La última remesa de los Panama Papers de un grupo de periodistas de investigación, se centró en sociedades ficticias y la corrupción en África. Leí sus conclusiones con gran interés y advertí cómo esta serie de revelaciones impositivas no captó tanto la atención de los medios como la primera divulgación incriminatoria. Esto, por supuesto, podría deberse a varios motivos, pero uno que fue obvio, al menos para mí, es la complacencia o aceptación de que África es completamente corrupta. Una actitud de "no hay nada que podamos hacer".

Este es un concepto equivocado. Debemos analizar las causas de origen y hacer algo para eliminarlas. Tal como lo indican los Panama Papers, gran parte de la evasión fiscal o del movimiento delictivo de las finanzas en el continente, está posibilitado por un sistema sostenido por numerosos bancos, estudios jurídicos y otras organizaciones con sede fuera de África, que trabajan en connivencia con las élites económicas y políticas de África. Se trata de un sistema diseñado en el Norte que ayuda a que pocos grupos selectos ricos y poderosos de África nos engañen al resto.

El abuso fiscal es un flagelo para nuestra comunidad mundial pero especialmente para África. Nuestro continente, bendecido con una vasta extensión de tierras de cultivo y otros recursos naturales, está repleto de familias que van a la cama con hambre, personas que padecen enfermedades y son vulnerables y que mueren a causa de enfermedades prevenibles y curables y de niños que disfrutarían de estar en la escuela pero sus padres no pueden pagar los costos.

¿Por qué no todas estas personas tienen las cosas básicas que muchos en el norte sí tienen? Muchos de los gobiernos que deberían cuidarlos priorizan sus intereses propios y ofrecen servicios vitales a personas según acuerdos con grandes compañías y personas ricas implicadas en el abuso fiscal a gran escala que se facilita, y algunos quizás digan es manipulado, por el Norte.

Esto es algo muy perjudicial para África. Uno de cada 12 niños africanos muere antes de cumplir 5 años. Treinta y cuatro millones de niños carecen de una educación primaria y África tiene la tasa de inscripción en escuelas secundarias más baja del mundo. Cuarenta millones de jóvenes no tienen trabajo en nuestro continente. Son momentos difíciles para ser un joven africano. Mientras tanto, las compañías extranjeras vinculadas a 44 de los 54 países de África aparecen en los Panama Papers. Que no quepa duda, esto no es una coincidencia.

Sin embargo, tenemos motivos para ser positivos. Nuestro continente, a pesar de los desafíos, está criando a la generación más educada que jamás hayamos tenido. Con las oportunidades y la inversión adecuadas en nuestra juventud, se podría impulsar el enorme potencial de África en las industrias extractivas, la agricultura, las finanzas y más. Para el 2030, África podría tener cientos de millones de trabajos nuevos estables con salarios para estos adultos jóvenes bien educados. No obstante, para que esto suceda, el crecimiento económico debe ser inclusivo. La evasión y el fraude fiscal deben detenerse.

Los gobiernos de todo el mundo han estado conversando mucho últimamente sobre el abuso fiscal, pero son más bien palabras y poca acción. Nuestro sistema fiscal actual es francamente un fiasco, los gobiernos deben reconocer esto y el perjuicio que esto ocasiona y luego reconstruirlo. Simplemente no tiene sentido si solo se juega con el motor de un automóvil quemado.

Los países africanos tienen su mayor pérdida por la evasión fiscal. Por lo tanto, los gobiernos africanos deben hacer más por impulsar una reforma completa del sistema fiscal general y exigir la acción de países como el Reino Unido, cuyos centros financieros se encuentran en el corazón de la red mundial de los paraísos fiscales. Deben hacer más por erradicar el abuso fiscal y otras formas de corrupción en sus países.

La responsabilidad es de los gobiernos que representan a las personas que están privándose de sus necesidades básicas. Los políticos y los funcionarios del gobierno lo saben, también son personas, y es por ello que los insto a decir "no" a la evasión y el fraude fiscal y a terminar con el secreto financiero. Esta es una urgencia imperiosa.