«Tenemos que pensar en qué cosas ponemos en valor», afirma Marisa Drew, directora de sostenibilidad de Standard Chartered. Un entorno empresarial funcional depende de unos sistemas naturales saludables; sin embargo, a corto plazo, los intereses del planeta y los beneficios no siempre parecen estar alineados.
Uno de los problemas es el carácter de «largo recorrido» de muchas inversiones medioambientales, explica Drew, que pueden tardar años en generar el tipo de rentabilidad que buscan los inversores. Afortunadamente, están surgiendo numerosos instrumentos financieros para facilitar los flujos de capital necesarios para la transformación sostenible de la economía mundial. Aquí nos explica algunos de los principales.




