Una buena salud mental permite a las personas desarrollar todo su potencial, hacer frente a las tensiones normales de la vida, trabajar de manera productiva y contribuir con sus comunidades. Sin embargo, la creciente carga de enfermedades mentales es abrumadora. A nivel mundial, es probable que una de cada cuatro personas experimente un problema de salud mental en algún momento de su vida. Mientras tanto, se estima que más de 300 millones de personas sufren de depresión, equivalente al 4,4 % de la población mundial y, cada año, se suicidan 800 000 personas en todo el mundo.

A nivel mundial, es probable que una de cada cuatro personas experimente un problema de salud mental en algún momento de su vida

La cantidad de personas que viven con depresión aumentó en más del 18 % entre 2005 y 2015. En conjunto, los trastornos mentales, neurológicos y el uso de sustancias tienen un costo muy alto, y representan el 13 % de la carga mundial total de la enfermedad (medida en años de vida ajustados en función de la discapacidad [AVAD]). Más del 80 % de esta carga de enfermedad corresponde a personas que viven en países de ingresos bajos y medianos.

Las consecuencias económicas de una mala salud mental son igualmente significativas. Un estudio del Foro Económico Mundial y de la Escuela de Salud Pública de Harvard estimó que el impacto global acumulado de los trastornos mentales en términos de pérdida de la producción económica ascenderá a 16,3 billones de dólares entre 2011 y 2030. En India, se estima que el costo de los trastornos mentales será de 1,03 billones de dólares (el 22 % de la producción económica) entre 2012 y 2030. En el mismo período, se estima que China pierda 4,5 billones de dólares debido a diversos trastornos mentales. Estas estimaciones ilustran la necesidad urgente de hacer frente a las enfermedades mentales.

El costo de la pérdida de productividad

Los trastornos mentales no tratados (en los empleados o los miembros de su familia) producen una disminución de la productividad en el trabajo, reducen los índices de participación laboral, disminuyen los ingresos fiscales, aumentan los accidentes de trabajo, e incrementan el cambio de personal y el pago de beneficios sociales. Seis de cada diez personas dicen que la mala salud mental afecta su concentración en el trabajo, y las estimaciones indican que se pierden casi 70 millones de días de trabajo por año en el Reino Unido debido a la mala salud mental.

Además, cada vez es más evidente el papel que juega el estigma que dificulta el acceso de las personas a un diagnóstico y tratamiento adecuados. Por ejemplo, según una encuesta de 2008 en Canadá, solo el 50 % de los canadienses les diría a sus amigos o compañeros de trabajo que tienen un miembro de la familia con una enfermedad mental, en comparación con el 72 % que hablaría sobre un diagnóstico de cáncer y el 68 % que comentaría que un miembro de la familia tiene diabetes.

La buena noticia es que la evidencia está demostrando que el tratamiento de la ansiedad, la depresión y otros trastornos mentales es una forma asequible y rentable de promover el bienestar y la prosperidad.

Solo un dólar de inversión en el tratamiento de la depresión y la ansiedad resulta en un retorno de cuatro dólares en mejor salud y capacidad de trabajar. Esto es bueno para los individuos, las familias, comunidades, economías y sociedades en general.

Los empleadores pueden convertirse en los agentes del cambio. Los factores de riesgo del estrés en el lugar de trabajo pueden modificarse, y se puede crear un clima organizativo que promueva el bienestar y la creatividad implementando políticas y abordando las necesidades de los empleados individuales. Del mismo modo, existen tratamientos eficaces para los trastornos mentales comunes, y un empleador puede facilitar el acceso a la atención a quienes la necesitan.

¿Qué pueden hacer los empleadores?

Los expertos en salud mental de todo el mundo de los negocios, la sociedad civil y el mundo académico fueron reunidos por el Foro Económico Mundial como parte del Consejo de la Agenda Mundial sobre Salud Mental para desarrollar una herramienta práctica para promover una organización mentalmente sana. Esta herramienta tiene la finalidad de ayudar a las personas, independientemente del cargo que ocupen en una organización, a desarrollar y construir un caso para combatir la enfermedad mental en el lugar de trabajo. Siete acciones claves pueden desarrollar lugares de trabajo mentalmente más saludables:

1. Tenga en cuenta el ambiente de trabajo

Considere cómo éste se puede adaptar para promover una mejor salud mental para usted, sus colegas y la organización. Cada lugar de trabajo es único. Es importante que antes de empezar busque la información necesaria sobre el lugar en el que trabaja para que pueda determinar qué políticas serán las más adecuadas para su empresa.

2. Aprenda de las motivaciones de los líderes

Por lo general, no hay una sola motivación, sino más bien varias que trabajan en combinación, incluyendo: proteger la salud mental y el bienestar de los empleados; hacer lo "correcto" para los empleados; otorgar beneficios al compromiso y la reputación de los empleados; y administrar los costos y las obligaciones.

3. No reinvente la rueda

Aprenda cómo han actuado otras compañías. En todo el mundo, las empresas y organizaciones ya están implementando políticas de salud mental. El kit de herramientas incluye estudios de casos del Banco de Inglaterra, Bell Canada, BHP Billiton, British Telecom Group, Kind & Wood & Mallesons, entre otros.

4. Comprenda las oportunidades y sus necesidades, así como las de sus colegas

Esto es fundamental para ayudar a desarrollar mejores políticas de salud mental en el lugar de trabajo. Cada organización es diferente y requerirá un conjunto único de políticas para abordar mejor las necesidades de su personal. Por lo tanto, es importante identificar cuáles son estas necesidades y cómo un programa de salud mental en el lugar de trabajo podría comenzar a abordarlas.

5. Tome medidas prácticas para ayudar a su organización

Las estrategias en el lugar de trabajo para proteger, promover y tratar la salud mental son comúnmente proporcionadas por la creación de asociaciones internas y externas. El resultado exitoso de cualquier iniciativa de salud mental depende de la colaboración. Los empleados pueden buscar materiales educativos, aprovechar los programas de capacitación locales, utilizar o promover con recursos humanos el uso de las herramientas de diagnóstico adecuadas y avanzar en el desarrollo, implementación y evaluación de estrategias de bienestar en el lugar de trabajo.

6. Averigüe dónde ir si usted o un colega necesitan ayuda

Conseguir ayuda para un problema de salud mental puede ser un reto personal y emocional para algunas personas. Lo importante es no tener miedo de pedir ayuda, o estar allí para los colegas que pueden necesitar apoyo.

7. Comience
Como el Dr. Brock Chisholm, primer Director General de la Organización Mundial de la Salud y psiquiatra defensor de la noción de que la salud mental y física estaban íntimamente ligadas, célebremente declaró: "Sin salud mental no puede haber verdadera salud física".