Hoy hay tantas personas trabajando en la industria manufacturera en Estados Unidos como hace 70 años.
A finales de 1949, 12,88 millones de personas trabajaban en la industria manufacturera: siete décadas después, casi la misma cantidad de personas tiene empleo en el sector, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.
Si bien en 1949 Estados Unidos atravesaba una dura recesión, y el impulso de la Casa Blanca para aumentar los empleos manufactureros ha elevado las cifras en los últimos tiempos, la comparación sigue brindando motivos de reflexión dados los cambios generalizados en la economía y en el entorno laboral en general desde entonces.
A pesar de —y también gracias a— los cambios que se han producido en nuestras fábricas en las últimas décadas, el sector manufacturero aún tiene un enorme potencial de innovación. Muchos fabricantes aún no han adoptado la Cuarta Revolución Industrial, que convierte la digitalización y la analítica en una ventaja. El estancamiento de la productividad y la volatilidad siguen planteando desafíos importantes para muchos.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial en relación con la Cuarta Revolución Industrial?
El Centro de Tecnologías de Frontera e Innovación reúne a científicos, responsables de políticas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus implicaciones en el mundo real.
Al posibilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a sus socios a traducir la innovación de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos globales compartidos.
Sin embargo, un grupo de empresas manufactureras «faro», identificadas por el Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey & Company, están encontrando con éxito oportunidades en el uso de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial. Para ellas, innovaciones como la IA están transformando la naturaleza de su trabajo, impulsando mayores eficiencias y potenciando la labor de sus empleados humanos.
La red mundial de Faros («Lighthouse Network») abarca una amplia gama de sectores y geografías, y ofrece una plataforma para compartir conocimientos y mejores prácticas con el fin de escalar la adopción tecnológica. Diez nuevas fábricas se han incorporado a la red.
Estas son algunas de las características que los faros tienen en común:
1. La tecnología trabaja junto a las personas, no en su lugar
Contrariamente a las preocupaciones por que los robots nos quiten el trabajo, los líderes de la industria están adoptando la tecnología de maneras que permiten a los empleados de producción disfrutar de rutinas laborales menos repetitivas y más interesantes, diversificadas y productivas.
En la planta de Arçelik en Ulmi (Rumanía), por ejemplo, la automatización de tareas de bajo valor ha reducido los costes operativos en un 11 %. La planta de Ford Otosan en Kocaeli (Turquía), por su parte, utiliza la fabricación digital y la automatización avanzada para aumentar su producción un 6 % y el compromiso de los empleados un 45 %, sin coste adicional alguno.
2. Grandes saltos, no pequeños pasos
El sector manufacturero se ha caracterizado tradicionalmente por cambios incrementales y mejoras pequeñas; los faros, en cambio, están introduciendo cambios que redefinen de raíz los referentes del sector.
Un análisis de McKinsey & Co sugiere que habrá una marcada diferencia entre los fabricantes que adoptan la IA de forma temprana y los que se quedan rezagados. Como muestra el gráfico anterior, los pioneros pueden esperar un aumento del 122 % en el flujo de caja, frente a una variación acumulada del 10 % registrada por los seguidores.
3. La colaboración es clave
La innovación se produce mejor en un ecosistema que implica trabajar con universidades, start-ups y otros proveedores de tecnología. Los fabricantes líderes están marcando el camino, pero no trabajan de forma aislada.
La planta de Nokia en Oulu (Finlandia) utiliza el 5G para reunir sus funciones de diseño y producción con el fin de introducir nuevos productos. Diversas tecnologías conectadas mediante una red inalámbrica privada han permitido a la planta mejorar la productividad un 30 %, y ahora lanza los productos al mercado un 50 % más rápido que antes.
La planta de Posco en Pohang (Corea del Sur) trabaja con IA para impulsar la productividad y contribuir a las mejoras en la industria del acero. Colabora con el ámbito académico, las pymes y las start-ups para desarrollar su propia plataforma de fábrica inteligente.
Y la sede de Schneider Electric en Batam (Indonesia) comparte varias de sus soluciones tecnológicas con sus clientes y socios, mejorando las operaciones de todo el ecosistema.
4. El tamaño no importa
Las innovaciones de mayor impacto no son patrimonio exclusivo de las grandes empresas. Las pymes también pueden lograr cambios enormes centrándose en cuestiones clave que no requieren inversiones significativas.
Asimismo, la innovación y el acceso a las nuevas tecnologías no se limitan a los países más ricos. China alberga el mayor número de faros, mientras que varios se encuentran en Europa del Este.
5. Lo nuevo no siempre es mejor
Los grandes cambios pueden lograrse adaptando sistemas y tecnologías existentes, en lugar de limitarse a invertir en otros nuevos. Los equipos heredados no han supuesto un obstáculo para la innovación en muchos de los faros, que en cambio han transformado sus operaciones existentes.
La ubicación remota de la planta de Petrosea en Tabang (Indonesia) plantea numerosos desafíos. Sin embargo, mediante la adopción de tecnologías como la asignación optimizada de camiones, la monitorización en tiempo real y los levantamientos con drones, la mina pasó de ser una entidad con pérdidas a una rentable en solo seis meses.






