Kerecis utiliza la piel del bacalao atlántico salvaje, capturado de forma sostenible en aguas frente a Islandia, y la convierte en injertos de piel esterilizados e inodoros. La estructura de la piel del bacalao es similar a la de la piel humana: contiene grasas, proteínas, elastina y otros componentes naturales de la piel. Los injertos creados por Kerecis ayudan a acelerar la curación de heridas y quemaduras y a minimizar las cicatrices.
Kerecis es miembro de Iceland Ocean Cluster, que conecta a emprendedores, empresas y expertos de las industrias marinas y promueve el aprovechamiento del 100 % de cada pez capturado, creando una economía circular a partir de los subproductos del procesamiento del pescado.




