Los niños confinados en sus hogares por la pandemia del coronavirus están dibujando lo que más extrañan: sus amigos de la escuela, los abuelos, partidos de fútbol y espacios verdes.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Sin importar el lugar en el que vivan, los temas a menudo son los mismos.

Desde Buenos Aires a Tokio, o de Nueva York hasta Katmandú, salieron a sus balcones o jardines para exhibir los dibujos que han hecho y explicarle sus significados a los fotógrafos de Reuters.

Reku Matsui, un niño de ocho años que vive en Tokio, se dibujó entre sus abuelos, los tres sonriendo juntos. “Extraño estar con mi abuela y mi abuelo. Además, quiero ir a la casa de mi abuela”, contó.

Su hermana mayor, Yaya, de 12 años, hizo un dibujo de ella y una amiga. “Lo que más quiero es salir con mis amigos”, relató.

Noa, 7, y Tom, 6, en Bad Honnef, Alemania, 2020.
Noa, 7, y Tom, 6, en Bad Honnef, Alemania, 2020.
Imagen: REUTERS/Wolfgang Rattay

En la ciudad alemana de Bad Honnef, cerca de Bonn, Tom, de 6 años, explica: “He pintado una imagen de la casa de la abuela y el abuelo, porque los extraño mucho”.

Además de los abuelos a los que extrañan, los niños también dibujan los deportes que no pueden practicar.

Ivan Posta, de 8 años, y su hermano Vince de 11, que viven en la capital húngara, Budapest, han dibujado enormes balones de fútbol.

“Dibujé una pelota de fútbol porque no podemos jugar al fútbol en el jardín ya que hay árboles y arbustos en todas partes”, dijo Vince.

Sofiat Kolawole, 8, Olatunji Adebayo, 11, y Amira Akanbi, Nigeria, 2020
Sofiat Kolawole, 8, Olatunji Adebayo, 11, y Amira Akanbi, Nigeria, 2020
Imagen: REUTERS/Temilade Adelaja SEARCH

A miles de kilómetros, en la ciudad nigeriana de Lagos, Olatunji Adebayo, de 11 años, también dibujó una pelota de fútbol. “Echo de menos jugar con mis amigos como hacíamos antes (...) Me siento triste por tener que estar encerrado”, comentó.

Sandithi Illeperuma, 14, Colombo, Sri Lanka, 2020.
Imagen: REUTERS/Dinuka Liyanawatte SEARCH

Sandithi Illeperuma tiene 14 años y vive en la capital de Sri Lanka, Colombo.

En su dibujo, una niña con una máscara se sienta sola en la esquina inferior derecha con las rodillas hasta la barbilla. En la parte superior, un grupo de figuras femeninas con faldas arremolinadas bailan juntas, divirtiéndose.

“Antes del encierro, solía dibujar cosas divertidas y creativas. Pero ahora comencé a dibujar las cosas que más extraño. Dibujo mis emociones. Encerrada me siento muy sola porque soy hija única”, contó.

Los dibujos de otros niños son más crudos, con representaciones del virus que los mantiene encerrados.

Nipoon Kitkrailard, de 10 años y que vive en la provincia tailandesa de Samut Prakan, representó al virus como un monstruo que viene a invadir el mundo, algo que finalmente no puede lograr porque los trabajadores de salud y artículos que incluyen gel de manos y máscaras faciales se lo impiden.

Li Congchen, 11, China, 2020.
Imagen: REUTERS/Tingshu Wang SEARCH

En China, donde comenzó el brote del nuevo coronavirus y el primer lugar en el que se levantó la cuarentena, Li Congchen, de 11 años y que vive en Pekín, hizo una intrincada serie de dibujos que muestran que el virus llega en un “avión de murciélagos”. Pero muchas personas, que están dispuestas a dar su vida por detenerlo, finalmente lo derrotan con “pistolas de vacunas”.