque reconoce que todavía no hay una base científica sólida para esto, dice que "parece plausible" creer que las mascarillas ofrezcen protección, dice.

Así, el Instituto Robert Koch recomienda usarlas "en entornos en los que no siempre se puede mantener la distancia o en el que hay muchas personas", como es el caso del transporte público por ejemplo.

Para Alemania, la prueba final llegará el 4 de mayo con la reapertura de los colegios, aunque los eventos multitudinarios estarán prohibidos hasta el 20 de agosto.

Pocos niños y separados

La recomendación de Academia Alemana de las Ciencias, la institución que reúne a algunos de los científicos más reconocidos del país, es que la vuelta a las clases se haga en grupos de 15 alumnos como máximo.

Alemania puede empezar a relajar las medidas de cuarentena gracias a una detección rápida de casos.

El país tiene capacidad de hacer 160.000 exámenes por semana para detectar el coronavirus.

Es uno de los países del mundo que más test ha hecho a su población.

Esto permitió a las autoridades aislar a los infectados y ralentizar el contagio del coronavirus. También usar los ventiladores antes de que la condición de una persona infectada se deteriorara del todo.

Su gran capacidad hospitalaria y el cumplimiento estricto del distanciamiento social también han ayudado a la vuelta a la "normalidad".

Clases con distancia

Otro caso de éxito es el de Dinamarca, que a mediados de abril ya comenzó a revertir el cierre de las ciudades y de la actividad diaria.

Y los beneficios de actuar tan temprano han hecho que, después de un mes de cuarentena, los niños menores de 11 años están de vuelta en los colegios y guarderías desde el 15 de abril aproximadamente.

Eso sí, sentados en mesas que están separadas dos metros entre sí.

Pero ¿cómo pudo el país iniciar tan pronto la desescalada?

"En comparación con otros países europeos, Dinamarca fue uno de los primeros en adoptar medidas", cuenta Adrienne Murray, corresponsal de la BBC en Copenhagen.

El 11 de marzo se anunciaron una serie de restricciones, 12 días antes, por ejemplo, de que se introdujeran medidas en el Reino Unido.

Entonces, las reuniones se limitaron a 10 personas, se cerraron las fronteras y los trabajadores se quedaron en casa.

Sin embargo, el bloqueo de Dinamarca ha sido mucho menos restrictivo que el de Francia o el Reino Unido.

Inversión en el sistema de salud

No es obligatorio quedarse en casa y aunque los bares, gimnasios y peluquerías están cerrados, muchas tiendas permanecen abiertas.

Los datos sugieren que los años de inversión de Dinamarca en su sistema de salud están dando sus frutos.

"Todavía tenemos mucha capacidad, tanto en términos de camas normales, camas de cuidados intensivos y ventiladores", afirmó Hans Joern Kolmos, profesor de microbiología clínica en la Universidad del Sur de Dinamarca.

Noruega y Austria también fueron de los primeros países en Europa en reducir las restricciones lentamente.

En Austria, con solo 8,9 millones de habitantes, las pequeñas tiendas, las de bricolaje y reparación de bicicletas y los parques reabrieron el 14 de abril.

Su proximidad a Italia y a la realidad de contagios y muertes que estaba viviendo su vecino, hizo que las autoridades adoptaran estrictas medidas a mediados de marzo, adelantándose a los posibles contagios.

Está previsto que el resto de tiendas, los restaurantes y hoteles abran en mayo.

Las restricciones a las bodas y a los funerales siguen vigentes así como las multas a quienes rompan la distancia de seguridad o el aforo permitido en una tienda.

Los ciudadanos están obligados a llevar mascarillas en supermercados, taxis y transporte público.

Noruega y Bulgaria

Los niños regresaron a los jardines de infancia de Noruega el 20 de abril y a las escuelas secundarias una semana después.

En Bulgaria, los mercados de agricultores están reabriendo.

En la República Checa, las tiendas que venden materiales de construcción y bicicletas están de vuelta en el negocio y las reglas se han relajado para las áreas de recreación al aire libre.

España, que junto con Italia ha sido la más afectada por covid-19, permite desde el 14 de abril que los trabajadores no esenciales vuelvan a trabajar y para ello repartió mascarillas protectoras en las estaciones de trenes y metros.

Los niños pueden volver a salir a la calle acompañados de un adulto desde el pasado domingo.

Sin embargo, no son pocos los líderes que han dejado claro que pese a todo, la vida rutinaria permanecerá restringida durante un tiempo y las medidas de distancia social seguirán siendo estrictas.