En un año de resultados electorales sorpresivos y polémicos, muchos de nosotros optamos por “votar con la billetera” y boicotear a aquellas marcas cuyos valores sean contrarios a los nuestros. Ahora, las empresas comienzan a hacer lo mismo.

Kellogg’s ha anunciado recientemente que retirará toda su inversión publicitaria de Breitbart, un sitio de noticias controvertido que ha publicado en el pasado historias sexistas, racistas, antisemitas y homofóbicas.

“Trabajamos regularmente con nuestros socios de compra de medios publicitarios para asegurarnos de que nuestras publicidades no aparezcan en sitios que no se alineen con nuestros valores como empresa”, opinó sobre la decisión Kris Charles, la vocera de Kellogg’s.

Image: REUTERS/Mario Anzuoni

El gigante de la industria alimenticia se suma a una creciente lista de empresas que han decidido dejar de publicitar con Breitbart, que incluye al vendedor de lentes Warby Parker, a la empresa tecnológica Nest, a la firma farmacéutica Novo Nordisk y a la aseguradora Allstate.

El disparador de los acontecimientos fue la decisión de AppNexus, una de las empresas líderes en publicidad digital, de prohibir a Breitbart usar sus servicios de tecnología publicitaria por considerar que Breitbart había violado las reglas relativas a las expresiones de odio.

“Hicimos una auditoría humana de Breitbart y decidimos que demasiados de sus artículos y titulares que se pasaban de la raya, ya fuera con expresiones encubiertas o manifiestas”, le dijo el vocero de AppNexus, Joshua Zeitz, a Bloomberg.

No es la primera vez en 2016 que las empresas defienden los valores que creen importantes. Antes en el año, corporaciones líderes como el Deutsche Bank y PayPal, decidieron posponer planes de expansión planificados en Carolina del Norte luego de que el estado promulgara las llamadas “leyes de baños”, que muchos consideraron discriminatorias contra la comunidad transgénero.

“Nos tomamos muy en serio nuestro compromiso de construir ambientes de trabajo inclusivos”, explicó en su momento John Cryan, director ejecutivo de Deutsche Bank. “Estamos muy orgullosos de nuestras operaciones y nuestros empleados en Carolina del Norte y lamentamos que, a causa de esta legislación, no estemos dispuestos a incluir al estado en nuestros planes de expansión en EE. UU. por el momento”.

Mientras tanto, en el Reino Unido, Lego dejó de hacer publicidad en The Daily Mail luego de que la campaña Stop Funding Hate (Dejemos de financiar el odio) llamara a las marcas a boicotear a los medios que usan el “miedo y la división para vender más”.

¿Funcionan estos boicots liderados por empresas? Pues pregúntale a la gente de Carolina del Norte: de acuerdo con las estimaciones más recientes, los efectos colaterales de las leyes de baños le han costado al estado poco menos de 400 millones de dólares. Es un precio elevado, pero demuestra claramente la diferencia que pueden marcar las empresas cuando quieren.