Bélgica ha desplegado robots que hablan más de 53 idiomas, detectan la fiebre y determinan si las personas están usando correctamente las mascarillas, como primera línea de control en hospitales y tiendas.

Las personas que lleguen al Hospital Universitario de Amberes a partir del martes responderán a preguntas en internet o en un quiosco interactivo. El robot escaneará un código QR, revisará sus respuestas, comprobará su temperatura y determinará si llevan la mascarillla correctamente.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Fabrice Goffin, director ejecutivo de Zorabots, con sede en Bélgica, dijo que sus robots han estado en hospitales, residencias y hoteles desde 2013, pero que ahora han encontrado un nuevo papel. Sus robots no harán pruebas de COVID-19, pero podrían proporcionar señales útiles.

“La gran ventaja de este robot en relación con un terminal fijo es que el robot puede moverse, puede ir hacia la gente, puede hablar con la gente y hablar en su lengua materna. Habla más de 53 idiomas”, dijo Goffin a la televisión Reuters.

Según Michael Vanmechelen, director de los quirófanos del hospital, alguien que muestre síntomas de fiebre podría ser conducido por el robot, un dispositivo sin contacto, a un área separada.

El hospital suele recibir 2.000 pacientes al día y está previsto que empiece a readmitir visitas la semana que viene, a medida que la vida en Bélgica vuelve a una relativa normalidad tras el confinamiento por el coronavirus.

Según explicó Jan Bussels, jefe de digitopia, que desarrolló el software y la interfaz, el robot fue diseñado para ayudar con el trabajo repetitivo y permitir que el personal médico sobrecargado se concentre en su trabajo principal, como proveedores de cuidados. El robot también es capaz de aprender en el trabajo, según Bussels.

Los robots, que suelen costar 30.000 euros (33.357 dólares), también se han vendido a clínicas de Francia, Países Bajos, Estados Unidos y Ruanda, y también se encuentran en algunas tiendas de informática belgas.