El hormigón tradicional tiene una huella de carbono de hasta 300 kg de CO2 por m³. La mayor parte se emite durante la fabricación del cemento, el material aglutinante utilizado en el hormigón. Cada año se producen 3.500 millones de toneladas de cemento. Esto representa el 8 % de todas las emisiones de origen humano. Los investigadores finlandeses han prescindido por completo del cemento. Han descubierto cómo inyectar CO2 en escoria de alto horno pulverizada. Al mezclarse con el residuo de ceniza de la combustión de biomasa, este material se convierte en un aglutinante que puede sustituir al cemento. Lo ha desarrollado la start-up finlandesa Carbonaide.

Acción climática
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