En 2021, los proyectos de calidad del aire recibieron 2.300 millones de dólares en financiación internacional para el desarrollo. Son 800 millones más que los destinados a proyectos de combustibles fósiles, según un nuevo informe de Clean Air Fund.
En 2021, la financiación internacional para el desarrollo destinada a proyectos de calidad del aire superó por primera vez la de los proyectos de combustibles fósiles y alcanzó los 2.300 millones de dólares, 800 millones más que la destinada a estos últimos.
Esta importante caída desde los 11.900 millones de dólares de 2019, el máximo de la financiación para combustibles fósiles, apunta a un posible cambio en el panorama mundial de la financiación, que se aleja de los combustibles fósiles.
Déficit de financiación para el aire limpio
A pesar de este avance positivo, el informe de Clean Air Fund destaca una considerable falta de financiación para los proyectos de aire limpio. La contaminación atmosférica, un grave problema de salud pública, causa 7 millones de muertes prematuras al año.
Cada dólar invertido en iniciativas de aire limpio puede generar 30 dólares en beneficios económicos. Sin embargo, entre 2015 y 2021, los proyectos de aire limpio recibieron solo el 0,7 % de la financiación internacional para el desarrollo.
Distribución desigual de la financiación
El informe también revela una distribución desigual de la financiación: el 86 % de la destinada al aire limpio entre 2015 y 2021 se concentró en solo cinco países: China, Filipinas, Bangladés, Mongolia y Pakistán.
China recibió por sí sola el 37 % de la financiación mundial para el aire limpio durante este periodo, mientras que África, pese a tener cinco de los diez países más contaminados del mundo, recibió apenas el 5 %.
Mejora del monitoreo y el análisis
Los expertos subrayan la necesidad de aumentar la inversión en el monitoreo y el análisis de la calidad del aire para abordar esta desigualdad en la financiación. Generar datos que permitan orientar eficazmente las intervenciones y movilizar el apoyo público y político a la acción es fundamental para combatir la contaminación atmosférica.




