La «gran salud» y el futuro de la medicina en China

Medical staff demonstrate a HRA screening machine in Qinhuangdao, Hebei province, China.
Medical staff demonstrate a screening machine in Qinhuangdao, Hebei province, China.Image: REUTERS/Thomas Peter - RTSUNRS
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La llamada Cuarta Revolución Industrial está en pleno auge y trae consigo tanto disrupción como oportunidades. Y, lo que es más importante, ofrece la posibilidad de transformar el mundo tal como lo conocemos y de preparar mejor los servicios para afrontar los nuevos desafíos del siglo XXI.

En el ámbito de la salud, la transformación digital tiene un impacto amplio y profundo: altera los modelos de negocio, los servicios, la normativa y la oferta y la demanda de competencias profesionales.

El vacío sanitario de China

Según el Future Health Index de Philips de 2017, China tiene la menor densidad de profesionales sanitarios cualificados entre los 19 países encuestados (31,5 por cada 10.000 habitantes) y, al mismo tiempo, el mayor riesgo de que el gasto en atención quirúrgica empobrezca a las personas.

En las últimas décadas, el sistema se ha visto llevado al límite, agravado por la falta de atención a la prevención de enfermedades y al diagnóstico precoz, así como por la escasez de profesionales sanitarios cualificados. Esto ha provocado hacinamiento en los hospitales más sofisticados del país, dificultades de acceso y, debido a un enfoque centrado en curar enfermedades en vez de prevenirlas, frecuentes diagnósticos tardíos.

Reformar un sistema sanitario que ya no cumple su propósito es una prioridad absoluta, y el objetivo del Gobierno chino es sencillo y ambicioso a la vez: mejorar tanto el acceso como la asequibilidad para sus 1.300 millones de ciudadanos.

La idea general del Gobierno chino es pasar de una atención «centrada en la enfermedad» a la «gran salud», con el objetivo de ofrecer un conjunto completo de servicios sanitarios que abarque todo el continuo asistencial, haciendo hincapié en la gestión de la salud y de las enfermedades crónicas. Así lo reflejan los resultados del Future Health Index, que indican que tanto la población china como los profesionales sanitarios reconocen la importancia de la prevención en la atención sanitaria.

Casi dos tercios (62 %) de la población general china creen que los profesionales sanitarios deberían dedicar la mayor parte de su tiempo y recursos, en términos generales, a la atención preventiva; siete de cada 10 (69 %) profesionales sanitarios están de acuerdo.

Infraestructura sobrecargada

Una de las principales áreas de reforma aborda la descentralización del sistema sanitario multinivel del país, con el fin de agilizar la organización de los recursos. Separar y derivar adecuadamente las dolencias leves y las enfermedades graves a tres niveles es fundamental para reducir los tiempos de espera, aprovechar mejor los recursos disponibles en todas las instituciones médicas de China y resolver el problema del hacinamiento en los hospitales terciarios. Y, sobre todo, todos los hospitales, independientemente de su tamaño, tendrán que compartir recursos, conocimientos especializados e información para lograr ahorros y mejoras de eficiencia.

Las presiones sobre una infraestructura sobrecargada han impulsado, cuando no obligado, al Gobierno chino a adoptar la tecnología para aliviar la carga de un sistema sanitario sometido a una presión excesiva. Un aspecto central es promover el uso de macrodatos para facilitar diagnósticos precisos y una atención sanitaria personalizada. Con casi una quinta parte de la población mundial en China, hay una gran cantidad de datos, pero pocos se recopilan u organizan de manera que puedan analizarse. Por ello, el Gobierno chino se ha centrado en acelerar la implantación de un repositorio clínico estándar basado en enfermedades en diversas áreas terapéuticas. Para 2020 se crearán tres bases de datos digitales nacionales que integrarán información sanitaria, perfiles de salud e historiales médicos.

También se promueve el uso de dispositivos inteligentes y ponibles que recopilan continuamente datos de salud y del contexto, lo que permite vigilar a los pacientes desde cualquier lugar. El alcance potencial de estos dispositivos es considerable: podrían reducir los reingresos, acelerar las respuestas ante emergencias y facilitar una atención más inmediata para evitar el deterioro o acontecimientos adversos, como los accidentes cerebrovasculares o las caídas.

El desequilibrio entre la asignación de recursos médicos y su utilización en los distintos niveles hospitalarios ha intensificado las peticiones de una red sanitaria más integrada. ¿Qué implica? Los hospitales grandes y pequeños tendrán que compartir recursos y conocimientos especializados para ahorrar dinero. Crear centros regionales de diagnóstico por imagen en la nube que apoyen a los hospitales de niveles inferiores y permitan acertar con el diagnóstico desde el primer momento, así como conectar hospitales de distintos niveles para compartir datos, realizar consultas a distancia y derivar pacientes en ambas direcciones, son algunas de las formas en que la tecnología digital desempeñará un papel crucial.

Adopción de la atención conectada

El Future Health Index indica que una amplia mayoría (92 %) de los profesionales sanitarios chinos considera importante que el sistema sanitario del país esté integrado. Y, por suerte, el Gobierno apenas tiene que convencer al público general de las ventajas de la tecnología relacionada con la salud: la población ya está abierta a sus aplicaciones y, en muchos casos, ya utiliza tecnología de atención conectada para hacer un seguimiento de su propia salud. Por ejemplo, el Future Health Index señaló que aproximadamente dos tercios (67 %) de la población general encuestada afirman haber utilizado tecnología de atención conectada para hacer un seguimiento de indicadores de salud durante los últimos 12 meses. Además, la mayoría (84 %) de estos usuarios afirma haber compartido información procedente de dicha tecnología con un profesional sanitario durante los últimos 12 meses.

Esta disposición a utilizar tecnología de atención conectada será importante para ampliar y mejorar el acceso a soluciones sanitarias a lo largo de todo el continuo de la salud, desde la prevención hasta el diagnóstico y el tratamiento, pasando por la atención posaguda.

Un cambio digital

Con unos 7,5 billones de dólares gastados en todo el mundo cada año en salud, la transformación digital del sector tiene un potencial considerable, tanto para generar eficiencias como para aprovechar nuevas oportunidades y mejorar los resultados de los pacientes. Desde los avances en la atención conectada en el hogar y la atención virtual hasta las soluciones basadas en datos que permiten vigilar la salud de los pacientes con mayor eficacia y en tiempo real, las soluciones digitales son fundamentales para acelerar la transición hacia una atención sanitaria basada en el valor.

La prevención y la atención domiciliaria ofrecen oportunidades especialmente importantes de mejora. El paso de entornos principalmente «hospitalarios» a entornos «ambulatorios» no solo ampliará el acceso geográfico y demográfico, sino que también marcará un cambio significativo en el modelo sanitario actual y liberará recursos.

No cabe duda de que hay barreras estructurales y culturales existentes que deben superarse en todo el mundo —desde los modelos de reembolso y los incentivos financieros hasta la regulación e incluso algunas preocupaciones básicas relacionadas con la confianza—, pero el Gobierno chino ha demostrado un compromiso firme con este cambio. Y, como ya demuestran algunas iniciativas, una adopción más amplia de tecnologías inteligentes y conectadas seguirá mejorando la asequibilidad y el acceso.

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