Leer los titulares del Informe mundial sobre la brecha de género de este año no resulta placentero para quienes creen que el mundo sería un lugar mejor si hubiese mayor igualdad entre mujeres y hombres.

Países de todo el mundo están estancados en lo que respecta a la igualdad económica entre géneros, a pesar de que muchos alcanzan o se acercan a la igualdad en la educación. Con solo el 59 % de la brecha económica entre géneros cerrada, hay un largo camino por recorrer antes de que el mundo utilice mejor todo su talento.

Entonces, ¿en qué parte esta brecha es más grande? Además, ¿por qué no han mejorado más las perspectivas para las mujeres, especialmente desde la gran recesión? El informe mundial sobre la brecha de género no da todas las respuestas, pero año tras año arroja un poco de luz en algunos rincones de la economía mundial y en aspectos del sistema más amplios que nos ayudan a comprender donde concentrar los esfuerzos colectivos.

1) El progreso de las mujeres en el ámbito laboral en América del Norte y en Europa se está desacelerando

Quizás no nos sorprenda que las mejoras en la suerte de las mujeres no sean iguales en el mundo. Pero al comparar la brecha económica entre géneros, entre el año 2006 (cuando comenzamos a medir la desigualdad de género) y en la actualidad, nos da algunos indicios. La caída más abrupta se da en América del Norte y en Europa Occidental, mientras que la región de Medio Oriente y África del Norte, que alguna vez no estuvo bien calificada, es una de las que más ha mejorado en el mundo.

2) Europa Occidental cerrará la brecha económica entre géneros en 47 años

Dado su sólido punto de partida, Europa Occidental cerrará la brecha más rápidamente, a pesar del lento progreso general. América del Norte, por otra parte, ha estado retrocediendo desde el 2006. América Latina es la región emergente que vislumbra uno de los ritmos de cambio más veloces mientras que en Asia del Sur, el progreso ha sido tan lento que es probable que no alcance la igualdad por otros 1000 años.

A pesar de haber comenzando prácticamente en el mismo punto en el cual hoy se encuentra Asia del Sur, la región de Medio Oriente y África del Norte está lista para cerrar la brecha en un período relativamente corto de tres siglos. Esto refleja las mejoras significativas, y a menudo subestimadas, que han estado aconteciendo en los lugares de trabajo en la región.

África subsahariana está relativamente cerca del primer lugar de la lista. Si bien esto es prometedor sin lugar a dudas, las economías de la región deben ayudar a sus mujeres trabajadoras a lograr mejores recompensas por sus esfuerzos y ver una mayor parte de trabajo mejor remunerado y más calificado del que gozan en la actualidad.

3) La educación por sí sola no es la respuesta

En lo que respecta a inscribir tanto a mujeres como a hombres jóvenes en las escuelas, los institutos y las universidades, el mundo ha sido relativamente exitoso: la brecha en educación terciaria se ha cerrado por completo en 95 países y en la secundaria, el abismo ha sido superado en 90 países (la cifra cae a 60 países en la educación primaria).

Por supuesto que esto no significa que el 100 % de los adultos jóvenes se beneficie con la educación sino que al menos las oportunidades entre géneros son iguales. En el gráfico de abajo, observamos que, si bien las niñas y las mujeres jóvenes por lo general culminan todas las etapas de su educación con las mismas calificaciones que la otra mitad de la raza humana, sigue existiendo un "techo de cristal" en el mundo laboral.

4) Las mujeres trabajan más horas por día que los hombres, casi una hora más

¿Por qué a las mujeres les resulta más difícil alcanzar puestos más jerárquicos? En parte, porque hay muchas cosas que les suceden fuera del espacio de trabajo. El gráfico que se encuentra a continuación lo resume.

Estas son cifras mundiales. Existen diferencias regionales, nacionales, ni que hablar de diferencias socio-económicas, dentro de los países. Aún así, la tendencia dominante es que las mujeres trabajan más horas por día que los hombres, casi una hora más. Hasta que el trabajo no remunerado no sea más equilibrado entre mujeres y hombres, será difícil lograr las igualdad en el trabajo formal remunerado.

5) El valor del cuidado

Si las mujeres sacrifican sus carreras laborales para concentrarse en el trabajo de cuidado, ayuda tener una idea de cómo se valora ese trabajo de cuidado. Este gráfico es cortesía de Care.com (se utilizó por primera vez en nuestro informe de capital humano de 2016) y está centrado en los EE. UU. Sin embargo, revela que por lo general se le da poco valor al trabajo de cuidado, inclusive cuando es remunerado.

Las opiniones que se expresan en este artículo son solo del autor y no del Foro Económico Mundial