La desigualdad que ya enfrentan mujeres, indígenas y afrodescendientes, así como trabajadores informales y migrantes, los convertirá en los grupos más golpeados por el impacto socioeconómico del coronavirus en América Latina, dijo el martes la CEPAL.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

En un nuevo reporte para analizar las huellas de la pandemia en la región, el organismo de Naciones Unidas dijo que la desigualdad en asuntos como acceso al agua, saneamiento, sistema de salud y vivienda, también pueden traducirse en mayores tasas de contagio y muerte entre la población más vulnerable.

„”Los diferentes impactos socioeconómicos reflejan la matriz de la desigualdad social en la región”, dijo el informe. Estas desigualdades sociales, de género, étnico-racial y migratorias, entre otras, “se acumulan, se potencian e interactúan entre sí, causando múltiples discriminaciones”.

Según el reporte, “las mujeres se encuentran en una situación particularmente vulnerable” debido a que sus condiciones laborales son más precarias que las de los hombres, con mayores tasas de informalidad, por lo tanto “están más expuestas al riesgo de desempleo”.

Entre ellas, las trabajadoras domésticas que reciben remuneración (un 11,4% de las mujeres ocupadas) están en una situación más compleja, con limitado acceso a seguridad social. Muchas de esas mujeres son migrantes, indígenas o afrodescendientes, dijo el organismo.

Pero en general, para las mujeres el panorama se hace más complejo con las medidas de confinamiento adoptadas para frenar los contagios, el cierre de escuelas y la perspectiva de que sean ellas quieren deben cuidar a los potenciales contagiados en los hogares.

“La carga de trabajo doméstico no remunerado que asumen las mujeres, las adolescentes y las niñas, así como los casos de violencia hacia ellas, se incrementan significativamente”, alertó la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Según un conteo de Reuters basado en datos oficiales, América Latina tiene más 369.000 contagios y ya superó los 20.000 muertos por coronavirus.

La crisis sanitaria tendrá un impacto profundo en la economía regional, que ya se había desacelerado en los últimos años. En abril, la CEPAL reportó que el PIB regional se contraerá un histórico 5,3% este año golpeado por el Covid-19, lo que llevará a la peor crisis social de la región en décadas con millones de nuevos pobres y desempleados.

Esta crisis también profundizará la desigualdad y la exclusión social y laboral que sufren la población indígena y afrodescendiente, que con más frecuencia tiene trabajos por cuenta propia no calificados y enfrenta mayores brechas salariales con respecto a otros hombres no indígenas ni afrodescendientes, dijo la CEPAL.

“Asimismo, la discriminación estructural y el racismo dificultan el acceso efectivo de las personas indígenas y afrodescendientes a los servicios de salud”, dijo el reporte.