Los pesticidas químicos causan muchos daños colaterales al suelo, la biodiversidad y la salud humana. Además de matar los hongos, las plantas y los insectos que dañan los cultivos, también pueden perjudicar a especies que no son su objetivo.
¿Podría la ingeniería de microbios resolver este problema? La empresa emergente estadounidense @Robigo cree que sí. Utiliza una tecnología llamada interferencia de ARN para desactivar los genes problemáticos en las especies objetivo, impidiendo que causen daños y dejando intacto el resto del ecosistema local, como explica @Andee-Wallace, fundadora y directora ejecutiva de Robigo.
Robigo es una Pionera Tecnológica del Foro Económico Mundial y forma parte de una comunidad de empresas emergentes de todo el mundo que participan en el desarrollo de #tecnologías para el bien social.




