Por qué Sri Lanka atraviesa una de sus peores crisis económicas

Sri Lanka crisis
Sri Lanka economic crisis - Inflation has reached an all-time high of 17.5%Image: Unsplash/Raissa Lara Lütolf (-Fasel)
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  • Por primera vez desde su independencia, Sri Lanka ha dejado de pagar su deuda externa.

  • Ahora atraviesa una de las peores crisis económicas que ha vivido.

  • La población afronta largos cortes de electricidad, precios elevados y escasez de artículos esenciales como alimentos y medicamentos.

  • Pero ¿cómo ocurrió? Un profesor de Economía lo explica.

La nación insular de Sri Lanka atraviesa una de las peores crisis económicas que ha vivido. Acaba de dejar de pagar su deuda externa por primera vez desde su independencia, y los 22 millones de habitantes del país afrontan unos cortes de electricidad asfixiantes de 12 horas, además de una escasez extrema de alimentos, combustible y otros artículos esenciales como medicamentos.

La inflación se encuentra en un máximo histórico del 17,5%, y los precios de alimentos como el arroz han llegado a 500 rupias de Sri Lanka por kilogramo (2,10 dólares australianos), cuando normalmente cuesta alrededor de 80 rupias (0,34 dólares australianos). En medio de la escasez, se informa que un paquete de 400 g de leche en polvo cuesta más de 250 rupias (1,05 dólares australianos), cuando suele costar alrededor de 60 rupias (0,25 dólares australianos).

El 1 de abril, el presidente Gotabaya Rajpaksha declaró el estado de emergencia. En menos de una semana, lo retiró tras protestas multitudinarias de ciudadanos indignados por la gestión gubernamental de la crisis.

El país depende de la importación de muchos artículos esenciales, como gasolina, alimentos y medicamentos. La mayoría de los países mantienen divisas disponibles para comerciar con estos artículos, pero a la escasez de divisas en Sri Lanka se le atribuyen los precios desorbitados.

¿Por qué algunas personas culpan a China?

Muchos creen que las relaciones económicas de Sri Lanka con China son un factor principal de la crisis. Estados Unidos ha denominado este fenómeno «diplomacia de la trampa de la deuda». Esto ocurre cuando un país o institución acreedora concede deuda a una nación prestataria para aumentar la influencia política del prestamista: si el prestatario se endeuda en exceso y no puede devolver el dinero, queda a merced del acreedor.

Sin embargo, los préstamos de China representaban solo alrededor del 10 % de la deuda externa total de Sri Lanka en 2020. La mayor parte —alrededor del 30 %— correspondía a bonos soberanos internacionales. Japón, de hecho, representaba una proporción mayor de su deuda externa: el 11 %.

Se citan los impagos de los préstamos chinos a Sri Lanka relacionados con infraestructuras, en particular la financiación del puerto de Hambantota, como factores que contribuyeron a la crisis.

El estado de emergencia se retiró apenas una semana después, tras las protestas a gran escala en Sri Lanka.Image: AAP/CHAMILA KARUNARATHNE

Pero estos hechos no cuadran. La construcción del puerto de Hambantota fue financiada por el Banco de Exportación e Importación de China. El puerto registraba pérdidas, así que Sri Lanka lo arrendó por 99 años a China Merchants Group, que pagó a Sri Lanka 1.120 millones de dólares estadounidenses.

Así que el fiasco del puerto de Hambantota no provocó una crisis de balanza de pagos (cuando sale más dinero o se exporta más de lo que entra), sino que reforzó las reservas de divisas de Sri Lanka en 1.120 millones de dólares estadounidenses.

Entonces, ¿cuáles son las verdaderas causas de la crisis de Sri Lanka?

Tras independizarse de los británicos en 1948, la agriculturade Sri Lanka estaba dominada por cultivos orientados a la exportación, como té, café, caucho y especias. Una gran parte de su producto interno bruto procedía de las divisas obtenidas al exportar estos cultivos. Ese dinero se utilizaba para importar alimentos esenciales.

Con los años, el país también empezó a exportar prendas de vestir y a obtener divisas del turismo y las remesas (dinero enviado a Sri Lanka desde el extranjero, quizá por familiares). Cualquier descenso de las exportaciones supondría un impacto económico y pondría bajo presión las reservas de divisas.

Por este motivo, Sri Lanka afrontó con frecuencia crisis de balanza de pagos. Desde 1965, obtuvo 16 préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Cada préstamo estaba sujeto a condiciones, entre ellas que, una vez recibido, Sri Lanka debía reducir su déficit presupuestario, mantener una política monetaria restrictiva, recortar las subvenciones gubernamentales a los alimentos para la población y depreciar la moneda (para que las exportaciones fueran más viables).

Pero, por lo general, durante las recesiones económicas, una buena política fiscal dicta que los gobiernos deben gastar más para estimular la economía. Las condiciones del FMI lo hacen imposible. A pesar de esta situación, los préstamos del FMI siguieron llegando y una economía debilitada acumuló cada vez más deuda.

El último préstamo del FMI a Sri Lanka fue en 2016. El país recibió 1.500 millones de dólares estadounidenses por tres años, de 2016 a 2019. Las condiciones eran conocidas, y la salud de la economía se desplomó durante ese período. El crecimiento, las inversiones, los ahorros y los ingresos disminuyeron, mientras que la carga de la deuda aumentó.

Una situación mala empeoró con dos choques económicos en 2019. Primero, se produjo una serie de atentados con bomba en iglesias y hoteles de lujo de Colombo en abril de 2019. Los atentados provocaron una fuerte caída de las llegadas de turistas —según algunos informes, de hasta un 80 %— y agotaron las reservas de divisas. En segundo lugar, el nuevo gobierno del presidente Gotabaya Rajapaksa recortó los impuestos de forma irracional.

La población afronta escasez de alimentos y precios elevados.Image: AAP/Eranga Jayawardena

Los tipos del impuesto sobre el valor añadido (similar al impuesto sobre bienes y servicios de algunos países) se redujeron del 15 % al 8 %. Se abolieron otros impuestos indirectos, como el impuesto de construcción nacional, el impuesto sobre la renta de pago según se gana y los gravámenes por servicios económicos. Los tipos del impuesto de sociedades bajaron del 28 % al 24 %. Debido a estos recortes fiscales, se perdió alrededor del 2 % del producto interno bruto en ingresos.

En marzo de 2020 llegó la pandemia de COVID-19. En abril de 2021, el gobierno de Rajapaksa cometió otro error fatal. Para frenar la salida de divisas, se prohibieron por completo todas las importaciones de fertilizantes. Sri Lanka fue declarada una nación con agricultura 100 % orgánica. Esta política, que se retiró en noviembre de 2021, provocó una drástica caída de la producción agrícola y obligó a realizar más importaciones.

Pero las reservas de divisas siguieron bajo presión. La caída de la productividad del té y el caucho debido a la prohibición de los fertilizantes también redujo los ingresos por exportaciones. Como estos ingresos eran menores, había menos dinero disponible para importar alimentos y surgió escasez de alimentos.

Al haber menos alimentos y otros artículos para comprar, pero sin que disminuya la demanda, sus precios suben. En febrero de 2022, la inflación ascendió al 17,5 %.

¿Qué ocurrirá ahora?

Con toda probabilidad, Sri Lanka obtendrá ahora un 17.º préstamo del FMI para superar la crisis actual, que vendrá acompañado de nuevas condiciones.

Se aplicará una política fiscal deflacionaria, que limitará aún más las perspectivas de recuperación económica y agravará el sufrimiento de la población de Sri Lanka.

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