El impacto del coronavirus en los distintos países de Europa ha sido muy desigual. Mientras las principales naciones occidentales han observado cómo miles y miles de pacientes perdían sus vidas cada semana, otras, más al este, en ocasiones más pequeñas, siempre más pobres, han logrado reducir la huella de la epidemia al mínimo. De forma quizá contraintuitiva.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

La brecha

La evidencia este gráfico compartido por el economista Branko Milanovic hace unos días: España, Italia, Francia y Reino Unido suman más de 20.000 muertos cada una; Bélgica, Países Bajos y Suecia tienen altísimos ratios de fallecimientos por habitante; Alemania ha identificado más casos que nadie. Al otro lado del extinto telón de acero, sin embargo, el volumen de casos y de muertes es más pequeño. Una frontera invisible.

Números

República Checa no supera los 24 fallecidos por millón de habitantes, frente a los 548 de España; Hungría alcanza los 38, frente a los 485 de Italia; Polonia apenas llega a los 19, frente a los 433 de Reino Unido. Moldavia (34), Eslovaquia (5), Lituania (18), Croacia (20), Bulgaria (12). Todos ellos muy por debajo no ya de las naciones más afectadas en Occidente, sino de otras que han sobrellevado mejor la epidemia.

Uno de los países más afectados en el este, Rumanía, queda muy lejos en muertes/habitantes (44) de los menos afectados en el oeste, como Portugal (105), Alemania (83) o Dinamarca (47).

Fechas

La clave reside en la respuesta de sus gobiernos. República Checa fue el primero en cerrar fronteras (16/03), decretando el estado de emergencia (12/03) y cerrando comercios antes de que registrara la primera muerte (22/03). Hungría y Polonia (25/03) hicieron lo mismo: tomaron las primeras medidas (escuelas, eventos masivos) y cerraron el país (movimientos, comercios) cuando aún no tenían muertos, o muy pocos.

Una tónica que se repite si observamos a Eslovaquia, Estonia o Grecia. Reaccionaron pronto. Europa occidental no.

¿Por qué?

En parte, porque fueron más conscientes de sus vulnerabilidades. Tenían menos recursos sanitarios, y eran conscientes de ello. "Estábamos seguros de que nuestros hospitales no podrían soportar la situación. Teníamos que reaccionar", explica el ministro de Sanidad checo, Adam Vojtěch, en el Wall Street Journal. En Europa del Este, una situación donde "el estado se ve superado por la situación" no es ciencia-ficción, explica otro experto polaco. Es algo presente en la memoria.

Un ejemplo. Reino Unido y República Checa declararon el confinamiento el mismo día. Los primeros sumaban 1.500 casos y 137 muertos. Los segundos, 383 casos y 0 muertos.

Otros factores

Hay más circunstancias que ayudan a explicar el menor impacto de la epidemia en el este. La geografía es uno de ellos: Londres, Madrid, París o Milán son nodos de transporte continentales. Los países orientales registran menos movilidad intercontinental, lo que pudo disminuir las transmisiones. Sistemas de trazabilidad muy invasivos y efectivos, como el checo y polaco, también han ayudado a contener los casos.

Paradoja

Explicar el impacto dispar de la epidemia es una tarea compleja, no obstante. Países muy próximos y similares entre sí han sufrido destinos muy dispares. Gobiernos como el japonés han sido lentos en su reacción a la crisis, y sin embargo han logrado evitar un alto número de fallecidos. Conocer los motivos del éxito de cada país llevará tiempo. Pero por el momento, en Europa, quienes mejor parecen haber respondido son los países del este.