El comercio transfronterizo y unas economías mejor integradas desempeñarán un papel clave en la lucha mundial contra el cambio climático.
Las economías en desarrollo necesitan acceso a redes de suministro de soluciones de tecnología verde y al comercio de productos ambientalmente preferibles (EPP).
Las economías en desarrollo deben formar parte del diálogo sobre la negociación de normas comerciales para que el mundo transite hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.
A veces, el comercio tiene mala fama porque evoca imágenes de mercancías que recorren el planeta por tierra, mar o aire y contribuyen a las emisiones del transporte. Nuevas pruebas sobre la intersección entre el comercio y el cambio climático muestran que el comercio desempeña un papel importante en la creación de economías más inclusivas, resilientes y sostenibles.
El comercio permite acceder a soluciones ecológicas para problemas en lugares remotos
Ann es una agricultora keniana que tenía dificultades para regar sus campos. Hace unos años, se pasó a bombas de agua solares para riego diseñadas por Futurepump. Futurepump es una pequeña empresa británica que fabrica bombas de agua respetuosas con el medio ambiente en India, las prueba sobre el terreno en Nepal y Kenia y las vende en África y Asia a pequeños agricultores como ella. Este cambio le ha permitido reducir a la mitad sus gastos mensuales y dejar de necesitar bombas diésel contaminantes.
Su caso es un ejemplo de cómo el comercio promueve bienes y servicios ambientales que contribuyen a reducir las emisiones y a mejorar la gestión ambiental. El comercio de estos productos respetuosos con el clima ya supera el billón de dólares. También ha impulsado la demanda de diversos proveedores de servicios ambientales que dotan a personas como Ann de las competencias necesarias para hacer negocios de manera respetuosa con el medio ambiente.

La importancia del comercio para los planes de adaptación al cambio climático de las economías en desarrollo
El cambio climático afecta negativamente a lo que los países pueden producir y exportar. Las naciones que dependen de la agricultura son extremadamente vulnerables a los patrones meteorológicos y necesitan soluciones de tecnología verde para adaptarse.
Los rendimientos de los cultivos en las regiones cercanas al ecuador han disminuido, mientras que las zonas áridas de África, Asia y América del Sur afrontan una mayor inseguridad alimentaria. Madagascar está sufriendo el doble impacto de las malas cosechas y la recesión provocada por la COVID-19, que ha causado hambruna en el sur del país.
Países como estos necesitan urgentemente adaptarse a las amenazas del cambio climático. El acceso a nuevas tecnologías, facilitado por los sistemas de comercio mundial, puede contribuir a fortalecer su resiliencia económica.
Un lugar en la mesa verde
Durante una crisis, la transparencia y la previsibilidad de las políticas que afectan al comercio son especialmente importantes. Las importaciones son fundamentales para la recuperación inmediata cuando escasean productos esenciales como los alimentos y los medicamentos. Por tanto, las medidas comerciales deben ayudar a responder a la crisis y no obstaculizar esa respuesta.
La sostenibilidad a lo largo de la cadena de suministro preocupa cada vez más a muchos países y empresas. Actualmente, en muchos países, los aranceles sobre los productos con alto contenido de carbono suelen ser más bajos que los aplicados a los productos «más limpios».
Eliminar esta preferencia por las importaciones de productos «sucios» con altas emisiones de carbono es una forma sencilla de crear cadenas de suministro más limpias y reducir las emisiones de carbono. Con las políticas ambientales adecuadas, el comercio garantizará que la producción se traslade a zonas con una menor huella de carbono. Esto impulsará la competitividad y fomentará la adopción de soluciones más ecológicas en toda la cadena de suministro.
Las economías en desarrollo se beneficiarán de nuevas oportunidades económicas a medida que el mundo transite hacia un crecimiento con menos emisiones de carbono. Los países en desarrollo suelen tener una ventaja natural en la producción de productos ambientalmente preferibles (EPP), es decir, productos convencionales fabricados de forma más limpia. Sin embargo, los aranceles sobre estos productos siguen siendo elevados. La liberalización del comercio de EPP entre países en desarrollo y países menos adelantados, especialmente de productos agrícolas, representa una oportunidad inmensa.
Otra oportunidad de crecimiento consiste en construir una infraestructura adecuada para el seguimiento del carbono. Calcular la huella de carbono es más complicado en los países en desarrollo, donde escasean los datos pertinentes y la digitalización aún está en sus inicios.
Los países en desarrollo deben ocupar un lugar en la mesa de negociación comercial multilateral para aprovechar los beneficios de estas oportunidades. Estas negociaciones deben centrarse en los aranceles sobre los EPP, así como en bienes ambientales, como los paneles solares, que tienen un objetivo ambiental específico. También deben entablar un diálogo sobre las barreras no arancelarias que afectan a estos bienes y sobre las normas relativas al comercio de servicios ambientales y otros bienes que contribuyen a combatir el cambio climático. Al contribuir a las normas que rigen el comercio ambiental, se asegurarán de que se tengan en cuenta sus intereses.
La oportunidad de construir una economía mundial más ecológica e inclusiva
Al entrar en el tercer año de la pandemia, es importante imaginar el mundo que queremos para las generaciones futuras. Cada vez más, los fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático devastan las infraestructuras de transporte, logística y tecnología digital. También erosionan el capital acumulado y la capacidad exportadora, dañan las tierras agrícolas y alteran la seguridad alimentaria.
Esto tiene graves consecuencias para nuestros objetivos de desarrollo a largo plazo. Los avances en materia de desarrollo logrados durante los últimos 20 años ya han sufrido un grave retroceso. Mientras tanto, las personas más pobres son las más afectadas, lo que agrava la desigualdad.
El comercio puede desempeñar un papel importante para hacer frente a estos numerosos desafíos, pero las prácticas habituales no bastarán. Hay mucho en juego. La cooperación mundial nunca ha sido más importante.
Podemos «reiniciar» el comercio para convertirlo en un mecanismo de desarrollo ecológico, resiliente e inclusivo que promueva activamente soluciones adaptadas al clima para las economías vulnerables. Debemos lograr que el comercio funcione para todos, de modo que los países en desarrollo puedan adaptarse y prosperar en un futuro con bajas emisiones de carbono.
Para obtener más información sobre cómo puede contribuir el comercio a la lucha contra el cambio climático, visite la sección de investigación del Banco Mundial dedicada al comercio y al cambio climático.
