El papa Francisco celebró un nada convencional Domingo de Ramos ante una vacía Plaza de San Pedro, desde donde instó a las personas que están padeciendo el brote de coronavirus a no estar tan preocupada por aquello de lo que carecen, sino por cómo pueden aliviar el sufrimiento de los demás.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

El servicio religioso, que da comienzo oficial a la celebración de la Semana Santa hasta el Domingo de Resurrección, suele atraer a decenas de miles de personas hasta una Plaza de San Pedro adornada con ramas de olivo y hojas de palmera. También suele incluir una larga procesión de cardenales, sacerdotes y fieles.

La semivacía basílica de San Pedro.
La semivacía basílica de San Pedro.
Imagen: via REUTERS

No obstante, esta vez fue oficiado desde el interior de la basílica en un altar secundario situado tras el principal que suele usar un Francisco que esta vez presidió la liturgia ante un par de decenas de personas, incluidos unos pocos ayudantes, monjas y un coro reducido, cumpliendo todos ellos las medidas de distanciamiento social.

La misa fue transmitida por televisión e internet a millones de fieles. Las iglesias de todo el mundo celebraron servicios virtuales similares esta semana debido a las restricciones sobre las aglomeraciones de personas.

Un solitario Papa escuchó cómo tres sacerdotes narraban el recuento de los Evangelios sobre la entrada de Jesús en Jerusalén, donde fue recibido como el salvador.

La Semana Santa celebra el periodo en que los cristianos conmemoran los eventos que rodean algunos de los momentos clave de su fe: cómo Jesús fue traicionado y crucificado y cómo posteriormente resucitó de entre los muertos.

En su sermón, Francisco instó a que las personas acudan a Dios “en la tragedia de la pandemia, frente a tantas seguridades falsas que se han derrumbado ahora, frente a tantas esperanzas traicionadas, en el sentido de abandono que pesa sobre nuestros corazones”.

La pandemia podría ayudar a transformar el miedo en servicio, afirmó el religioso argentino.

El Vaticano ha aplicado medidas de confinamiento similares a las de Italia, donde han fallecido más de 15.500 personas por el coronavirus. En todo el país hay casi 125.000 casos, mientras que en el Vaticano se han notificado siete. El Papa y sus colaboradores más cercanos han dado negativo en las pruebas de detección del patógeno.

“La tragedia que estamos viviendo nos anima a tomarnos con seriedad las cosas que son serias y no quedarnos atrapados por las que importan menos, a redescubrir que la vida es inútil si no se usa para servir a otros, ya que la vida se mide por el amor”, dijo Francisco.

Una mujer mira un portátil en su casa mientras el Papa Francis oficia una misa transmitida por vídeo durante el Domingo de Ramos, como medida de precaución contra la propagación de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Viña del Mar, Chile, el 5 de abril de 2020.
Una mujer mira un portátil en su casa mientras el Papa Francis oficia una misa transmitida por vídeo durante el Domingo de Ramos, como medida de precaución contra la propagación de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Viña del Mar, Chile, el 5 de abril de 2020.
Imagen: REUTERS/Rodrigo Garrido - RC2IYF9D2TNX

“Ojalá nos acerquemos a los que están sufriendo y a los más necesitados. Ojalá no nos preocupe lo que no tenemos, sino el bien que podemos hacer a otros”, señaló.

Todos los servicios del Papa con ocasión de la Semana Santa, que suelen atraer a decenas de miles de peregrinos y turistas a Roma, serán celebrados en la basílica vacía en una versión a escala reducida.

La procesión del Vía Crucis del Viernes Santo, que suele celebrarse en torno al Coliseo romano, se realizará en su lugar en el relativamente pequeño atrio de la basílica.