Imagina el menú de un restaurante donde el pescado cambiase cada semana y tú nunca sabrías qué pedir.

Bueno, ese es exactamente el tipo de menú que Dock to Dish (Muelle al Plato) está intentando crear.

“Renuncias a tu derecho a preguntar por todo… no hay más yo quiero,” explica Sean Barrett, Dock to Dish’s CEO.

El programa de pesca apoyado por la comunidad sólo captura lo que es abundante y de temporada antes de venderlo a los restaurantes locales. De hecho, los restaurantes pagan por adelantado por el pescado y sólo saben lo que van a recibir semanalmente.

La pesca del día: sostenibilidad

Este modelo permite a los pescadores locales tomar decisiones sobre qué pescar, en vez de verse empujados por la demanda de especies particulares.

Pescando sólo lo que más abunda, las reservas de peces están protegidas y la presión sobre el ecosistema se reduce.

Para Michael Anthony, jefe ejecutivo de Dock to Dish, suministra el restaurante Gramercy Tavern en Nueva York, se trata de transparencia servir lo que está disponible, antes que decir esto es lo que nuestros huéspedes quieren comer. Y él cree que cada vez más es lo que el consumidor está buscando:

“La sofisticación del público está ahora demandando que los grandes restaurantes tengan relaciones más estrechas con los productores con los que trabajan”.

Esta relación crea responsabilidades, explica Barrett. La línea directa de visión entre los recursos y el consumidor influencia el comportamiento de los pescadores, cómo cuidan el medioambiente y su producto.

Estamos lejos del pez volador

Hay beneficios más allá de las responsabilidades, las relaciones y el planeta. La calidad es mejor también.

En los Estados Unidos el pescado viaja una media de 5000 millas por ración, del cual un 90% importado.

Pero un pez pescado por Dock to Dish nunca volará. De hecho, nunca viajará más de 150 millas del puerto al que llegó.

Esto significa que sólo pasa a través de tres pares de manos en la cadena de custodia antes de llegar al consumidor. En comparación con otros modelos, que puede pasar a través de 40, explica Barrett, perdiendo calidad todo el tiempo.

Una nueva corriente

El hecho de que el pescado no volará no significa que no pueda llegar más lejos. Ahora hay restaurantes Dock to Dish y programas de “apoyo a la pesca” a lo largo de toda Norte y Centro América, dice Barrett.

Como resultado, está ayudando también a devolver el reconocimiento hacia los pescadores comerciales como proveedores de comida para la comunidad local, cree.

Chef Michael Anthony lo resume muy bien: “estamos conectado a las personas que comen en nuestro restaurante con el mundo en el que viven”.