Boris Johnson, primer ministro de Inglaterra tras la renuncia de Theresa May, ha solicitado a la Reina de Inglaterra la suspensión del Parlamento británico del 6 de septiembre al 14 de octubre. La oposición y los medios de comunicación ven en este movimiento un intento del mandatario de dificultar cualquier plan para frenar un Brexit duro, opción que Johnson contempla con tal de que Reino Unido deje de formar parte de la UE desde el 31 de octubre de 2019. Según un estudio reciente de la Universidad Católica de Leuven, un Brexit sin acuerdo tendría como consecuencia que más de 1,7 millones de puestos de trabajo se perdieran en países de la UE, alrededor de 70.000 de ellos en España, muchos más que en el caso de uno suave, que conduciría a la eliminación de alrededor de 350.000 en toda la Unión. El análisis identifica el Brexit duro con una aumento en tipos de aranceles en el comercio internacional, motivo por el cual parte del empleo vinculado a los sectores correspondientes desaparecería.