Hasta ahora este año, el norte de Europa ha sufrido 2 tormentas con nombre.
Los servicios meteorológicos ponen nombre a las tormentas para humanizarlas.
El cambio climático hace que las tormentas sean más frecuentes y más intensas.
Este mes, dos grandes tormentas del Atlántico azotaron Irlanda y el Reino Unido: Ciara y Dennis. Es probable que en 2020 lleguen otras tormentas potentes, a medida que el calentamiento de los océanos y un clima cambiante intensifiquen los vientos. Pero, aunque no sabemos cuándo llegarán las próximas tormentas, sí sabemos cómo se llamarán.
La Oficina Meteorológica británica (Met Office) utiliza una lista rotatoria de nombres para identificar las grandes tormentas. Esta práctica ayuda a humanizarlas, afirma la Met Office, y a sensibilizar a la población.
La decisión de dar nombre a un sistema tormentoso se basa en dos consideraciones clave: en primer lugar, el impacto probable, según su intensidad y gravedad; en segundo lugar, la probabilidad de que dicho impacto potencial llegue a producirse.
A lo largo de los siglos, las tormentas se han identificado de diversas maneras, utilizando los nombres de barcos, santos, números o incluso el mes en que se produjo la tormenta. Como algunas de estas soluciones podían generar confusión, tras la Segunda Guerra Mundial surgieron sistemas formales.
En 1953, el servicio meteorológico de Estados Unidos empezó a utilizar nombres femeninos para las tormentas del Pacífico para garantizar una comunicación clara. En 1978, ya utilizaba tanto nombres masculinos como femeninos, y al año siguiente empezó a hacer lo mismo con las tormentas del Atlántico.
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Los nombres se utilizan en un ciclo rotatorio de seis años, aunque en ocasiones se retiran de forma permanente si una tormenta que lleva un nombre concreto ha sido especialmente devastadora.
Por ejemplo, el huracán Katrina causó 1.833 muertes en cinco estados de Estados Unidos en 2005, y dañó el 70 % de las viviendas solo en Nueva Orleans. El nombre Katrina no volverá a ser utilizado por los centros nacionales de huracanes de Estados Unidos y del Pacífico central.
Los nombres de las tormentas del Atlántico norte son responsabilidad conjunta de la Met Office del Reino Unido, la Met Éireann de Irlanda y el servicio nacional neerlandés de previsión meteorológica, KNMI. Cualquiera de ellos puede decidir si una tormenta cumple los criterios para recibir nombre. Los nombres asignados siguen el orden alfabético estándar, aunque no se utilizan las letras Q, U, X, Y y Z, para ajustarse a las convenciones de nomenclatura del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
El año pasado, la Met Office y la Met Éireann invitaron al público a sugerir nombres para la lista de tormentas. Recibieron miles de sugerencias y utilizaron una selección para la lista de tormentas de este año, con el fin de reflejar la población de Gran Bretaña, Irlanda y los Países Bajos.






