• La OMS advierte de que la interrupción de los programas contra la malaria derivada de la COVID-19 podría provocar que se dupliquen las muertes en África subsahariana por malaria.
  • El progreso en la lucha contra la malaria ha quedado estancado a medida que los mosquitos y los parásitos ganan resistencia al tratamiento.
  • No obstante, los responsables sanitarios afirman que aún existe la posibilidad de evitar muertes si los líderes de la región continúan con las medidas preventivas.

Mientras el mundo se centra en abordar el coronavirus, hay advertencias crecientes para no perder de vista otras amenazas sanitarias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anticipa que este año podría duplicarse el número de muertes por malaria en África subsahariana, por culpa de la COVID-19.

Al igual que los programas de vacunación contra el sarampión y la poliomielitis están quedando postergados por temor a que cualquier contacto pueda propagar el coronavirus, otra de las consecuencias mortales de la crisis podría ser la malaria.

Puede tener efectos devastadores

La OMS contempló nueve escenarios diferentes para determinar cómo podría verse interrumpido el tratamiento de la malaria.

En el peor de los casos, según el cual se suspenden todas las campañas de mosquiteras con tratamiento insecticida y el acceso a la medicina antipalúdica cae drásticamente, podrían elevarse hasta 769 000 las muertes por malaria en el África subsahariana.

Eso representa el doble del número de fallecimientos notificados en la región en 2018. Y para poner ese número en perspectiva, el total de muertes por malaria en todo el mundo fue de 405 000 en 2018.

En dos décadas, las muertes causadas por malaria no han llegado a alcanzar esos niveles.

Y el África subsahariana corre mayor riesgo, porque allí es donde se produjo el 94 % de todas las muertes por malaria en 2018, con más de dos tercios de la población infantil menor de cinco años afectada.

No se están produciendo avances

La campaña contra la malaria ha sido una historia de éxito de la sanidad pública en las últimas décadas. Las muertes por malaria se han reducido a la mitad desde el año 2000 y se han dedicado gran cantidad de recursos a la lucha contra la enfermedad: 2700 millones de dólares en 2018 .

Pero, incluso antes de esta última amenaza, ya había aumentado la preocupación por un estancamiento de los avances, con un número estable de los casos, en lugar de un descenso, en los últimos años.

Uno de los principales culpables es una especie de mosquito que está desarrollando resistencia a los insecticidas, mientras que el parásito que transmite el mosquito también está comenzando a mostrar resistencia al tratamiento farmacológico.

Los responsables sanitarios están ahora preocupados de que esta tendencia plana pueda curvarse bruscamente hacia arriba.

Debemos aprovechar el momento

Estas desoladoras previsiones no constituyen, según la OMS, una certeza. Se abre una ventana de oportunidades para mitigar el riesgo de un incremento del número de fallecimientos.

Aunque en aumento cada semana, los casos notificados de COVID-19 en el África subsahariana aún son pequeños en comparación con otras regiones.

Incluso en Sudáfrica, los responsables de la OMS ven signos de que las medidas de contención están demostrando ser efectivas contra el coronavirus.

Actualmente, los expertos recomiendan a los líderes de la región intensificar las campañas masivas de vectores (mosquiteras tratadas con insecticida y fumigación en interiores), de tal manera que al mismo tiempo se minimice la propagación de la COVID-19.

Simultáneamente, deben mantenerse los tratamientos antipalúdicos preventivos para mujeres embarazadas y niños. En consecuencia, algunos países de la región han sido elogiados por tomar medidas preventivas tempranas.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Lecciones históricas

La OMS es clara: no hay lugar para la complacencia. Las consecuencias de mantenerse al margen de la lucha podrían ser desastrosas.

"Con el brote de la enfermedad del virus del Ébola en África occidental nos percatamos de que, en realidad, se perdieron más vidas a causa de enfermedades que anteriormente estábamos logrando controlar, como la malaria, que las que se perdieron por culpa del propio brote", reconoce Matshidiso Moeti, director de la OMS en África.

"No repitamos lo mismo con la Covid-19".