Cómo pequeños cambios en tu rutina diaria pueden reducir considerablemente tu exposición a la contaminación

A man wearing a face mask walks on a bridge in front of the financial district of Pudong amid heavy smog in Shanghai, China, December 15, 2015. REUTERS/Aly Song - GF10000265989
In a study in London, participants were able to decrease their exposure during commuting by 25% to 90% by choosing alternative routes or modes of transport.Image: REUTERS/Aly Song - GF10000265989
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Cada año, decenas de miles de personas en el Reino Unido mueren prematuramente debido a la contaminación del aire, que está vinculada con el asma, las enfermedades cardíacas y el cáncer de pulmón. El riesgo para la salud que supone la contaminación del aire depende de cuánto aire contaminado respiramos a lo largo del tiempo. Los niveles de contaminación en las ciudades del Reino Unido superan habitualmente los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la exposición a la contaminación puede variar mucho entre personas que viven en la misma calle o incluso en la misma casa.

Actualmente, las autoridades sanitarias calculan la exposición a la contaminación del aire basándose en la contaminación exterior en el domicilio de cada persona. Pero no pasamos todo el día fuera de casa: cada cual sigue su propia rutina diaria. El entorno en el hogar, durante los desplazamientos y en el trabajo o la escuela influye en nuestra exposición a la contaminación. Saberlo puede ayudar a los gobiernos a crear políticas más eficaces y a ofrecer mejores consejos a la población sobre cómo reducir su exposición.

Al equipar a voluntarios con sensores portátiles de contaminación, los científicos han demostrado que la exposición a la contaminación del aire durante el día puede variar considerablemente. Por ejemplo, desplazarse durante las horas punta puede representar una parte importante de la contaminación a la que estamos expuestos, aunque los desplazamientos solo ocupen una pequeña parte del día.

Por el contrario, estar en interiores suele asociarse con una menor exposición a la contaminación, porque los edificios ofrecen cierta protección frente a los contaminantes exteriores. Sin embargo, las cocinas de gas, las estufas de leña y los productos de limpieza domésticos también pueden generar altos niveles de contaminación en interiores.

Cómo influyen los hábitos en la exposición

Con todas estas distintas fuentes y niveles de contaminación a nuestro alrededor, nuestras actividades y hábitos diarios influyen mucho en la cantidad de aire contaminado que respiramos. Incluso las parejas que viven juntas pueden tener distintos niveles de exposición: una persona que se queda en casa puede experimentar hasta un 30 % menos de contaminación que su pareja, que se desplaza al trabajo.

Image: McCreddin et al.

Pequeños cambios en nuestras rutinas diarias pueden reducir considerablemente nuestra exposición a la contaminación del aire. En un estudio realizado en Londres, los participantes lograron reducir su exposición durante los desplazamientos entre un 25 % y un 90 % al elegir rutas o medios de transporte alternativos. Quienes se desplazan a pie o en bicicleta suelen estar menos expuestos a la contaminación que quienes viajan en coche o autobús. Esto podría deberse a que los vehículos circulan en fila, por lo que la contaminación del vehículo que va justo delante entra por los sistemas de ventilación y queda atrapada en el interior. Además, el aire está mucho más limpio en los trenes de superficie que en el metro.

Difundir información pública sobre los puntos con altos niveles de contaminación y cómo evitarlos puede ser útil. El Wellbeing Walk es una ruta peatonal señalizada por calles secundarias que lleva entre 10 y 15 minutos y conecta las estaciones londinenses de Euston y King’s Cross. Quienes la recorren están expuestos a un 50 % menos de contaminación que en la vía principal. Desde su inauguración en 2015, se ha triplicado el número de personas que elige este itinerario más saludable. Las ciudades necesitan muchas más iniciativas como esta.

Modelizar los desplazamientos de las personas

Saber cuándo y dónde están más expuestas las personas a la contaminación permite comparar los beneficios de distintas soluciones. Por eso, los científicos han creado modelos informáticos para simular diferentes escenarios. Al combinar información sobre la contaminación exterior, la contaminación en los medios de transporte y las rutas que siguen las personas, estos modelos nos ayudan a entender cómo sus desplazamientos contribuyen a su exposición personal.

Los modelos informáticos de exposición para ciudades como Londres, Leicester y Hong Kong están empezando a ofrecer una imagen más clara de la exposición de las personas a la contaminación nociva. Sin embargo, las respuestas que proporcionan suelen ser complejas.

Por ejemplo, el modelo de Londres indica que, en promedio, los ciudadanos están expuestos a menos contaminación de lo que se había calculado anteriormente. Sin embargo, muchas personas siguen experimentando niveles extremadamente altos de contaminación durante largos periodos en el transporte, por lo que un trayecto largo en coche, autobús o metro podría situarte entre las personas más afectadas.

Además, el modelo aún no tiene en cuenta la contaminación generada en interiores al cocinar o quemar leña. Incluir estas fuentes adicionales de contaminación bien podría cambiar los resultados.

Se necesitan más datos

La estrategia de aire limpiodel Reino Unido tiene como objetivo reducir a la mitad, para 2025, el número de personas expuestas a niveles de contaminación por partículas que superan las directrices de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, sorprendentemente se sabe muy poco sobre los niveles de contaminación dentro de nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo. Para alcanzar su objetivo, el gobierno necesitará más datos y mejores métodos para calcular la exposición de la población a la contaminación del aire.

Todo modelo debe validarse con mediciones reales para asegurarnos de que podemos confiar en sus predicciones sobre nuestra exposición. Aunque la tecnología avanza, los sensores portátiles de contaminación siguen siendo voluminosos y pesados. Puede ser difícil encontrar voluntarios que los lleven consigo a todas partes. En el futuro, los sensores integrados en los teléfonos podrían facilitarlo, pero los científicos aún debaten sobre su fiabilidad.

Mejorar la calidad del aire exterior es actualmente una prioridad fundamental en las ciudades de toda Europa, y con razón. Sin embargo, las mediciones y los modelos informáticos indican que nuestra exposición a la contaminación es mucho más variable y compleja de lo que se calcula actualmente. Debemos aprovechar estos conocimientos para desarrollar medidas que reduzcan al máximo la exposición de las personas y permitan a la ciudadanía tomar decisiones más saludables en sus rutinas diarias.

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