• Necesitamos un sistema de alerta temprana para futuras crisis.
  • El acceso digital debe considerarse un servicio público, como la electricidad y el saneamiento.
  • Las asociaciones creativas y la economía digital pueden crear un mundo mejor para todos.

El equipo de telesalud de Jefferson Health se ha autodenominado la «Guardia de la Noche», en referencia a la patrulla fronteriza de la serie de televisión Juego de Tronos. Es cierto que, cuando está disponible, la telemedicina ha permitido que miles de personas sean examinadas y reciban apoyo en sus hogares, lo que proporciona a nuestros hospitales tiempo para prepararse para la avalancha de tratamiento de cuidados intensivos para aquellos que lo necesitan. De hecho, la mayoría de las personas con COVID-19 serán atendidas en su hogar y estamos aprendiendo cómo ayudarlas allí.

Sin embargo, la lección de la telemedicina —de la medicina digital— se aplica a muchas más industrias que la prestación de asistencia sanitaria. Forma parte de la transformación que sufrirá cada industria a medida que la pandemia acelere la digitalización del trabajo en todos los sectores.

En términos médicos, la economía global se ha trastocado. Gran parte del camino que recorrerá en el futuro será digital, y debido a nuestro trabajo en primera línea de la atención médica, creo que tenemos lecciones para todos los sectores.

Mi diálogo con los miembros del Foro Económico Mundial estas últimas semanas me anima a creer que el Foro formará parte de ese liderazgo. Debemos asumir un compromiso conjunto para construir modelos equitativos y sostenibles para un futuro optimista a medida que salgamos de la crisis COVID-19. Permítanme seleccionar algunas de esas lecciones:

1. Velocidad y confianza. Es más que evidente que hemos aprendido cuánto necesitamos un sistema de alerta temprana para futuras crisis, ya sean debidas al cambio climático o a las pandemias. Las futuras crisis mundiales no solo puede provocarlas una enfermedad, por lo que un sistema de advertencia como el Epi-Brain propuesto por la Organización Mundial de la Salud ofrece un modelo integral. Contar con un sistema en el que podamos confiar es fundamental: solo a través de la confianza los ciudadanos actuarán como lo hicieron para autoaislarse. En realidad hemos actuado juntos al estar separados.

2. Acceso de banda ancha a Internet. Como ilustra la telemedicina, el acceso digital ahora es como el oxígeno. Durante años, nuestros trabajadores sociales han estado informando a los pacientes con cáncer sobre cómo acceder a sus propios datos de salud y planes de tratamiento en línea. Ahora todos nuestros pacientes que tienen dificultades financieras necesitan esa información. Los estudiantes de todo el mundo no podrían acceder a las herramientas de aprendizaje en línea sin banda ancha. El trabajo del Foro sobre acceso al espectro de emergencia ha sido crucial. El acceso digital debe considerarse un servicio público, como la electricidad y el saneamiento.

3. Capacidad de respuesta ante el aumento de casos médicos COVID-19 nos ha demostrado, al igual que la crisis de refugiados, que el mundo es incapaz de reunir capacidades potentes de cuidados intensivos. Ahora los líderes mundiales tienen ante ellos un desafío evidente.

4. Garantía de salud. COVID-19 demostró que el «Internet of You (IOY)» puede brindar apoyo a una nueva era de garantía de salud. Yo lo llamo «atención médica sin dirección», donde se puede proporcionar medicina sofisticada a las personas en sus viviendas. Las personas quieren vivir vidas felices y productivas sin que la atención médica se interponga en su camino. Ahora sabemos que podemos hacerlo. En muchos países, especialmente en la India, este es el futuro. Como observó el futurista Vinod Khosla, se necesitaría una cantidad infinita de dinero para proporcionar apoyo hospitalario tradicional a todas las personas en el mundo. En lugar de ello, debe hacerse con salud digital.

5. Ética y equidad. La promesa de la medicina digital es la promesa de la Cuarta Revolución Industrial, donde las herramientas de la inteligencia artificial transforman todas las profesiones. Al mismo tiempo, la atención médica es el argumento fundamental para aprender una difícil lección: que el futuro digital no puede hacer sin más que los ricos tengan más salud. La medicina digital nos brinda una oportunidad incomparable para abordar los determinantes sociales de la salud y ofrecer acceso a todos en su propio vecindario.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

El Foro Económico Mundial ha respaldado durante 50 años la idea de que la industria tiene partes interesadas y accionistas. Me anima profundamente que este ideal central se mantenga firme a medida que desarrollamos la medicina digital y creamos un mundo en el que la salud esté garantizada para todos. Esta pandemia será controlada eventualmente mediante la tecnología de medicamentos y vacunas, pero las lecciones que hemos aprendido deberían ayudarnos a construir un futuro poderoso en todas las industrias. Nunca en su historia el Foro Económico Mundial ha tenido una mayor oportunidad para dirigir un debate sobre cómo las nuevas tecnologías, las asociaciones creativas y la economía digital pueden crear un mundo mejor para todos, en el espíritu del capitalismo de las partes interesadas.