Las mujeres de Zimbabue y Malaui están tomando medidas para abordar la crisis de los residuos plásticos.
Recogen residuos plásticos de vertederos y comunidades y los revenden a empresas de reciclaje.
Esto ayuda a reducir la contaminación por plástico y a crear empleo para las mujeres.
El gobierno debe hacer más para apoyar estas iniciativas y aplicar normativas que reduzcan los residuos plásticos.
En una carretera del suburbio de Glen View, en Harare, Barbara Tiki se ha puesto a quitar las etiquetas de diversos envases y botellas de plástico.
El lugar junto a Willowvale Road, en la capital de Zimbabue, es desde 2021 el puesto de trabajo de Tiki y otras seis mujeres, todas ellas vestidas con monos de trabajo naranjas y azules con la marca Zero Waste.
Tiki, de 57 años, recuerda que, cuando empezaron, las mujeres se levantaban temprano por la mañana para recoger residuos plásticos de vertederos de toda la ciudad. Hoy en día, las personas de las comunidades de Harare llevan los residuos plásticos a Willowvale Road para que las mujeres los compren y los revendan a empresas de reciclaje.
Se ha convertido en un hervidero de actividad, con montones de sacos llenos de materiales plásticos de distintos tamaños y colores a la espera de ser recogidos por particulares y empresas del creciente sector del reciclaje de la ciudad.
Ganarse la vida
“Sabemos que hacemos algo para reducir los residuos en nuestras comunidades, pero al mismo tiempo intentamos ganarnos la vida con dificultades, ya que la mayoría somos viudas, divorciadas o madres solteras”, explica una integrante de la iniciativa, Patience Mangove, de 53 años.
Mientras se ocupan de su trabajo diario, las mujeres comentan en qué van a gastar el dinero que obtengan de las ventas.
Mangove explicó a China Dialogue que el precio de los residuos plásticos varía según el tipo. Por ejemplo, las mujeres pagan US$0,15 por kilogramo de productos de polipropileno y 0,20 $ por kilogramo de PET (tereftalato de polietileno), que se utiliza en las botellas de bebidas.
Después, las mujeres pueden vender el plástico a 0,40 y 0,45 $ por kilogramo, respectivamente.
Recibieron formación en el marco de Zimbabwe Sunshine Group (ZSG), donde aprendieron a seleccionar y clasificar los residuos plásticos. El propio ZSG fue creado por el Ayuntamiento de Harare y la Agencia de Gestión Medioambiental de Zimbabue (EMA).
“Desde que somos Zero Waste hemos visto a un número cada vez mayor de personas, incluidos niños, que traen diversos envases de plástico para que se los compremos”, explica Jane Chichewo, de 53 años.
“Así que, además de ayudar a las personas de nuestras comunidades a obtener ingresos, también ha contribuido a que la gente adopte una cultura de mantener limpio su entorno, no tirando los residuos reutilizables en cualquier lugar”, explicó.
Lucha contra la contaminación por plástico en Zimbabue
Según la EMA, la gestión de residuos sólidos sigue siendo uno de los retos medioambientales más acuciantes del país. Se producen aproximadamente 1,65 millones de toneladas de residuos al año en Zimbabue, de los cuales el plástico representa el 18%.
“El plástico puede tardar miles de años en descomponerse… y, en términos relativos, se recicla muy poco. A nivel mundial, el 79% acaba en vertederos o en el medio natural”, explicó por correo electrónico Amkela Sidange, portavoz de la EMA, quien añadió que el 47% de los residuos plásticos generados en el mundo solo se ha utilizado una vez.
En 2010, Zimbabue prohibió las bolsas de plástico de menos de 30 micras de grosor, aunque algunos envases de alimentos, como los del pan, quedaron exentos. El uso de las bolsas prohibidas conlleva una multa considerable de 5000 US$ o una pena de un año de cárcel. Y, según un informe de Joseline Wadzanai Chitotombe, la prohibición provocó un fuerte descenso en el uso de estas frágiles bolsas.
También se aplicó un impuesto a otras bolsas de plástico más gruesas. Sin embargo, los consumidores se acostumbraron y siguieron utilizándolas. El informe de Chitotombe concluyó que la regulación por sí sola no ha servido de mucho para frenar los problemas de basura.

Existen otras leyes y políticas destinadas a combatir la contaminación por plástico en el país, según explica un informe de la Asociación Zimbabuense de Derecho Medioambiental (ZELA). ZELA destacó en particular el Plan Integrado de Gestión de Residuos Sólidos de Zimbabue, que, según indica, prevé “un sistema de gestión de residuos sólidos seguro, fiable y sostenible que [permitirá] transformar Zimbabue en un país limpio, saludable y respetuoso con el medio ambiente”.
La EMA propone además impulsar la industria del reciclaje y garantizar la separación de los distintos tipos de residuos en todo el país. La agencia señala que en Zimbabue solo hay unas pocas empresas de reciclaje, por lo que es necesario fomentar el sector y sensibilizar a la población.
Las políticas y leyes son un paso en la buena dirección, pero los residuos plásticos siguen aumentando a nivel nacional. La falta de capacidad y de recursos por parte de la EMA, así como la escasez de investigación sobre el impacto de la innovación tecnológica, han demostrado ser obstáculos para aplicar medidas eficaces. Un informe de 2022 sobre las políticas de gestión de residuos del país, elaborado por investigadores de la Universidad de Johannesburgo, concluyó que los avances se veían frenados por la insuficiencia de datos y la falta de coordinación entre las partes interesadas.
Amkela Sidange, portavoz de la EMA, considera que la responsabilidad recae tanto en los minoristas como en los consumidores.
“Como Agencia de Gestión Medioambiental, pedimos a los minoristas que adopten bolsas de compra no plásticas u otras alternativas biodegradables… También se anima a los consumidores a adoptar las mismas alternativas, porque proteger el medio ambiente es responsabilidad de todos”, declaró a China Dialogue.
“Defender nuestro derecho a vivir en un entorno limpio, seguro y saludable conlleva responsabilidad.”
Un problema regional
Zimbabue no es el único país africano que lucha contra la contaminación por plástico. Malaui, otro país del sur de África, también ha prohibido determinados plásticos. La prohibición, que entró en vigor en 2015, abarca las bolsas y láminas de plástico de menos de 60 micras de grosor. Sin embargo, según Clement Tikiwa, director ambiental jefe del Departamento de Asuntos Medioambientales de Malaui, numerosas medidas cautelares judiciales presentadas por fabricantes de plástico impiden que el gobierno la aplique plenamente en determinados productos. Además, los plásticos de uso común, como los de envasado de alimentos, los medicamentos y el almacenamiento de residuos, están exentos.
Los plásticos representan aproximadamente el 8,5% de los residuos generados en Malaui, según un informe de 2019 del Lilongwe Wildlife Trust.
El informe indica que las tasas de recogida de residuos en Malaui rondan el 42%, mientras que solo alrededor del 4% de los residuos es reciclado por los municipios. Mientras tanto, en las zonas urbanas de Malaui, más de 280 000 toneladas de residuos sólidos quedan sin recoger cada año.
“Es necesario sensibilizar en cada etapa, y la voluntad política también es muy importante”, afirmó Clement Tikiwa, director ambiental jefe del Departamento de Asuntos Medioambientales.
A nivel de base, en Malaui están surgiendo proyectos similares al Zero Waste de Barbara Tiki. Samantha Ludick y un grupo de 15 habitantes del distrito de Salima, a orillas del lago Malaui, fundaron Cool Projects en 2004. Recogen residuos plásticos de las comunidades y gestionan un servicio de intercambio. Personas de distintas aldeas cambian papel o botellas de plástico por telas, material escolar, dulces y otros artículos. También venden plástico para reciclarlo y forman a jóvenes en habilidades para reutilizar residuos (upcycling) y poner en marcha sus propios proyectos.
Las tasas de reciclaje en el África subsahariana son muy bajas en comparación con las internacionales, pues apenas alcanzan el 4%. Además, en todo el continente existe un desconocimiento de la gestión de residuos y de las oportunidades asociadas. Dado que la mayoría de los sistemas de reciclaje son informales, no hay estimaciones precisas de la cantidad de residuos que se reciclan.
Una crisis mundial
La contaminación por plástico afecta a todos los rincones del planeta. La producción mundial de plásticos y la generación de residuos plásticos se duplicaron en las dos primeras décadas de este siglo y siguen aumentando, según la OCDE. A nivel mundial, solo el 9% del plástico se recicla, mientras que el 19% se incinera, el 50% se entierra en vertederos y el 22% se elimina mediante métodos no controlados, como vertederos a cielo abierto y fosas.
Del 29 de mayo al 2 de junio de este año, delegados de 170 países se reunieron en París para debatir el establecimiento de un tratado de la ONU para acabar con la contaminación por plástico, que muchos esperan que sea el acuerdo medioambiental internacional más importante desde el Acuerdo de París sobre el clima. Los delegados fijaron un plazo para elaborar un primer borrador del tratado antes de su próxima reunión en Nairobi este noviembre, primer paso para firmar un tratado jurídicamente vinculante antes de que termine 2024.
Base y gobierno
A nivel local, Barbara Tiki y sus compañeras están sentando un precedente.
“Los resultados del impacto de nuestro trabajo están ahí, pero seguimos aspirando a más”, afirma.
“Aspiramos a comprar nuestro propio terreno y maquinaria de molienda para crecer en este sector.”
Del mismo modo, en Malaui, Ludick pretende ampliar la iniciativa Cool Projects para fundir residuos plásticos y convertirlos en ladrillos para la construcción de viviendas. “Esto ayudará a dejar de usar arena para el mortero, barro para los ladrillos y madera para cocer los ladrillos”, afirma.
Algunos informes han señalado los posibles peligros del reciclaje de plásticos, como incendios en las instalaciones de reciclaje y la insuficiente protección medioambiental, sanitaria y laboral.
Tikiwa, del Departamento de Asuntos Medioambientales de Malaui, afirma que los gobiernos también deben asumir un papel más activo.
“El gobierno debe promover programas de reciclaje, facilitar y llevar a cabo campañas de limpieza en escuelas, mercados… ciudades y consejos de distrito de todo el país”, afirmó.
El gobierno también debe fomentar la separación de los residuos plásticos mediante la creación de estaciones de transferencia que, a su vez, generen oportunidades para los grupos vulnerables, así como desarrollar o construir instalaciones de almacenamiento y eliminación de residuos plásticos.
En Zimbabue, ZELA sostiene que, en el fondo, todos estos esfuerzos requieren fortalecer la capacidad institucional para aplicar y hacer cumplir la normativa sobre contaminación por plástico y reciclaje.





