Parte de la idoneidad de la renta básica universal iba a depender de la mano de los resultados del famoso ensayo finlandés iniciado en noviembre de 2016 y que ofreció a 2.000 desempleados elegidos de forma aleatoria esta ayuda económica mensual independiente del estatus laboral del ciudadano. 560 euros por no hacer nada para, supuestamente, ayudar a la gente a encontrar un mejor futuro laboral.

El ensayo, que ha durado dos años, ha terminado, y los investigadores han publicado un primer informe con resultados parciales de su implantación, los correspondientes al primer año de la medida.

Qué ha sido y qué no ha sido el ensayo de la RBU finlandesa

Primero hemos de entender las características de esta RBU que condicionan enormemente los ambiguos e insuficientes resultados. Primero, que al aceptar la RBU se cobraba ese dinero con un papeleo muy sencillo, pero quedabas excluido de la recepción de otros subsidios como el de desempleo o la asistencia social. En el pack de 560 euros mensuales te entra todo.

Es una forma de reducir la complejidad de la burocracia detrás de las ayudas que tenemos actualmente, haciendo así que la gente tenga que perder tiempo sellando y que el Estado necesite más auxiliares administrativos.

Por otra parte, hay que comprender que el salario medio de Finlandia para trabajadores a tiempo completo son 2.500 euros, y que esos 560 euros no tienen el mismo valor que, por ejemplo, en España. Además, las personas de muestra que ha cogido Finlandia para estudiarlo han sido desempleados y no ciudadanos corrientes. En vez de renta básica “universal”, selectiva.

Una de las hipótesis a favor de la RBU es que ayuda a los trabajadores de empleos precarios a ganar una estabilidad por la que buscar mejores empleos, con lo que, a la larga, impactará en que los empleos de bajo nivel mejoren sus condiciones. Por eso esta hipótesis, lógicamente, no se ha podido comprobar.

Por todo lo anterior, algunos críticos con este proyecto finlandés implandado por la derecha del país han considerado que, aunque el ensayo se haya tipificado como una evaluación de la RBU, la prueba finlandesa se debería equiparar más bien a los resultados de una especie de complemento salarial estandarizado para parados.

El “dinero gratis” no hace que dejes de trabajar, pero tampoco te hace trabajar más

Como hemos avisado, los resultados son parciales y habría que ver sus consecuencias después del informe sobre las cifras de 2018, pero en lo que tenemos ahora sobre la mesa, se descubre que los receptores de RBU han trabajado, de media, medio día más al año que los solicitantes de otras ayudas al desempleo.

Esto desacredita el argumento de que ganando un dinerillo gratis habría más gente dispuesta a dejar de trabajar por completo y volverse parásitos sociales, algo que preocupaba especialmente a los conservadores del país, que creían que, dado que muchos receptores de subvenciones en Finlandia ganan más estando en paro que con muchos trabajos precarios, esto estaba desincentivando a mucha gente a trabajar.

Pero los resultados también desmontan otro mito “izquierdista”. Los defensores, decían, haría que los parados aceptasen más trabajos quitándose así el miedo de perder la ayuda estatal vinculada al desempleo si se metían a trabajar. Un ejemplo imaginario: alguien que cobra 750 euros de paro no coge un trabajo mileurista por sólo 250 euros más mensuales para encima tener que trabajar a jornada completa. Con la RBU, a su salario como trabajador se le añadiría esos 560 euros más de la ayuda, desvinculando la recepción del subsidio a su estatus laboral. Además, al no tener que ir a sellar todos los días, tendría más tiempo para buscar empleo de forma más eficaz.

En resumen: no, la RB finlandesa no ha tenido efectos significativos sobre el empleo agregado. Ni se mejora la empleabilidad de los receptores, ni estos aceptan más o menos trabajos. Básicamente, se han quedado como estaban.

Son los mismos resultados que se comprobaron en Estados Unidos en un estudio analizando los efectos en el mercado laboral de los casi 40 años que los ciudadanos de Alaska llevan recibiendo un montante de 2.000 dólares universales e independientes de su situación.

Tampoco, por cierto, ha hecho que los receptores de la RBU hayan encontrado trabajos con mejor salario o hayan visto aumentar su poder de negociación: han ganado, de media, 21 euros menos al año (sobre los 9.000 euros aproximados que han ganado en 2017) que lo que ha ganado el grupo de control, los otros ciudadanos que estuvieron en algún momento en el sistema de parados finlandés entre 2016 y 2018.

Aunque ojo, los críticos del estudio argumentan que ese poder de negociación para mejorar los empleos que existen no se ha podido evaluar de forma justa porque la muestra de receptores de la RBU, de 2.000 personas, se ha seleccionado a lo largo de todo el país, sin que los sujetos de prueba hayan podido hacer una suficiente presión conjunta sobre una zona específica como ocurriría en caso de que esta renta se universalizase.

El dinero extra te hace más feliz

Son los únicos resultados significativos de todo este ensayo. Los receptores de renta básica declararon tener mejores niveles de salud, menos estrés y una mayor habilidad de concentración que el grupo de control. También tenían una mejor consideración de las instituciones, y estaban más seguros en sus perspectivas de futuro y en su capacidad de influir en la sociedad.

Imagen: 'The basic income experiment 2017–2018 in Finland Preliminary results'

Son resultados similares a los que han apuntado los ensayos de la RBU en Kenia, que esta fórmula puede incentivar la actitud emprendedora (llevando así a una posible mayor creación de riqueza nacional) y también a una menor extracción de recursos sanitarios, al necesitar menos bajas por enfermedad, menos visitas a los médicos y menos desarrollo de enfermedades a largo plazo, como la depresión.

La RBU probada por Finlandia hace feliz a la gente, y esto debería ser un beneficio importante y a tener en cuenta en sí mismo.

Por qué a Finlandia no le importan los resultados de la RBU en la salud

Porque el objetivo inicial de este “dinero gratis” es el impacto en la “promoción del empleo”. La única idea que perseguía responder este ensayo es si la medida llevaba a la gente a aceptar más trabajos, aunque fuesen temporales o mal pagados, y se confirma una vez más que no ha sido así.

Con el tiempo no sólo las derechas, sino las izquierdas se han ido poniendo en contra de esta normativa, ya que ese dinero extra no hace ninguna reforma de nuestro sistema económico pero sí puede ayudar a una espiral de precios-salarios, otro de los factores que, por lo pequeño de la muestra, no se ha podido analizar, pero que también podrían hipotéticamente tumbar esos efectos en la salud positivos que han notado en estos dos años las cobayas finlandesas.

Lo peor de todo esto es que el estudio estaba planeado para prorrogarse otros dos años de prueba más, tal y como pedía la Seguridad Social finlandesa, así como una ampliación de las coberturas para poder medir mejor el impacto social, pero el Gobierno de centroderecha anunció en abril de 2018 que se quedaría en solo dos años. “Ni los socialdemócratas ni los conservadores ni los sindicatos defienden la renta básica”, declaró Olli Kangas, profesor de la Universidad de Turku que ha liderado la investigación.

Aunque la investigación en Finlandia ha dado un irremediable paso atrás, el futuro de los ensayos de esta medida están garantizados, ya que tanto Escocia, India, Kenia, EE.UU, Italia y Holanda están conduciendo sus propias pruebas, siendo la más interesante la del país africano, en el que 15.000 adultos de unas 200 aldeas del oeste del país (frente a 100 que no participarán) recibirán ayudas en tres fórmulas distintas, por ejemplo, ganando 20 euros mensuales “gratis” (entre un 25% y un 33% de las ganancias medias del trabajador de la zona) durante 12 años.

Por su variedad, larga duración e impacto en la comunidad, un plan mucho más ambicioso para evaluar los efectos de la RBU que el de Finlandia.